Shanghai Día 4

Escrito el domingo 26 de setiembre…

Qibao.

Último día en Shanghai y el día no invitaba a pasear (y mi cansancio tampoco!).

Salimos alrededor del mediodía, pero antes fui al shopping cercano a comprarme un par de zapatos cómodos y cerrados (había llevado dos pares de sandalias y estaba un poco fresco afuera). Encontré un par muy cómodo, me compré un par de zoquetes (tampoco había llevado medias), volví al hotel y salimos a pasear con paraguas en mano.

Fuimos a pasear a la zona de Jiangnan, donde hay muchos canales, una zona muy parecida a (salvando las distancias) Venecia.

Elegimos visitar Qibao, no necesariamente, según leímos, el más lindo de los canales pero allí fuimos porque era el único al que se puede acceder por subte al ser el más cercano al centro.

Cuando llegamos a la estación, caminamos alrededor de una cuadra y encontramos una calle central empedrada, a sus costados muchos negocios de ropa, souvenirs y chucherías. Todo se veía prolijo y limpio.

Había una pequeña plaza ahí nomás y caminando un poquito más adentro, se veían los puentes sobre el río.

La plaza.

Aquí adentro había una campana que había sido encontrada flotando hace muchos años.

Subimos a un pequeño puente y desde allí sacamos varias fotos, como ésta:

Botes sobre el canal.

Los botes eran empujados con un remo y se movían bastante de un lado al otro!

La verdad, no nos dieron muchas ganas de pasear en los barquitos. Estaba lloviendo finito y era muy molesto así que pensamos que ya nos iríamos cuando vimos que había varios pasillos con mucha gente y puestos de comida, uno al lado del otro.

Qué manera de empujarnos con los paraguas!

Puestos de dulces.

La comida china es rica y tentadora pero lo que no era tentador eran los puestitos mismos. No sé, no me parecía muy higiénico tanta comida exhibida al aire libre.

Muchos pajaritos y demás carnes que no sé qué eran!

Algunos puestos tenían tablas donde cortaban la comida que no parecían muy limpias, por eso traté de no entusiasmarme con querer probar todo lo que veía. Aparte, casi todo estaba rociado con esa salsita marrón que se me hace un poco dulce…

Al mismo tiempo me decía: “Bueno, pero si como algo y me cae mal? Mañana viajamos, no puedo arriesgarme a viajar descompuesta!”. Admito que esto fue que hizo que no probara de todo!

Juro que hubiese comido uno de esos pajaritos!

Ale se tentó igual y pidió lo que parecían ser rabas. El vendedor tomó una porción y las volvió a freír y las puso en una cajita. Cuando iba a ponerle sal, le hicimos señas de que no lo haga, entonces tomó otros dos recipientes y espolvoreó pimienta negra y otro polvito rojo.

Eran rabas y estaban riquísimas! Probé un poquito.

Seguimos caminando y viendo otros puestos:

Patitas y otros cortes de cerdo.

Frutos secos y un agente de seguridad.

De este fruto gigante cortaban pedacitos y te los servían en bandejas.

Vegetales hervidos y diferentes tipos de porotos.

Ale encontró un puesto de pizza china.

Pizza china.

Pidió una porción y lo que hizo la chica del puesto fue cortar una porción en tiritas, ponerlas en una bolsita y le dio unos palitos para comerla.

Ale comiendo pizza china.

Me tenté y también probé. La masa es muy finita y tiene gusto a como si hubiese sido frita. La salsa tenía bastante gusto a ajo pero estaba deliciosa!

Al terminar este paseo, volvimos a tomar el subte y caminamos por un barrio llamado The French Concession pero no vimos nada extraordinario y al haberse hecho de noche, preferimos parar a tomar un café en un Starbucks y descansar un poco.

Una vez que volvimos al hotel, le pedimos al conserje que llamara a un restaurant para que nos reservara una mesa. El restaurant se llama Secret Garden y comimos muy rico, verdaderamente.

De entrada, yo pedí unos rolls de tofu rellenos de verdura hervida acompañados de calamar relleno de pasta de salsa de soja y Ale pidió solamente tajaditas de calamar relleno.

La entrada.

De plato principal yo pedí pato con vegetales salteados. Un pato entero! Pero Ale ayudó…

Mi plato principal.

