La Loca De Las Botas

Baby, put them big boots on.
Make a mark.

Make a good kick start.

Kick yourself right outa my heart.

(Lies – Roxette)

Yo me hacía la canchera hablando de la obsesión de Ale por las lamparitas pero su comentario y el de Luciano me hicieron ver que yo muy cuerda no soy.

Los zapatos, no. Lo mío son las botas!

Fui al placard y las saqué y las conté! Tengo 9 pares! Y no tengo más porque me da vergüenza llegar a casa con OTRA bolsa conteniendo OTRO par de botas! Pero es que aquí se usan mucho, hasta en verano (sí! En verano!) y no salen caras. Las hay de todo precio, claro, pero no te quedás sin comprar ropa por un mes si te comprás un buen par de botas.

Cuando recién vine a vivir aquí, dije: “Bueno, me voy a comprar una de cada color, con poco y mucho taco y ya está! No compro más!” Acostumbrada estaba yo que comprar un par de botas en Argentina requiere una planificación concienzuda. Es casi una inversión de lo cara que salen!

Al cabo de un par de años, tenía 5 pares: Dos pares de botas marrones, una con taco bajo y otra con taco alto. Dos pares de botas negras, una con taco bajo y otra con taco alto y un par de botas negras elásticas con taquito finito.

Quedé satisfecha? Pues no! Hace dos años me aburrí de verlas ahí después de cansarme de usarlas y las llevé para Argentina y las regalé!

Para este año, llevo compradas 9 pares. Y siempre me digo: “Si me compro de este color, ya está, son clásicas, no me compro más!”

Aquí están: 5 pares negras, 2 marrones, 1 gris plomo y 1 beige.

Y yo las veo y me sigue pareciendo que necesito otras más…

Costumbres Que Tenemos

Hace muchos, muchos años, la mamá de un novio que tenía (que era una divina) comentó que la suegra de su hermana tenía por costumbre, cuando terminaba una fiesta de cumpleaños de sus nietos – o de grandes – juntar en un plato cada pedacito de comida descartado (un sandwich comido por la mitad, unas masas dejadas de lado, etc) y esta señora se sentaba y lo comía todo. Luego juntaba todo lo dejado en los vasos y así mezclado, lo vertía en una botella y lo guardaba en la heladera.

Yo me horroricé cuando escuché eso y pregunté: “Pero esa señora alguna vez pasó hambre?” “Sí,” me contestó, “durante la guerra y la posguerra en Italia.”

Salvando los años luz de distancia, mi mamá cuida ciertas cosas como si fuesen, no digo preciadas, pero sí valiosas por el sólo hecho de que está implícito que es “caro”: Cada noche, después de hacerse su limpieza de cutis, deja algún pedacito de algodón poco usado, ahí, a un costadito. Lo más gracioso es que a la noche siguiente no lo usa y lo reemplaza por otro pedacito poco usado. Pero siempre queda uno ahí. Supongo yo que en su época y en el campo, el algodón era un lujo o, más bien, un gasto que preferían no hacer ya que la familia en la que creció mi mamá era muy humilde.

Durante mi infancia el dinero nunca abundó pero jamás nos faltó para comer. Mamá se las ingeniaba para cocinar con poco. Y es al día de hoy que jamás dejo comida en el plato. No me lo permito, como hasta la última miga. Siento que dejar comida en el plato es un desprecio hacia quien cocinó o hacia quienes no tienen qué comer.

Es muy extremo lo mío, pero ese sentimiento de recriminación es conmigo misma, no con quienquiera que lo haga: Si te sirven una comida muy abundante y te llenás y no podés más, es comprensible dejar sobras en el plato…

Pero bueno, son cosas que a una le quedan de la infancia, de lo vivido, de costumbres que ves en tus padres.

Por ejemplo, hay gente que hace té y guarda el saquito usado para hacer otro, no?

Y ustedes, con respecto a la comida, qué costumbres heredadas o aprendidas, tienen? O qué costumbres (que ustedes no siguen) tenían sus abuelos y/o padres?

Amamos Tanto A Tom


Mi hermana y yo crecimos con los pósters de su cara pegados por todos los rincones de nuestra habitación. Todavía están allí aunque un tanto amarillentos y Tom me sigue mirando con su sonrisa veinteañera cada vez que regreso a Argentina.

