Shanghai Día 4

Escrito el domingo 26 de setiembre…

Qibao.

Último día en Shanghai y el día no invitaba a pasear (y mi cansancio tampoco!).

Salimos alrededor del mediodía, pero antes fui al shopping cercano a comprarme un par de zapatos cómodos y cerrados (había llevado dos pares de sandalias y estaba un poco fresco afuera). Encontré un par muy cómodo, me compré un par de zoquetes (tampoco había llevado medias), volví al hotel y salimos a pasear con paraguas en mano.

Fuimos a pasear a la zona de Jiangnan, donde hay muchos canales, una zona muy parecida a (salvando las distancias) Venecia.

Elegimos visitar Qibao, no necesariamente, según leímos, el más lindo de los canales pero allí fuimos porque era el único al que se puede acceder por subte al ser el más cercano al centro.

Cuando llegamos a la estación, caminamos alrededor de una cuadra y encontramos una calle central empedrada, a sus costados muchos negocios de ropa, souvenirs y chucherías. Todo se veía prolijo y limpio.

Había una pequeña plaza ahí nomás y caminando un poquito más adentro, se veían los puentes sobre el río.

La plaza.

Aquí adentro había una campana que había sido encontrada flotando hace muchos años.

Subimos a un pequeño puente y desde allí sacamos varias fotos, como ésta:

Botes sobre el canal.

Los botes eran empujados con un remo y se movían bastante de un lado al otro!

La verdad, no nos dieron muchas ganas de pasear en los barquitos. Estaba lloviendo finito y era muy molesto así que pensamos que ya nos iríamos cuando vimos que había varios pasillos con mucha gente y puestos de comida, uno al lado del otro.

Qué manera de empujarnos con los paraguas!

Puestos de dulces.

La comida china es rica y tentadora pero lo que no era tentador eran los puestitos mismos. No sé, no me parecía muy higiénico tanta comida exhibida al aire libre.

Muchos pajaritos y demás carnes que no sé qué eran!

Algunos puestos tenían tablas donde cortaban la comida que no parecían muy limpias, por eso traté de no entusiasmarme con querer probar todo lo que veía. Aparte, casi todo estaba rociado con esa salsita marrón que se me hace un poco dulce…

Al mismo tiempo me decía: “Bueno, pero si como algo y me cae mal? Mañana viajamos, no puedo arriesgarme a viajar descompuesta!”. Admito que esto fue que hizo que no probara de todo!

Juro que hubiese comido uno de esos pajaritos!

Ale se tentó igual y pidió lo que parecían ser rabas. El vendedor tomó una porción y las volvió a freír y las puso en una cajita. Cuando iba a ponerle sal, le hicimos señas de que no lo haga, entonces tomó otros dos recipientes y espolvoreó pimienta negra y otro polvito rojo.

Eran rabas y estaban riquísimas! Probé un poquito.

Seguimos caminando y viendo otros puestos:

Patitas y otros cortes de cerdo.

Frutos secos y un agente de seguridad.

De este fruto gigante cortaban pedacitos y te los servían en bandejas.

Vegetales hervidos y diferentes tipos de porotos.

Ale encontró un puesto de pizza china.

Pizza china.

Pidió una porción y lo que hizo la chica del puesto fue cortar una porción en tiritas, ponerlas en una bolsita y le dio unos palitos para comerla.

Ale comiendo pizza china.

Me tenté y también probé. La masa es muy finita y tiene gusto a como si hubiese sido frita. La salsa tenía bastante gusto a ajo pero estaba deliciosa!

Al terminar este paseo, volvimos a tomar el subte y caminamos por un barrio llamado The French Concession pero no vimos nada extraordinario y al haberse hecho de noche, preferimos parar a tomar un café en un Starbucks y descansar un poco.

Una vez que volvimos al hotel, le pedimos al conserje que llamara a un restaurant para que nos reservara una mesa. El restaurant se llama Secret Garden y comimos muy rico, verdaderamente.

De entrada, yo pedí unos rolls de tofu rellenos de verdura hervida acompañados de calamar relleno de pasta de salsa de soja y Ale pidió solamente tajaditas de calamar relleno.

La entrada.

De plato principal yo pedí pato con vegetales salteados. Un pato entero! Pero Ale ayudó…

Mi plato principal.

Ale me ayudó a comer el pato porque su plato principal fue mínimo!

Una tajada de jamón caramelizado con una especie de masa hervida, parecida al dim sum.

El restaurant.

Una linda forma de terminar nuestro último día en Shanghai!