La Más Rica

Mi mamá siempre cocinó bien y lo que más le gustaba hacer (ahora no tiene la mínima gana!) eran tortas y postres. Una de las tortas más festejadas era su pastafrola (en primer lugar están sus alfajorcitos de maizena) y yo la comía pero tampoco deliraba como los demás.

Si hacía de dulce de membrillo y dulce de batata, yo prefería la de batata. Con los años, mamá adoptó la pasta frola de dulce de leche y ahí me rendí! Riquísima pero lo que me molestaba comer era la masa. Al ser hecha con maizena, se deshacía con facilidad y era un tanto seca…

Hace unos días, caminando por las góndolas del supermercado, decidí comprar unas tres latas de leche condensada. Y cuando llegué a casa y abrí una, para mi asombro descubro que adentro no había lo que esperaba: miré la etiqueta y me dí cuenta de que lo que había comprado era caramel o dulce de leche.

Qué es eso de caramel o dulce de leche? Como si fueran sinónimos! 😉

Bueno, dulce de leche como el argentino, no era. Me ofendí. Pero no iba a tirarlo! Así que decidí hacer una pastafrola. Ale, como saben, se iba a negar terminantemente a comer eso con la cuchara así que busqué una receta y ésta que encontré me pareció interesante ya que no llevaba maizena.

Les comento? Es la pasta frola más rica del mundoooooooo!!! Es la masa ideal con el sabor ideal y se cocina en unos 30 0 40 minutos.

Aquí la comparto con ustedes:

Ingredientes

Manteca 150g
Azúcar 80 g
Yemas 1
Esencia de vainilla 1 cdita
Harina 170 g
Bicarbonato de sodio 1/4 cdita

Preparación

– Batir la manteca (a temperatura ambiente) con el azúcar y la esencia de vainilla.

– Cuando esté todo homogeneizado, agregar la yema y mezclar bien.

– Agregarle la harina mezclada con el bicarbonato de sodio.

– Amasar la masa con cuidado y amor porque es muy tierna y estirarla como para cubrir un molde de unos 20cm de diámetro.

– Con lo poquito de masa que sobra (la cantidad es justa justa) hacer las tiritas y decorar.

Recordando esta pasta frola, se me hace agua a la boca! Ideal para acompañar el café con leche y dormir una siesta después!

Con respecto al relleno, como el caramel conserva la forma de la lata, lo que hice fue ponerlo en un bowl y un minuto al microondas. Así adquirió la consistencia perfecta para untarlo sobre la masa sin despegarla del molde.

Ex-qui-si-ta!