Ale me ayudó a comer el pato porque su plato principal fue mínimo!

Una tajada de jamón caramelizado con una especie de masa hervida, parecida al dim sum.

El restaurant.

Una linda forma de terminar nuestro último día en Shanghai!

Shanghai Día 3

Escrito el sábado 25 de setiembre…


El día no amaneció tan soleado como el anterior y yo, por supuesto, seguía con el jet-lag. Así que me lo aguanté y una vez que desayunamos, nos fuimos para la zona de Pudong. Ví esta zona de lejos y recordé a Los Supersónicos.

Nuestro interés pasaba por subir el Shanghai World Financial Center, un edificio que parece un destapa botellas.

Foto que sacamos ayer, cuando estaba lindo. Ahí se lo puede ver al edificio destapador.

Se puede subir al piso 94, 97 y 100. Subimos primero al 97 y de allí se podía ver el puente de arriba, donde subimos más tarde. Ese “puente”, leímos, tiene el piso de vidrio.

Vista del “puente”.

Desde el piso 97 tuvimos una vista espectacular de los picos de los edificios más llamativos, el Oriental Pearl Tower – el de las esferas- y el Jimao Tower que es hermoso y me hace acordar al Chrysler Building.

Oriental Pearl Tower y Jimao Tower.

Pero también se veían casitas!

De techos rojos.

De techos azules.

(Me dio qué sospechar que se vieran tan bien… Para mí que fueron construidas allí a propósito, para dar una imagen de… igualdad?)

Y también se ven los preciosos edificios de The Bund.

The Bund panorámico.

Subimos al “puente” y ya estaba yo ansiosa, recordando mi experiencia en la CN Tower de Toronto, donde el piso es de vidrio y da mucha impresión mirar para abajo…

Pero qué desilusión!

El piso tenía como ventanitas por donde se veía algo pero no era toooodo de vidrio.

De todas formas, acomodando la cámara con ahínco, se podían sacar algunas buenas fotos.

El tráfico.

Desde aquí, obviamente la vista que se tenía era mucho mejor!

Wow!

Qué hermosoooo!

Ahí se ven algunos edificios de la Expo Shanghai a la que no fuimos.

Donde sí fuimos fue a tomar un café a la planta baja donde aproveché para dormir mis 10 minutos que me sirvieron para seguir el paseo.

Cruzamos por unos puentes peatonales desde donde se tenía esta vista:

Los edificios, más cerca y más lindos.

Y llegamos a un shopping. No compré nada, miré vidrieras, la verdad es que muchas cosas que vimos eran más caras que en Londres!

Estuvimos un ratito dando vueltas y nos volvimos al hotel. Teníamos reservada una mesa en un restaurant llamado M On The Bund, ubicado en el piso 7 del edificio Número 5.

Habíamos ido a curiosear el día anterior y decidimos ir a cenar porque la vista que se tiene desde sus ventanales y desde su terraza era hermosa y queríamos verlo de noche.

En el restaurant.

Vista de Pudong desde la terraza del restaurant.

Vista de The Bund desde el mismo lugar.

Hicimos muy bien en ir, no?

Shanghai Día 2

Estatua del primer intendente de la era comunista, Chen Yi.

Qué difícil fue levantarse hoy!

A las 3 de la mañana me desperté y no me pude dormir por más de dos horas. Cuando finalmente estaba dormida, había que levantarse!

Desayunamos y salimos a andar la ciudad. Desde el mismo momento en que puse un pie afuera, sentía que me costaba caminar, sentía pesadez en el cuerpo, los ojos se me cerraban… La última vez que me sentí así fue en Australia, justamente, en el segundo día. Comprendí que era el famoso jet-lag.

Para colmo, el día estaba hermoso, había mucho sol y la temperatura estaba agradable pero lo único en que yo pensaba era en dormir y descansar!

Así que fuimos a un café a tomar algo y me senté en un cómodo sillón y le pedí a Ale 10 minutos… Me acurruqué y dormí ese poquito. Y me sirvió para el resto del día!

Hoy caminamos mucho por una zona llamada The Bund. Esta zona da al río Huangpu y se compone de unas cuadras donde sólo hay edificios muy occidentales. Son los edificios típicos de la época colonial. A fines del siglo XIX y principios del XX, The Bund fue uno de los mayores centros financieros de Asia. Fue aquí donde se fundó el primer HSBC.

