Cambia, Todo Cambia

Esta estampilla te pegaba el censista sobre la puerta de tu casa cuando se iba, una vez que contestabas las preguntas.


“Súmese al censo ’80. Necesitamos contar con usted!”

Ese era el jingle que publicitaba el Censo Nacional de 1980. Yo tenía 10 años y era la primera vez que escuchaba hablar de un censo. No sabía qué era y no recuerdo que nos lo hayan explicado en la escuela. Me lo explicó papá y sabíamos que iba a venir un censista a casa un día en que no teníamos que ir a la escuela.

El día del censo ’80, mi hermana y yo estábamos acostadas pero cuando escuchamos que había venido la censista, Mari se levantó como un resorte, se cambió rapidísimo y fue a la cocina y se quedó aúpa de papá mientras él contestaba las preguntas.

Yo, con mucha fiaca, me quedé en la cama.

El siguiente censo fue en 1991. Ya tenía 21 años y era maestra de inglés en una escuela y me tocó a mí ser la censista. Nos entregaron un manual, habremos tenido un par de reuniones informativas y un día, una semana antes de que se realizara el censo, nos dieron a cada una las calles de las que éramos responsables de censar y visitamos cada una de las casas para presentarnos y recordarles del censo que se llevaría a cabo la semana siguiente.

A mí particularmente me habían tocado unas tres calles y me acuerdo de algunos de mis censados: una mujer grande, de unos 45 años que vivía con un chico joven; un señor jubilado que me invitó a pasar, me hizo sentar, me miró serio y me saludó en inglés. Le contesté. Me saludó en francés. También le contesté. Me saludó en alemán y ahí le tuve que decir que no sabía y se puso contento. Me respondió las preguntas pero se quedó con ganas de charlar.

Me acuerdo de otro jubilado que censé, vivía en una casita humilde y me traía sus documentos y una libreta donde constaba el fallecimiento de su esposa. Le comenté que no íbamos a preguntar ni apellidos ni números de documento, el censo sólo preguntaba el primer nombre, nivel educativo y cómo y con quién se vivía.

A todos les costaba entender que no se pidiera número de documento. No sé si en el de 1980 (plena dictadura) se había pedido.

El siguiente censo se hizo en el 2001 y no puedo creer que no me acuerde de nada! Yo estaba viviendo con mis viejos y, la verdad, me acuerdo de tantas cosas de mi vida pero de ese censo, no.

Y ahora se viene el del 2010. Estaba leyendo una nota donde no sólo la gente en general tiene cierta ansiedad (por no decir que en muchos casos tienen miedo) de abrirle la puerta de su casa a un extraño: Los censistas también tienen cierto temor a ser insultados por los encuestados, como si fueran parte del gobierno. Incluso algunas mujeres censistas tienen miedo de ser invitadas a pasar a la casa donde viva un hombre solo…

Qué distinto, cómo cambió todo en 20 años…

Alicia La Curiosa pregunta: Allí en Argentina, cómo se preparan para el censo? Van a abrir la puerta? Van a hacer pasar al censista? O te tocó ser el encuestador? Y en tu país, se hace un censo cada tanto?