Estocolmo Día 1

Llegamos ayer a Estocolmo alrededor de las 10 de la noche. En el aeropuerto, mientras caminamos hacia la salida, encontramos la bienvenida de parte de muchos suecos famosos. Los que conocimos fueron estos:

ABBA (obvio!), Björn Borg, Ingrid Bergman, Roxette, Europe.

Greta Garbo, Ingmar Bergmar, Alfred Nobel y los reyes.

Nos estamos alojando en el hotel Rival que es propiedad de Benny Anderson, el de barba de ABBA. El hotel es modernoso pero lindo y su restaurant es uno de los mejores cuya cocina es un mix de la francesa y sueca.

Nuestra habitación!!!

Bien, hoy sí fue nuestro primer día en Estocolmo propiamente dicho. No puedo decir que lo empecé con el pie derecho (estoy hablando por mí) porque no me pude despertar antes de las 10 de la mañana. En realidad, dormí muy entrecortado porque creía que iba a dormir de más (que fue lo que pasó), no sé, mambos que tiene una cuando no puede relajarse.

La cuestión es que entre que me bañé, me sequé el pelo y todo, se hizo como el mediodía y yo… ya tenía hambre!

Decidimos salir a caminar por la parte antigua de Estocolmo, la Gamla Stan, que se encuentra en la isla de Stadsholmen. Estocolmo se compone de varias islas que si no fuera porque mirás un mapa, no te das cuenta! Y todas conectadas por puentes y por supuesto que hay trams, subtes, trenes, colectivos, etc.

El subte.

El tram.

La Gamla Stan es una zona muy bonita, con lindos negocios, muy originales todos, que mayormente vende artículos únicos, generalmente, vestidos, pañoletas, pañuelos, juguetes, libros, etc.

Hay muchos restaurantes y ahí está el problema. Porque yo quería comer algo típicamente sueco y muchos lugares eran de hamburguesas o cocina internacional y como no me terminaba de convencer, le sugerí a Ale que eligiera y fuimos a un restaurant que está enfrente de la calle más angosta de Estocolmo:

Calle angosta, Marten Trotzigs Gränd.

Ale probó las típicas albóndigas:

Con puré, claro.

y yo, salmón.

Pero si se comienza el día habiendo comido como es debido, lo que se impone visitar primeramente es el Palacio Real, que se ubica en Slottsbacken, la parte más alta de Gamla Stan. Es gigante, imponente y contiene las joyas de la corona. Son divinas, las coronas y los sables, al igual que los cetros y tina bautismal. Tal vez no sean tantas como las de la corona británica pero no por eso son menos valiosas.

También se puede recorrer el Palacio Real por dentro y las diferentes alas y habitaciones… uno no se puede decidir por cuál es la más linda! Cada sector tiene su estilo y sus muebles en particular y me cayó muy simpático que pudieras sacar fotos pero sin flash, eso sí.

Es tan magnífico que pienso escribir un post sobre este palacio solamente!

Un guardia.

Todo alrededor del palacio hay otros edificios históricos:

Obelisco erigido en 1799.

Fachada de Storkyrkan, una catedral de 700 años.

Y sin darnos cuenta, llegamos a una parte un poco más moderna pero no menos bonita que empezó a tenermás importancia después de la Segunda Guerra Mundial.

Vista desde un puente.

Es aquí donde se encuentra el parlamento:

El Parlamento, detrás de nosotros.

La casa del Primer Ministro, Sagerska Huset.

Sí, así pelada! Sin guardias ni nada!

Hay una especie de mini Trafalgar Square, como la describimos con Ale porque hay una estatua de Karl XIII flanqueada por cuatro leones pequeños pero que no tuvimos oportunidad de ver en detalle porque se estaba desarrollando un festival sobre Thailandia y estaba todo lleno de gente y puestos de comida!

Pasamos luego por el Kulturhuset, un centro cultural gigante!

Y en frente se encuentra un obelisco de vidrio: Sergels Torg.

Estocolmo engaña. No se hace de noche hasta la medianoche, cuando el cielo toma un color celeste oscuro. Entonces uno anda y anda y le parece que el día no termina nunca pero a eso de las 6 de la tarde está todo cerrado!

De los negocios que puedan estar abiertos está el 7-11 que está abierto las veinticuatro horas y encontrás de todo.

A la “noche”, bah a la hora de cenar, fuimos a un restaurant llamado Bistro Sud que nos recomendó una chica en el subte cuando nos vio leyendo la guía.

Honestamente, la gente es hermosa, los chicos y chicas son todos altos, esbeltos y tienen unas facciones muy finas. Son súper simpáticos y amables, hablan inglés a la perfección y te ayudan y te ofrecen ayuda si lo necesitaras o te vieran medio desorientado!

De todas formas, esperemos mañana seguir recorriendo con ayuda o sin ayuda, esta ciudad tan interesante, donde uno se siente muy cómodo y de buen humor (a pesar de haberse levantado tarde!)

Medianoche en Estocolmo.