Algunos de los edificios en The Bund.

Con el toro, parecido al de Wall Street.

Hoy en día, esos edifcios albergan tanto bancos como restaurantes y negocios de ropa, por ejemplo, Dolce & Gabbana, Armani, etc. Si no fuera por los signos chinos del frente, uno no se daría cuenta de que este lugar está en Asia.

Hay un paseo muy largo, como una especie de terraza peatonal enfrente de The Bund. Caminando a lo largo, se puede tener de un lado, la vista colonial y del otro, al otro lado del río, el futuro tan presente, por cierto: Están estos maravillosos edificios que me hacen sentir que estoy en Marte!

Esta zona se llama Pudong, donde cada edificio por sí solo es bello.

Mañana los exploraremos.

Huangu Park.

Y para terminar el día, fuimos a visitar la zona antigua de Shanghai, donde hay muchos, muchísimos mercados y mucha, muchísima gente!

Diferentes zonas del mercado donde se venden muchos tés y chucherías.

Mucha gente que ha ido a Londres me ha dicho entre fascinados y preocupados, “Cuánta gente que hay en Londres!” y para mí es una sorpresa. Se ve que estoy acostumbrada. Acá, sin embargo, yo me lo paso diciendo: “Cuánta gente que hay en Shanghai!”

Shanghai Día 1

Shanghai Surprise!

Al empezar nuestra caminata.

Luego de 11 horas de vuelo y con 7 horas más tarde de diferencia con respecto a Londres, llegamos a Shanghai a las 8 de la mañana.

Como abordamos en Londres a las 14hs., dormir durante el vuelo se hizo difícil, particularmente para Ale que no pegó un ojo. Yo, obviamente, dormí pero no tanto como hubiese querido.

Así que no bien llegamos al hotel dormimos unas 3 horas y me costó muchísimo levantarme… Y recién eran las 2 de la tarde!

Cuando salimos del aeropuerto gigante que hay aquí, Pudong, tomamos el tren bala, el Maglev (por Magnetic Levitation; no hay vías, va levitando), tan veloz que llegó a 430 km/h. Veíamos el contador de kilómetros y daba impresión; llegó un momento en que iba como de costado y yo, dando grititos de ansiedad.

El Maglev: No hay vías!

Im-pre-sio-nan-teeeeeeee!

La plataforma.

Por supuesto que llegamos enseguida a la estación para tomarnos un taxi (estábamos muy cansados como para tomar el subte) y llegamos al hotel. Me siento Madonna: estamos alojados en una suite que tiene living, una tele gigante ahí, otra gigante en la habitación y otra más chica empotrada en la pared para verla mientras tomás un baño de inmersión.

Después de dormir, salimos a caminar y lo primero que visitamos, porque queda acá nomás, es la Plaza del Pueblo, desde donde se puede avistar muchos edificios que parecen de otro planeta.

En la plaza.

El día estaba soleado, nada de humedad pero había un poco de viento, suficiente para que yo sintiera que me moría de frío, menos mal que llevé un saquito liviano, pero cuando cayó la tarde, fue lo mismo que nada.

Encontramos varios parques con mucha vegetación y puentes de madera, debajo de los cuales corría agua.

Parque Baxianqiao.

Ale buscaba y encontró, un lugar del que había leído que se daban muy buenos masajes. Nos hizo muy bien para poder seguir caminando aunque cuando salimos de allí ya había anochecido y teníamos hambre.

Fuimos al patio de comidas de un shopping y comimos comida china muy rica. Tenía tanto hambre que no quise perder el tiempo luchando con los palitos así que agarré la cuchara que me trajeron con la sopa y comí con eso.

Ya estamos de vuelta, cansados pero mañana seguimos paseando, eh!

A la vuelta, antes de ir a cenar.

NOTA: Estamos en China, donde internet está restringida y no se tiene acceso a Blogger. Gracias a Ale que es un techie, podemos acceder pero se tarda MUCHÍSIMO para subir fotos. Así que sepan disculpar estas poquitas.

