Nosotras Y Los Mitos

Donde entra el mito, hay ignorancia.

Quién sabe si será por cierta tradición machista en la sociedad que hay muchos mitos con lo femenino. Creo yo, debe ser, porque a lo mejor, a lo largo de la historia, indagar en el ser femenino era considerado malgastar el tiempo: Para qué investigar, no?

Me parece que, en general, las mujeres somos educadas desde lo represivo (“No hagas eso”, “No toques ahí”, “No mires eso”, etc.) que desde lo permitido a experimentar.

A lo mejor dos o tres generaciones atrás, era muy común que, desde niñas, las mujeres tuvieran una educación muy represiva. Pero por experiencia propia, sé que un buen libro es el mejor antídoto a tanto mito.

Jamás me enteré por mi mamá cómo nacían los bebés y qué era menstruar (Lo aprendí como “periodo”, con acento en la primera “o”, qué palabra más horrenda). A mí me lo contó Miriam y creo que habrá sido para la época en que ella se enteró y a alguien se lo tenía que contar!

Ella tenía 11, yo 8 y viajábamos juntas a inglés. Ergo, había tiempo para hablar. Por supuesto que la versión que me contaba Miriam distaba bastante de lo que es la realidad y sin embargo, a mí no se me ocurrió preguntarle a mamá si todo eso era cierto. Bueno, creo que en lo que Miriam contaba estaba implícito que todo era un secreto y que no se debía divulgar que yo ya sabía todo.

Mamá habrá intuido algo ya que un día, como quien no quiere la cosa, me dio un librito sobre la menstruación y sobre el uso de toallitas higiénicas (auspiciado por toallitas Modess). Lo leí mil veces y aprendí:

– que una se podía lavar la cabeza y que no se cortaba.

– que se podía hacer deportes en esos días sin por eso correr riesgos de nada.

Y así como nos reíamos cuando mamá nos contaba que a ella de chica su mamá le decía que si dejaba el cepillo con sus cabellos por ahí y un sapo se enredaba en ellos, ella se volvería loca, yo desafiaba a mamá bañándome o lavándome la cabeza cuando me venía. Ahí mamá no se reía nada. Pero el tiempo le demostró que todo era un mito.

Sé que hay muchísimos más y, francamente, creo que estoy acertada al decir que todavía algunos gozan de muy buena salud.

Me gustaría saber: Con qué mitos creciste vos?