Nos parecía el chico más lindo y como no había internet ni tanta información en esa época, no sabíamos mucho sobre sus próximas películas por estrenar o cuál era su color favorito.
Era la época en que ninguna locutora o presentadora pronunciaba bien su nombre y para hacerse las que sabían algo de inglés decían “Tom Kráis”. Un espanto, sí.
Cuando nos compramos la video reproductora (ni siquiera era video-grabadora!) la primera película que alquilamos fue Volver al Futuro porque a mi hermana también le gustaba Michael J. Fox. Ok, esa vez ganó ella pero la segunda peli que alquilamos fue Cocktail.
Fue un sábado a la tarde y Mari y yo, calladitas, vimos la película de cabo a rabo. Cuando terminó, nos miramos y le pregunté bajito, como quien propone una travesura: “La vemos otra vez?” y Mari asintió con una sonrisa de oreja a oreja. Rebobinamos y la vimos dos, tres, cuatro veces hasta que nuestros ojos estallaban de Tom Cruise.
Sin dudas, con Top Gun terminó de conquistarnos y eso que ahí ya se notaba que no era tan alto… Ay pero qué atractivo! Y esos Ray Ban y esa campera de cuero y esa moto y esa sonrisa… No existía nadie tan lindo!
No era, acaso, parámetro de belleza para un potencial novio? “Tiene la nariz como Tom Cruise”, “Tiene la campera igual como a la de Top Gun”, “Tiene los mismos Ray Ban”, “Tiene la misma sonrisa”, etc.
Yo no sé si será el hecho de que una crece al mismo tiempo que el galán de turno crece (o envejece) también, que se lo sigue viendo igual de atractivo… (Ahora entiendo cómo a mi mamá le sigue gustando Leonardo Favio! “Ese viejo!?!?!” decíamos con mi hermana y poníamos cara de ajjjjjjjjjjco.)
Tom sigue siendo lindo a pesar de esas arruguitas y a pesar de que esté un poco chapita. A mis ojos siempre será el chico lindo de Cocktail, el potro de Top Gun y por más que se deje el pelo largo como en Nacido el 4 de Julio o haga bodrios como Días de Trueno, Tom Cruise va a seguir siendo Tom Cruise, por más sofás que salte en el programa de Oprah.

“I love that woman!”

El Loco De La Lamparita


He notado que Ale tiene una obsesión con las lamparitas. Cada vez que vamos a algún negocio de artículos del hogar, pasa minutos eterrrrrnos mirando y estudiando las diferentes clases de lamparitas. No pasa más tiempo porque me pongo insoportable insistiéndole que sigamos camino.

No entiendo ese interés desmedido por buscar la que más conviene, la que ilumine más, la que gaste menos, la más ecológica… Es tan importante!?!?

Cada tanto compra cajas o las manda a pedir por internet, y cambia todas las lamparitas de la casa, las prueba, las analiza…

Para mí son todas iguales y mientras se enciendan cuando uno apriete el botón que corresponde, está bien y no me preocupo más.

Aunque pensándolo bien… estoy segura de que mi marido no es el único cónyuge que tiene alguna obsesión doméstica… Qué tal andamos por casa? Me cuentan?

Piropos De Mujer

Los hombres en Argentina son bravos. Pero no bravos de valientes: son bravos de peligrosos. Calientes. Como los italianos.

Si portás un escote, una minifalda, jeans (bah, lo que sea!) o estás muy bien arreglada, el hombre argentino te piropea: te dice algo lindo pero la mayoría de las veces es brutalmente honesto y peca de vulgar. Y si encima usa malas palabras, una se siente horrible.
Pero… alguna vez te piropeó una mujer? No digo, por ejemplo, estás en una fiesta y te dicen “qué lindo vestido!” “qué linda que estás!”. Me refiero a un piropo dicho por una mujer en la calle. A otra mujer.
A mí me pasó algunas veces. Y se siente lindo porque una mujer desconocida (y que nunca más verás) que te dice algo que tiene que ver con cómo te ves, es una mujer que es abierta y dice lo que piensa, que no es resentida ni egoísta y… no sé, me cae bien!
Un piropo dicho por otra mujer es más que nada, un comentario delicado y afectuoso.
Una vez, me acuerdo recién había empezado a salir con Ale y nos habíamos encontrado después de que yo saliera de dar clases en una empresa. Tenía puesto una camisa y una pollera a cuadritos, de este diseño pero muy chiquitos y unos zapatos negros con taco.
Estaba elegante si se quiere pero yo, siendo yo, en algo tuve que derrapar…
Iba caminando junto a Ale y una señora vino de atrás y me dijo “Mirá, te quiero decir, me encanta cómo estás vestida pero las suelas de tu zapatos todavía tienen el sticker de compra pegado… Si te los sacás… Es que es una lástima, estás tan elegante!”
Me sorprendió y realmente fue de buena fe su comentario, me lo decía con buena onda. Además de que me ayudó a pulir un poco los detalles de cómo estaba vestida, me dijo algo agradable…
Un lindo momento, realmente.
Y a vos, hombre o mujer, alguna vez te piropeó una mujer? O vos, mujer, piropeaste a otra mujer?