La Sangre Altera

Empieza la primavera en el hemisferio sur y les comento a aquellos que no son argentinos ni nunca vivieron en Argentina, que cuando se acerca el comienzo de esta época del año, a la gente en general le cambia el humor: de repente, es como si cambiara el aire, como que todos se ponen alegres ya que saben que se vienen los días lindos que devienen en calor, que devienen, para la inmensa mayoría (sobre todo, niños y jóvenes) en vacaciones.

Supongo que será esa inconsciente cadena de pensamientos lo que hace que el Día de la Primavera se festeje con todo! Los chicos no tienen clase porque, además, se festeja el Día del Estudiante.

En cambio aquí, así como no existe el Día del Amigo, tampoco existe el Día de la Primavera. El primer 21 de marzo que pasé aquí, miraba alrededor, buscaba en los diarios, en la tele… “Pero… hoy empieza la primavera… Nadie se da cuenta?”

Pareciera que no. Pero sí. Pero por otros motivos. La primavera aquí se anuncia que está por llegar y aparecen muchas notas en los medios pero todas tienen que ver con el famoso “Spring Clean”. Es la época del año en que sí, se supone, aquí comienzan los días lindos, con más sol; qué mejor, amigos, para aprovechar y… LIMPIAR!

Entonces en todas las revistas ves consejos de cómo dar vuelta la casa limpiando, qué productos conviene usar, cómo ventilar la casa, etc., etc.,

Los negocios muestran ofertas de artículos de limpieza, las tintorerías te ofrecen precios especiales para lavar los edredones o duvets…

Picnics? Sólo en verano, la primavera aquí es muy otoñal.

Así que para quienes hoy festejan la primavera y les toca trabajar (e irán, seguramente, con algún regalito para los compañeros – porque, no es cierto? también se hacen regalos!) y para quienes hoy descansan, FELIZ PRIMAVERA desde el OTOÑO LONDINENSE!

(Alguien aprovecha la primavera para limpiar a fondo la casa?)

Moras, Pajaritos Y Torta


Pensar en moras es traer a mi memoria imágenes de cuando era niña, de los días de verano y de mis deditos teñidos de color violeta.

Desde que tuviera uso de razón, durante mi infancia, para mí lo más normal era despertarse con el canto de los gorriones. Por más idílico que suene, yo los odiaba porque molestaban de muchas formas: No estaban ni enjaulados ni había árboles cercanos donde ellos pudieran anidar; estos pajaritos vivían en los agujeros que había en el cielorraso de la galería del fondo de mi casa.

Alguna vez cuando yo fui muy niña, el cielorraso se desplomó con parte de los ladrillos huecos que se habían usado para construir el techo de la galería.

Como no había dinero para repararlos, por años y años los agujeros quedaron al descubierto, convirtiéndose en cómodos penthouses para que los gorriones anidaran.

Yo no era la única que los detestaba: Mamá enfurecía cada mañana al levantarse y tener que baldear el piso, lleno de caca de pajaritos. Peor era cuando llegaba la primavera y empezaban a nacer los pichones y encontrábamos huevitos rotos en el piso o pajaritos recién nacidos y pelados, muertos, obviamente.

Pero en el verano teníamos por qué agradecerles a los gorriones: por ellos, sabíamos cuándo las moras estaban listas para comer. En el fondo de su casa, mi vecina tenía un árbol gigante de moras y cuando maduraban, estos pajaritos se daban una gran panzada diaria y para cuando volaban de regreso a sus casitas, sus intestinos traían la buena nueva, dejando marcas violetas sobre el piso de la galería.

Beneplácito para mi hermana y yo, y odio total para mi madre, que lavar el piso de caca violeta todas las mañanas llevaba más trabajo que de costumbre!

Ya en el jardín de mi vecina, Ileana y yo esperábamos abajo del árbol a que mi hermana y Sergio treparan a las ramas y bajaran las moras. Las lavábamos? No lo recuerdo. Pero no me olvidaré jamás del dulzor de esos frutos calentitos de sol de verano.

Por eso ver moras en el supermercado me tentó a comprarlas, como una forma de conectarme con mi infancia a través del sabor. Compré tres cajas de 200 gramos cada una, pensando que comería un puñado cada noche. Pero el sabor no era lo dulce que yo esperaba.

