Ale Le Gourmet

Ale los recomienda.

No es ninguna novedad que me gusta cocinar, tanto para mí (porque si estoy sola, cocino igual, no me como un sanguchito mientras hago otra cosa) como para los demás. Me encanta y hasta a veces me asusta esta compulsión que tengo de dar de comer. Yo creo que debe ser porque no tengo hijos.

Cuando conocemos gente y se enteran de que me encanta cocinar y que no compro comida pre hecha, casi todos le dicen lo mismo a Ale: “Qué bien, vos contento, no?” Y Ale dice que sí pero a él le gusta todo y no hace diferencia si algo sale de una caja o de mi horno. Muchas veces me propone: “Por qué no comprás la comida hecha así no cocinás si estás cansada?” Y yo me ofendo!

Pero hay un tema con el cual discutimos siempre. Él sostiene que hay cosas que no se hacen, se compran. Porque el gusto es diferente.

Uno de esos productos es el dulce de leche. Ale dice que el dulce de leche casero no es lo mismo que el comprado. “Obvio!” digo yo, “porque el casero es más rico!” “No,” dice él. “El dulce de leche se compra, no se hace.” No estoy de acuerdo para nada. De chica comía dulce de leche pero siempre me gustaba más el que hacía mi mamá cuando lo hacía. El sabor del dulce de leche casero me parece más genuino, se siente el gusto de la leche, no al recipiente de plástico que lo contiene, como a veces pasa con el comprado.

Otro producto sobre el cual discutimos por el mismo tema es la mayonesa: También, él dice que la mayonesa tiene que ser comprada. A veces me quiero tentar en hacerla yo misma: uno puede aderezarla con un poquito más de limón, con un poquito más de pimienta y ni hablar si usás un buen aceite de oliva! Incluso sé de una mayonesa que se hace con clara de huevo solamente. Y es riquísima y liviana!

Pero no. Y no hago mayonesa y dulce de leche porque me lo tendría que comer yo sola! Así que en casa, si hay dulce de leche, se compra. Y la mayonesa es Hellmann’s. Encima acá es horrible, la mayonesa no es amarilla como en Argentina, es blanca!

El otro día le dije: “Tengo unas ganas de comer bizcochitos de grasa…” “Bueno,” propuso, “compramos la próxima que vayamos a algún negocio donde vendan comida argentina”. “No! Los quiero hacer yo!” “No, los bizcochitos de grasa se compran!”

Ahora, eso sí, yo puedo ignorar mis ganas de hacer dulce de leche, mayonesa o bizcochitos. Pero como contrapartida, él me pide que le haga algo que siempre digo jamás haré.

Y acá me voy a ganar la antipatía de varios.

ME REHÚSO TERMINANTEMENTE A HACER UNA CHOCOTORTA!.

No, Ale, no! Chocotorta, yo, jamás!

La chocotorta es una torta (por qué le dicen “torta”!?!?!) inventada en los setenta y es parte de la infancia de casi todos los niños argentinos. Hoy esos niños tenemos más de 30 y ves que en los casamientos muchos piden que su torta de bodas sea una chocotorta y cuando es parte de la mesa dulce de alguna fiesta, lo reconozco, vuela! Nunca queda nada! Lo sé bien ya que en mi casamiento hubo chocotorta en la mesa dulce (gentileza de la baba Pola) y fue la primera que se terminó!

Para mí es un engendro de la repostería, no es un desafío culinario y, convengamos, tampoco es taaan rica!

Qué tiene de creativo pegar galletitas de chocolate con una mezcla de queso crema y dulce de leche!?!?!? Qué es ese conflicto de sabores!??!

Pero bueno, es muy popular y hasta la revista Planeta Joy le dedicó un artículo.

En fin. Ustedes dirán. Coinciden con Ale o conmigo?