Un Tecito Especial

Con Lulú (como la llamo yo), cuando fuimos a la residencia del embajador.

En mi trabajo hay una chica uruguaya llamada Luciana. Es buena, tranquila y vegetariana. (Cómo puede ser tan hereje! Proviene del país del chivito, la pamplona y del Puerto de Montevideo donde se comen unos asados fabulosos!)

Hoy se acercó diciéndome delicadamente (como habla ella siempre):

– Ali, sabés, como sé que te gustan mucho, te traje unos matecitos que dejó mi flatmate que se mudó ayer…

Le agradecí el gesto mientras imaginaba estos matecitos y dónde los iba a guardar.

Cuando la veo aparecer con una caja, me alegré:

– Ah, mate cocido! Gracias!

Y cuando agarro la caja, veo:

Ah, la carcajada que largué!

“Luciana!” y me reía y no podía más! “Qué me trajiste! Té de coca!”

“De qué!?!?”

“Me querés endrogar!?!?”

“Nooooo.” me dijo sorprendida con toda inocencia.

“Te estoy cargando!”

Claro, es que ella leyó “mate” y vio saquitos, así que no leyó más y decidió traérmelos.

Igual le agradecí y con total curiosidad me traje la caja a casa, para probarlos. No quise tomarme uno en el trabajo, donde no me destaco precisamente por estar tranquila y callada, por lo que si llegaba a tomar este té y tenía algún efecto… seguro terminaba colgada de alguna lámpara!

Luciana me contó que su flatmate es súper flaca y a lo mejor te pase eso, que te inhiba el hambre (lo cual será bienvenido!)

“Hecho en Bolivia” se puede leer.

También me acordé de que hace unos años, a un jugador de fútbol el dóping le dio positivo y como excusa, dijo que había tomado té de coca.

Mirá vos…

Qué efecto tendrá en mí?!?!