Y quedaron en la heladera y antes de que se pusieran feas, decidí hacer algo con ellas.

Se me ocurrió una torta parecida a la Strawberry Cake Forever pero busqué otra receta. Encontré la receta de un streusel de frambuesas y decidí adaptarla un poco.

Resultado: Una torta fácil de armar! Pero requiere mucha atención una vez que se pone en el horno. A decir verdad, yo le estuve encima cada 15 minutos porque era la primera vez que la hacía y tenía miedo de que se quemara.

Ahora que ya la hice, creo que con un primer intervalo de 30-40 minutos es suficiente para abrir el horno, taparla con papel de aluminio y dejarla otros 20-30 minutos más.

Tenía miedo de que no alcanzara e hice el doble de la receta para la torta y me salió alta pero se puede hacer con las proporciones que copio abajo y sale una torta más finita.

Ingredientes:

150g de almendras en polvo
150g de manteca blanda

150g de azúcar

150g de harina
(o harina leudante pero no agreguen polvo de hornear si optan por esto)
1 cucharadita de polvo de hornear
1 huevo grande

250g de moras o frambuesas (el doble si hacen el doble de masa)

Preparación

– Enmantecar un molde alto de 20 cm de diámetro.

– Hacer una crema con el azúcar y la manteca.

– Agregarle el huevo y mezclar bien.

– Agregarle los ingredientes secos mezclados y combinar bien.

– Tomar la mitad de la masa y aplastarla sobre la base del molde con un tenedor mojado con agua o con un pisapuré (o como se llame, ya me olvidé cómo se dice). Yo usé esto último y se esparció más parejo.

– Colocar las moras o frambuesas enteras, sobre la base.

– Poner el molde en la heladera y la otra mitad de la masa en una bolsita y meter al freezer.

– A la media hora, prender el horno y sacar la masa del freezer y el molde de la heladera.

– Ahora viene lo divertido! Si la masa que se sacó del freezer está muy firme, se la puede rallar. Si no, se la puede desmenuzar con los dedos y todos esas escamitas se esparcen sobre las frutas.

Moras parcialmente cubiertas.

Como yo hice el doble de cantidad, una vez que cubrí las frutas con las escamitas de masa y vi que me quedaba, fui agregando y agregando hasta cubrir totalmente las frutas y presionando un poquito para que no se aplasten.

– Poner la torta en el horno y vigilar a la media hora más o menos y es muy posible que tengan que cubrir el molde con papel aluminio porque por afuera va a estar dorada pero por adentro todavía estará cruda.

– Vigilarla cada 15 minutos. Cuando les parezca que ya está, atraviesan la torta con un palito y fíjense si sale limpio, es que está lista.

En el horno en condiciones ideales.

Cuando yo la saqué, intuí que le faltaba unos cinco minutos porque estaba doradita pareja pero el centro estaba un cachitín más claro.

Recién sacada del horno…

Al rato, ví que no me había equivocado, se hundió…

Me encanta cómo se ven las marcas de las moras quemadas en el costado de la torta!

Así que fíjense bien, cuando crean que ya está lista, si el centro está un poquito más claro, déjenla en el horno un ratito más!

La llevé al trabajo con un poco de pudor… pero a quién le importó el hueco! No quedó nada!!!

Thames Festival 2010

Este festival se celebra todos los años y consiste en presentar diferentes actividades participativas y espectáculos de música, cine, teatro, etc., a lo largo de la costa del río Thames.

Fue este último fin de semana y se dividió en cuatro zonas y eran tantas las cosas para ver que entiendo por qué esto sucede entre un sábado y domingo: es imposible ver todo en un día, aunque había algunos eventos que sucedían o bien el sábado o bien el domingo.

Por ejemplo, hubo un carnaval que sólo estaba el domingo a la noche y un banquete sobre el puente Southwark que fue el sábado al mediodía.

A cuál creen ustedes que fuimos nosotros???

Casi al llegar al puente , habían cortado la calle y se podían ver los diferentes puestos de comida.

Había de todo:

Comida de Marruecos, por ejemplo.

Un puesto de comida vegetariana casi vacío.

Uno de los más visitados! El puesto de cervezas, por supuesto!

