Shanghai Día 2

Estatua del primer intendente de la era comunista, Chen Yi.

Qué difícil fue levantarse hoy!

A las 3 de la mañana me desperté y no me pude dormir por más de dos horas. Cuando finalmente estaba dormida, había que levantarse!

Desayunamos y salimos a andar la ciudad. Desde el mismo momento en que puse un pie afuera, sentía que me costaba caminar, sentía pesadez en el cuerpo, los ojos se me cerraban… La última vez que me sentí así fue en Australia, justamente, en el segundo día. Comprendí que era el famoso jet-lag.

Para colmo, el día estaba hermoso, había mucho sol y la temperatura estaba agradable pero lo único en que yo pensaba era en dormir y descansar!

Así que fuimos a un café a tomar algo y me senté en un cómodo sillón y le pedí a Ale 10 minutos… Me acurruqué y dormí ese poquito. Y me sirvió para el resto del día!

Hoy caminamos mucho por una zona llamada The Bund. Esta zona da al río Huangpu y se compone de unas cuadras donde sólo hay edificios muy occidentales. Son los edificios típicos de la época colonial. A fines del siglo XIX y principios del XX, The Bund fue uno de los mayores centros financieros de Asia. Fue aquí donde se fundó el primer HSBC.

Algunos de los edificios en The Bund.

Con el toro, parecido al de Wall Street.

Hoy en día, esos edifcios albergan tanto bancos como restaurantes y negocios de ropa, por ejemplo, Dolce & Gabbana, Armani, etc. Si no fuera por los signos chinos del frente, uno no se daría cuenta de que este lugar está en Asia.

Hay un paseo muy largo, como una especie de terraza peatonal enfrente de The Bund. Caminando a lo largo, se puede tener de un lado, la vista colonial y del otro, al otro lado del río, el futuro tan presente, por cierto: Están estos maravillosos edificios que me hacen sentir que estoy en Marte!

Esta zona se llama Pudong, donde cada edificio por sí solo es bello.

Mañana los exploraremos.

Huangu Park.

Y para terminar el día, fuimos a visitar la zona antigua de Shanghai, donde hay muchos, muchísimos mercados y mucha, muchísima gente!

Diferentes zonas del mercado donde se venden muchos tés y chucherías.

Mucha gente que ha ido a Londres me ha dicho entre fascinados y preocupados, “Cuánta gente que hay en Londres!” y para mí es una sorpresa. Se ve que estoy acostumbrada. Acá, sin embargo, yo me lo paso diciendo: “Cuánta gente que hay en Shanghai!”