Creer O Reventar

Qué feo cuando una se siente refutada!

Grrrr!

Yo no creo en nada y lo digo con convicción. Lo que no quiere decir es que menosprecie la fe de quien la tiene en lo que sea: sanadores, horóscopo, religión, telepatía, ovnis, etc. Cada uno sigue lo que siente y lo que lo hace sentir bien. (Porque, convengamos, ser seguidor de una religión o fe para sufrir es, más que serio, perturbador!)

A veces hasta pienso que decir que uno no cree en nada es como decir que cree, no sé si me explico: tengo la convicción de que no creo en nada. Ergo, creo en no creer nada. Divagues los míos, ya lo sé.

Pero una vez me pasó esto:

Hace unos cuantos años, Chica y Chico (para qué voy a ponerles nombres! Y menos iniciales!) se compraron una casa después de muchos años de noviazgo, sacrificios y ahorros.

Estaban muy contentos. La casa era linda, faltaba terminarla adentro: ponerle pisos, azulejos, pintarla, etc.

Cuando salimos a la puerta después de haber sido invitados a inspeccionar la casa y después de haberlos felicitado por su adquisición, Chica me dijo que estaba contenta pero que a la vez se sentía un tanto incómoda por la historia que le habían contado de esta casa, terminada por fuera e incompleta por dentro: Había pasado ya por dos dueños anteriores.

Los dos dueños anteriores habían sido, respectivamente, dos parejas a punto de casarse. Las dos veces en que esta casa se puso en venta fue porque las dos parejas se habían peleado y no se casaron.
Chica temía que le pasara lo mismo.

“Ay, por favor!” resoplé. “No me digas que vos creés en esas cosas!”

“Y…” Chica se encogió de hombros como resignada.

“Nena,” canchereé. “A uno le va mal con su pareja por algún motivo: se dejan de querer, se dejan de respetar, se aburren o simplemente se dan cuenta de que no son el uno para el otro o conocieron a otro/a o no pueden convivir. Tranquila, che. Si vos estás segura con Chico y tienen este proyecto tan lindo de arreglar la casa y casarse, no tenés que preocuparte.”

Pareció que la había convencido. Me dio la razón.

Al año y medio, después de muchos sacrificios y ahorros, Chico y Chica se fueron a vivir a su nidito de amor todo decorado y amueblado y había quedado hermoso.

Y a los seis meses se pelearon definitivamente!

Y al año vendieron la casa!

Cuando me enteré de lo sucedido, me acordé de mi canchereada y me enojé conmigo misma por haber pensado no bien escuché la noticia: “Creer o reventar!”

Ustedes creen o revientan o consideran que fue casualidad?