Pero mi olfato me llevaba más allá, sabía que en ninguno de esos puestos yo me iba a detener… Porque solita fui llegando hasta donde tenía que llegar…

El puesto de lechón rostizado!

Pero como allí mismo vi que también asaban cordero, pedí un poquito de cada uno. Y sin pan, con un poquito de rúcula. Ñam!

Parece poco pero no, eh! Me llenó! Pero estos ingleses! Te cortan toda la carne en pedacitos!

Uno podía comprar lo que quisiera y si querías, comías caminando o parado o sentado en la vereda (quién se va a sorprender aquí de eso!) o seguías caminando hasta llegar al puente mismo donde había dos mesas largas, larguísimas, blancas y te sentabas allí, a comer y charlar con gente desconocida o con amigos si ibas con ellos.

Hermoso espíritu de comunidad!

Ver eso fue buenísimo, la razón principal por la que fuimos, qué buena forma de compartir y pasar un buen rato!

Y miren qué sillas mononas para sentarse!!!

Nosotros preferimos caminar mientras comíamos y notamos que había muchas personas que tenían sombreros un tanto originales.

Algunos de los muchos.

Vi a unas chicas con este carrito:


y me dijeron que ellas te daban el sombrero que eligieras, te sacabas una foto en un stand que estaba por allí cerca y decías por qué brindarías. Algo simbólico pero simpático. En ese mismo stand también te daban sombreros para que los decoraras si querías.

También me detuve a charlar un rato con unos chicos que tenían un stand con muchas frutas y verduras y su misión era hacer entender que no importa qué forma tenga un fruto, es comestible lo mismo.

Esto es porque hay muchos supermercados que tiran frutas y verduras en buen estado porque no tienen la forma tradicional. Por ejemplo, como muestra esta pizarra:

Al rescate de la fruta.

Leí sobre eso hace un tiempo en los diarios y las cifras son preocupantes. Según los chicos del stand, el casi billón de personas que sufren de malnutrición en el mundo, podrían dejar de sufrir esto con menos de un cuarto de la cantidad de comida que los EEUU, el Reino Unido y Europa tiran.

Im-pre-sio-nan-te.

Había muchas actividades para los niños.

Acá decoraban galletitas.

Un stand de una harina les enseñaba a amasar.

Con la ayuda de mayores, muchos esculpían zapallos.

Y muchas exhibiciones dedicadas más que nada a pequeñas compañías que promovían sus productos, la mayoría de los cuales eran orgánicos y ecológicos.

El festival estuvo muy bien organizado. Había cantidad de gente y no sé si notaron en las fotos que no había basura por ningún lado!

Carretillas muy mononas juntaban la basura reciclable y para lo demás, había unos tachos gigantes.

Todo estaba previsto:

Baños químicos.

La ambulancia.

Sección Niños Perdidos.

Todo lo que vi me pareció lindo y hubo cosas que además de gustarme, me llamaron la atención:

Sofás, mesitas, para quien quiera sentarse y descansar.

En otro sector se bailaba jive! Yo quería bailar! Ale no! Me quedé con las ganas! El año que viene, que saque él las fotos!

Había un piano allí y el que tuviera ganas (y supiera) se sentaba y tocaba.

La Señorita Emilce

Año 1978. Tercer grado con la Señorita Emilce y su florero.

Escribir sobre la señorita Emilce me da palpitaciones. Me senté a escribir porque es hora de que lo haga, ya que el tema no lo traté nunca en terapia y de vez en cuando es bueno exorcizar ciertos demonios.

Recordarme como alumna de esta maestra es ir más allá de describir una simple relación educador-educando: Es darse cuenta de que a pesar de que la odié, le temí y la admiré, fue quien selló mi destino para que fuera yo, eventualmente, docente también.

Empecé primer grado en una escuela muy cerca de casa y en un año tuve como cinco maestras. Quién sabe si por desorganización o qué, pero las maestras duraban muy poco y la fama de esa escuela no era de las mejores.

Así que mamá decidió cambiarme a la escuela 28 Hilario Ascasubi, que quedaba un poco más lejos pero que tenía buena fama.