Torta Asesina De Chocolate


Si sufrís del hígado, si comiste mucho… no me hago cargo de las consecuencias!

Esta torta es de-li-cio-sa! Es de chocolate semi amargo, la consistencia perfecta, el equilibrio de sabores… no sé, es una súper torta! Y asesina! Con un porción bien chiquita quedás súper satisfecha y sólo si sos kamikaze te recomiendo otra porción!

Bueh, no es que sea tóxica, la torta es riquísima y no se siente pesada cuando la comés pero tiene mucho chocolate por eso hay que tener cuidado… A decir verdad, a mí no me cayó mal y eso que no tengo el estómago de amianto!

La torta consiste en una base de masa de chocolate, una crema de chocolate tipo mousse pero no tan suave y un glaseado firme de chocolate llamado mirror glaze, que es como decir un glaseado espejo porque realmente tiene tanto brillo, que si te fijás en las fotos, verás cómo refleja lo de alrededor.

Base de chocolate

Ingredientes

150g de harina
25g de cacao en polvo
60g de manteca
70g de azúcar impalpable
45g de huevos (1 chico)

Procedimiento

– Mezclar todos los ingredientes secos.

– Agregar la manteca cortada en pedacitos y unir todo con la mano.

– Agregar el huevo y amasar (pero no tanto) hasta que se incorporen todos los ingredientes por completo.

Relleno de chocolate

Ingredientes

270ml de crema
170g chocolate semi amargo
30ml de yemas
100ml de claras
30g de manteca
5ml de whisky
5ml de escencia de vainilla

Procedimiento

– Cortar el chocolate en pedacitos, dejarlo en un bowl y agregarle encima la crema hervida.

– Mezclar muy despacito y con amor. Agregarle el whisky y la escencia de vainilla.

– Cuando todo se derritió, agregar las yemas y las claras, mientras se va batiendo. Yo usé para esto mi súper amada Kenwood.

– Con más amor y cuidado que antes, agregar de a poquito, pedacitos de manteca e ir mezclándola de a poquito para no incorporar aire.

Nota: es MUY importante que la manteca esté a temperatura ambiente porque si está muy fría, la mezcla de chocolate se puede cortar.

Glaseado de chocolate

Ingredientes

140ml de agua
180g de azúcar
60g de cacao en polvo
120ml de crema
15g de gelatina sin sabor.

Procedimiento

– En una olla profunda, poner el agua, el azúcar y el cacao en polvo y hervir todo hasta que llegue a los 115 grados.

Hirviendo a 115 grados.

– Cuando se llegue a esa temperatura, agregar la crema pero con mucho cuidado para que no se hagan burbujas de aire.

– Por último, agregar la gelatina hidratada. En mi caso, como usé gelatina como se consigue acá, se tiene que hidratar primero. Si usan la gelatina en polvo, sugiero hidratarla con un poquito de crema.

– Sacar del fuego y bajarlo a 30 grados y usar antes de que empiece a espesarse.

Armado

– La masa se pone en un molde de 20 cm de diámetro. Si el molde es bajito, si quieren pueden hacer una tarta.

– Poner en el horno a 180 grados por unos 15 a 20 minutos.

– Cuando la masa se enfríe, incorporar el relleno.

– Cocinar a 160 grados por 25 minutos o hasta que ustedes vean que ya está cocinada.

– Enfriar, desmoldar, y glasear.

Para que el glaseado quede parejito, volcar desde el centro y emparejar a los costados con una espatula pequeña. Sobra un montón. Pueden usar el resto para otra torta.

Se animan?

Películas Araceli

El otro día (para ser más precisa, el 31 de diciembre, 6pm, noche cerrada, sola en casa) estaba haciendo zapping y veo que está por empezar una película hueca con Reese Witherspoon.” Meh,” pensé, “vamos a entretenernos un poco”. El título desde el vamos me gustó porque es el nombre de una canción de The Cure que me encanta.

Just Like Heaven.

