Viena Día 3


Último día en Viena y a pedido de Alejandro, voy a dejar de describir tanta culinaria.

Pero no puedo dejar de mencionar el desayuno del día de hoy, el último desayuno en Viena.

Fuimos al Café Aïda y yo pedí otro clásico ejemplo de la pastelería vienesa, un “golatsche”, una factura (o bollo) de hojaldre rellena del queso austríaco que tanto se usa aquí, un queso crema un poco agrio (lo justo) y apenitas dulce.

El desayuno en Aïda.

La apariencia no será wow pero el sabor, no se lo imaginan! Y la masa! Terminé llena de miguitas de hojaldre!

Ale pidió una Heidelbeer-Vanille- Torte, una base finita de bizcochuelo de vainilla, mousse de frambuesa en el medio y todo alrededor crema de vainilla.

Nos levantamos un poco tarde ya que anoche cambió la hora y se tuvo que adelantar 60 minutos, por lo tanto tuvimos una hora menos para disfrutar de Viena. Decidimos, entonces, conocer y visitar el grandioso Palacio de Schönbrunn.

El Palacio visto desde la Fuente de Neptuno.

Además, se tiene una hermosa vista de Viena!

Fuente de Neptuno.

Detalle.

Originalmente este palacio fue la residencia de verano de los Hasburgo. Hoy en día es un sitio declarado de interés cultural por la UNESCO.

La construcción comenzó en el año 1559 y luego fue destruido por los turcos en 1683. Pero en 1686 se comenzó a construir otra vez para residencia de Joseph I.

El esplendor y fama de este palacio comenzó cuando la residencia fue adquirida por Karl VI para dársela a su hija, la famosa emperatriz Maria Theresa, la mamá de María Antonieta, la que terminó en la guillotina en Francia.

El palacio cuenta con 1.441 cuartos y sólo 40 están abiertos al público. Hay también un zoológico, una glorieta bellísima y un invernadero gigante.

El invernadero, de hierro y vidrio.

La visita:

Al llegar vimos que hay 3 tipos de tours:

– El Tour Imperial que dura unos 40 minutos y sale 9.40 euros.

– El Grand Tour que dura una hora y sale 12.90 y se visita lo que se visita en el Tour Imperial más otros cuartos.

– El Tour de Sisi, que dura un día y se visita todo lo anterior más el museo de Sisi que se encuentra en la plaza Hofburg, la que visitamos el primer día. Este ticket es válido por un año.

Este complejo además cuenta con un museo para los niños, un museo de carruajes y un pequeño teatro donde se hacen espectáculos de marionetas.

Nos decidimos por el Grand Tour y fue muy ameno recorrerlo porque te dan una audio guía o si lo preferís, un texto escrito.

Los cuartos, para qué contarles, de una belleza y esplendor como uno ve en otros palacios como el de Versailles, sólo que estos son más y cada uno es muy distinto al otro.

Cada habitación está llena de pinturas de las familias reales que lo han habitado.

Sin embargo, los cuartos de trabajo y el dormitorio del emperador Franz Joseph (el esposo de Sisi) son muy espartanos en decoración. El emperador trabajaba un mínimo de 16 horas diarias y se consideraba el primer empleado público.

Se ven también los cuartos de la famosa y bella Sisi y hay un maniquí que la recrea con su larga cabellera negra.

Se puede ver también el cuarto donde a los 6 años Mozart tocó para la emperatriz María Theresa.

Lamentablemente no se pueden sacar fotos y lo más gracioso fue que en ninguno de los cuartos había guardianes como los hay en otros palacios, para vigilar que nadie toque, saque fotos o filme.

Qué tentación! Pero no lo hice… No me animé porque nadie lo hacía! Así que decidí ser una niña buena y portarme bien…

Al terminar el tour, paseamos por los jardines. El día tan gris y frío le daba una apareciencia todavía más lúgubre a las ramitas que prontamente estarán llenas de flores coloridas.

Jardines lúgubres pero bellos.

Pero no nos dejamos desanimar y caminamos y caminamos y divisamos la hermosa Fuente de Neptuno desde donde se tiene una excelente vista del palacio.

Y seguimos caminando empinadamente hasta llegar a la Glorieta.

Ya sé que todo es muy austríaco pero ese amarillo (llamado “Amarillo Schönbrunn”) me trajo a la memoria algo muy británico…

Muy Jane Austen, no?

El techo de la galería. Hay un café.

Un consejito por si vienen? Se fijaron que los tours no son muy caros. Pues tampoco es caro recorrerlo todo y con tiempo suficiente: hay un trencito que por 6 euros lo recorre todo parando en los puntos más importantes y el boleto es válido para todo el día.

No es lindo?

No es genial?

Ok, si prefieren un poco más de estilo, pueden tomarse un carruaje que en 25 minutos te hace un paseo. Claro que ya estamos hablando de gastar 50 euros…

Paseando in style.

Este fue, entonces, nuestro último paseo en Viena.

No pudimos volver a encontrarnos con Paola porque no nos daba el tiempo, el vuelo salía a las 19.15 y a eso de las 17hs teníamos que regresar al hotel a buscar nuestras valijas.

Pues aquí estamos de vuelta en Londres y como siempre digo: Me quedaron muchos lugares por visitar (hay una avenida preciosa con unos edificios de ensueño que son casi todas embajadas, por ejemplo) y muchas fotos por subir pero como siempre digo también, “para la próxima”.

La única foto que pude sacar pero porque estaba a la salida!