Dubai Día 4

En nuestro último día en Dubai hicimos un montón de cosas!

Primero, hicimos el checkout y dejamos las valijas en un lugar especial para eso, en el aeropuerto. En el camino no paré de sacar fotos desde el taxi, la única forma en que pude sacarle fotos a tantos y tan bonitos edificios.

Daba grititos exaltados cada vez que veía uno y al principio el taxista se asustó, se dio vuelta para ver qué pasaba. Después se fue acostumbrando y siguió manejando como si nada.

Es que…

… cómo no exaltarse ante esto…

… o esto…

… o esto…

… o esto…

… o esto!!!

Cuando salimos del aeropuerto después de dejar las valijas, nos tomamos el subte para ir a un centro cultural.

Esta es la estación Khalid Bin Al Waleed.

Es todo tan nuevito y tan amplio!

Qué hermosura las salidas de los subtes!

El centro cultural Sheikh Mohammed tiene la misión de divulgar la cultura árabe explicando las costumbres, vestimentas, comidas, etc., y uno puede hacerles las preguntas que uno quiera que ellos contestan todas de una manera muy afable y amable.

Los que nos dieron las charlas eran dos. El principal era Gene Simmons árabe: tenía la misma forma de hablar, la misma cadencia, la forma de hacer ciertos chistecitos o el modo sarcástico al hablar… Aluciné; no lo miraba y era como escuchar a Gene! Lástima que no le pude sacar fotos de frente porque estaba sentada al lado de él!

Primero nos ofrecieron café saborizado con cardamomo y azafrán y luego dátiles. Nos contaban que cuando los árabes se juntan a comer se juntan de a montones, las familias son grandes y si hay gente en tu casa que justo está a la hora de comer, son invitados y los anfitriones y todos en general, no paran de servirse comida, de charlar…

Sirviéndonos café. “Gene” es el grandote de la derecha.

Como los anfitriones están constantemente fijándose de que no te falte nada para comer o beber, se lo pasan caminando y sirviéndote. Si vos, por ejemplo, no querés más café, tenés que sacudir muy suavecito la taza todo el tiempo. Si estás con la tacita quieta, quiere decir que seguís tomando.

Es que como uno está sentado sobre almohadones, es natural que apoyes tus brazos extendidos sobre tus rodillas.

Luego destaparon esas ollas divinas, enormes, con cantidad de comida: pescado (entero como me gusta a mí!) y tres tipos diferentes de arroces además de una pastita que se hace hirviendo pollo y verduras.

Destaparon las ollas! Ñam!

Todo delicioso, como se imaginarán. Al final de la charla, divinos, trajeron fuentes de aluminio para que te llevaras lo que quisieras!

Ese no es el árabe parecido a Gene Simmons, eh.

La charla fue amena y muy instructiva. Nos contaron el por qué de las vestimentas de los hombres y las mujeres, cómo son los casamientos, cómo es la vida cotidiana, etc.

Cuando hay un casamiento no se reparten invitaciones, la gente que llega es siempre bienvenida y generalmente las fiestas duran de tres a siete días. No hay ceremonia religiosa, sólo un contrato con el juez. Se hace una lista de las condiciones del contrato y el día del casamiento se llama aparte a la mujer, se le lee todo y si ella está de acuerdo, se firma.

Dato importante: si pasás por una casa y ves que hay un casamiento, asomá la nariz y fijate qué pasa: te invitan a pasar y a disfrutar de su fiesta! Buenísimo, ojalá lo hubiese sabido antes!!!

Y antes de irnos, nos pasaron una especie de hornito donde se quemaba incienso. Es costumbre que te pases ese humito por la cara y que con las manos lo atraigas hacia tus ropas y cabello para perfumarte y sacarte el olor a comida.

Mostrándonos el incienso.

Este centro cultural se encuentra en una zona antigua pero reconstruida, de Dubai. Hay muchas casitas parecidas a las de Tierra Santa y se pueden ver diferentes lugares donde se recrea la vida en el desierto.

Con camello incluido!

Luego caminamos un ratito por el Dubai Creek, un río.

Donde se podía ver distintos tipos de embarcaciones.

De allí, otra vez el metro al edificio más alta del mundo, el Burj Khalifa.

Algunos datos de esta maravilla hecha por el hombre:

– Más de 200 pisos.

– La punta del edificio puede ser vista a 95km de distancia.

– 12000 personas de más de 80 países trabajaron durante el momento de más trabajo.

– 57 ascensores que van a 10m/segundo.

Subimos en el ascensor y se nos tapaban los oídos. El mirador está en el piso 124 y una parte es en una especie de terraza donde están los vidrios y constantemente los están limpiando así uno puede sacar unas fotos prolijitas.

Pero también tienen unas aberturas por donde uno puede sacar los brazos y sacar fotos.

Esperamos hasta que anocheciera. Para mí, Dubai es más linda de día porque a la noche muchos de los edificios no se iluminan tanto. No es como Las Vegas o New York. Y como son varios los edificios en construcción, de día se aprecian más que de noche.

Pero igual las fotos salieron lindas.

El Burj Khalifa de día.

Vista del Burj Khalifa a la noche. Ven? No está muy iluminado…

Después de aquí nos fuimos al lado, al shopping Dubai Mall, el shopping más grande del mundo.

Qué se puede decir de un shopping? Un shopping tiene locales de ventas, estatuas, eh… Eso, como todos. Pero para que se den una idea de lo grande que es, adentro hay, por ejemplo, un Bloomingdales, un Pottery Barn y un Galerías Lafayette. Entre otros locales, claro, de las marcas más famosas y caras.

También hay una parte con muchos negocios donde sólo se venden objetos de oro.

Algunos sectores.

Salimos del shopping para ver un espectáculo de aguas danzantes desde donde se tenía esta vista:

Lindo, no?

Y también tienen una pista de patinaje sobre hielo que nos pareció que también se usa para hacer hockey sobre hielo porque tenía redes y vidrios protectores.

La pista.

Tarde pero seguro, mi racconto del último día. Me quedaron infinidad de fotos aunque en el próximo post escribiré mis impresiones de Dubai, como una especie de resumen y ahí voy a incluir otras.