Viste cómo son esas pelis americanas… Ves el póster y ya podés contar de qué se trata y hasta a veces cómo termina, sin siquiera verla. Pero a veces, cuando estás sola, es un entretenimiento…

El caso es que, en esta película de Reese, los primeros cinco minutos contienen esa clase de gags que son exageradamente graciosos, uno detrás de otro, donde ocurren un montón de cositas forzosamente divertidas, donde la mamá habla por teléfono mientras saca algo del horno y al mismo tiempo ataja una pelotita lanzada por su hija con la cuchara de madera…

El caso es que esos cinco primeros minutos se me hicieron eternos hasta que me dije “Esta es la típica película Araceli“.

Lejos está de mí criticar estas películas desde un pedestal porque a cada cual su gusto. A mí simplemente no me gustan, me aburren y ya vi mi buena cuota de esta clase hace unos cuantos años, cuando era más joven o más jovial o más naïve.

Simplemente que la fantasía extrema no es de mi agrado. Me aburro y me duermo. Porque así como no me gustan las películas Araceli, tampoco me gustan las de Harry Potter, Star Trek, Star Wars, y demás ficción científica.

Por qué películas Araceli? Porque esha te las mira todas y se emociona mientras estruja un carilina, te las recomienda, se entusiasma contándote detallecitos, te habla de la protagonista como si fuera su amiga entrañable y las mira muchas veces.

En las películas Araceli, siempre pero siempre la protagonista es una mujer; hay mucho romance, algún muerto o muerta que reaparece y cuenta chistecitos o hace travesuras…

Los niños son ruidosos y muy caprichosos y las chicas, flacas; los hombres están buenos, por ahí tienen algún tipo de locura pero después se componen… Las casas son grandes y los jardines muy verdes.

En las películas Araceli, si la historia es alegre, la vida es bella y rubia.

O si la historia es triste, hay demasiado llanto, una muerte joven y muy fashion, golpe bajo tras golpe bajo.

Quieren ejemplos? Les paso a mostrar algunas:

Winona, la debilucha. La vi.

Esta no la vi.

La cara de Meg Ryan ya no es lo de antes… No me animo a verla!!

Y algunas vintage:

La vería porque está Christopher Reeve.
Del año de (como se decía antes) María Castaña!

Alguien que pertenezca al equipo películas Araceli…?

El Instinto

A mi papá le gustaba mucho ver documentales sobre la vida silvestre. Durante mi infancia y adolescencia, recuerdo haberme aburrido hasta el hartazgo los sábados a la hora del almuerzo.

Sin embargo por ahí me enganchaba con alguna imagen que uno no se podía explicar cómo los animalitos tenían esas conductas. A mi sorpresa, mamá comentaba “Lo que son los animalitos, eh?” y papá razonaba “Es el instinto.”

Y si bien los seres humanos nos destacamos por, justamente, el razonamiento, por supuesto que muchos de nuestros actos están guiados por el instinto o como algunos por ahí dicen, intuición. (Será lo mismo?).

Hay situaciones en que a uno el instinto lo domina (para qué especificar, no?) pero mi reflexión viene a cuenta de ver una fotografía que me recordó algo que hice sin saber que era (por decirlo de alguna manera) común:

La foto muestra a la madrastra de un soldado americano de 28 años que murió en Afghanistán. Ella está sosteniendo una camisa que el chico dejó en su habitación.

Al poco tiempo de fallecer mi hermana yo buscaba en sus cajones su ropa, para olerla. Y no me detenía a pensar por qué. Simplemente lo hacía.

En ese año, 1994, se estrenó una película llamada Legends of the Fall (no me acuerdo del nombre en español) y en una escena el personaje de Brad Pitt hacía lo mismo con la ropa de su mujer que había fallecido.

Ahí entonces comprendí que hay comportamientos instintivos inherentes a todo ser humano y cómo siendo todos tan distintos, terminamos teniendo las mismas actitudes, sin nunca antes haberlas visto realizar.

Alicia Chica De Tapa

Bueno, por lo menos, el título de mi artículo salió en la tapa!
Páginas 68, 69 y 70.
Escribí un artículo sobre Shanghai y se publicó en la última edición (la número 60) de la revista RSVP la cual, amigos, ya está en todos los puestos de revistas.
Esto salió en la contratapa.
Pídansela a su canillita amigo!

Mujer Liberada


Me libero de batir claras a punto nieve, merengue, mousses, huevos; hacer masa de pizza, masa de pan, mezclar diferentes ingredientes…


Mi regalo de cumpleaños a mí misma, una Kenwood Chef Titanium que además, por el mismo precio, vinieron una licuadora y una procesadora con todos los accesorios, dos DVDs de cómo usarla y de recetas y un libro gordito con más recetas!

Se vienen más experimentos en la cocina!

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