Recuerdo mi primer día de clase en un aula grande, con muchos chicos y sólo conocía a una nena y con ella me senté. Recuerdo (habrá sido uno de esos primeros días) que la señorita Emilce nos dió un problema para resolver, yo hice la cuenta, fui a corregir y como si fuera hoy, recuerdo su birome azul tachándome todo y sin decirme nada, con su letrota, escribió al costado izquierdo “Planteo” y al costado derecho “Solución” y más abajo “Respuesta”.

Y debajo de cada título escribió ella todo lo que yo tendría que haber hecho y me mandó a sentar.

Para mí, que no sabía cómo venían trabajando (porque esta maestra ya había estado con estos chicos el año anterior) que me haya escrito eso fue como si hubiese escrito en chino: no entendía nada!

Me fui a sentar y al siguiente problema que dió y a los próximos que daría en los meses siguientes, los fui haciendo como me salían, con cierta lógica pero como nunca me explicó cómo, nunca me salían como ella quería!.

Segundo grado lo recuerdo muy gris, yendo a la escuela para escuchar los gritos pelados de esta mujer cuando se enojaba con nosotros, sus alumnos.

Como toda niña de 7 años, yo quería a la maestra como se quiere casi a una madre y buscaba su aprobación, algo que nunca tuve de su parte; me parecía una mujer muy fría y hasta a veces no sabía cómo hablarle por miedo a que reaccionara con un grito.

Se ve que en tercer grado, al año siguiente, le habré agarrado un poco más la mano o ya me resbalaba lo que dijera o ya había encontrado en otro lado un modelo más accesible de docente: Ms. Sylvia, mi primer profesora de inglés. En inglés me iba genial, era la mejor alumna y me hizo muy bien a la autoestima y a la vez, no era muy consciente de que estaba aprendiendo.

La señorita Emilce tenía a su hija que también iba a la Cultural y, aunque estaba en otro curso, sabía cómo me iba y cuando algo me salía mal, me lo reprochaba: “Cómo puede ser que te vaya tan bien en inglés y acá, en la escuela, no?” Nunca supe qué responderle. Si hubiese sido Mafalda, le hubiese contestado que la respuesta la iba a encontrar mirándose al espejo!

De lo que tampoco nunca me voy a olvidar fue de las veces que me bajaba a tierra con una sarcástica y humillante exclamación que cruzaba todo el aula: “Seminara, como siempre, en las nubes!” Se ve que no le prestaba mucha atención!!!

Sí, era así, nos hablaba esa forma pero, a la vez, reconozco que (como la señorita Gladys) todo lo que nos enseñó, me sirvió. Por ejemplo, nos enseñaba a leer y comprender. De ella adopté la técnica de leer un texto en voz alta y que los alumnos siguieran con la vista, con lectura silenciosa, interrumpir cada tanto y explicar algún vocablo o frase e incentivar la imaginación con preguntas, algo que siempre hice con mis alumnos.

Con ella aprendí todas las reglas ortográficas y desde mis 8 años que escribo sin faltas de ortografía.

Cuando nos dieron la foto que subí aquí (La de segundo grado si la vieran! Me tiene abrazada y su cara apoyada en la mía!) en el álbum donde estaba pegada, ella escribió algo que todavía recuerdo de memoria. Creo que es porque o bien no me lo creí nunca y lo tuve que leer mil veces para convencerme de que realmente fue ella quien lo escribió o porque refleja un cariño que nunca demostró:

“Tus hermosos y dulcísimos ojos hablan de tus nobles sentimientos. Jamás olvidaré esta expresión tuya. Recuerda tú los pasos que diste en estos tres años de la mano de tu maestra que te quiere. Emilce”

London Fashion’s Night Out 2010

Fashion, put it all on me.
Don’t you want to see these clothes on me.
Fashion, put it all on me.
I am anyone you want me to be.
(Fashion – Lady Gaga)

El día no pintaba muy lindo: Llovió torrencialmente después del mediodía y cuando salí de mi trabajo (después de imprimirme un itinerario a seguir) el cielo estaba nublado gris pero con ganas de abrirse.

Y la tarde-noche se fue poniendo maravillosa!

Este evento tenía lugar en varias calles y decidí ir por las más chiquitas y exclusivas, nada de Regent Street u Oxford Street. Fui caminando hasta acercarme a New Bond Street y seguí un cachito más para el lado de Mayfair.

Aparentemente (no sé mucho) esto fue organizado por Vogue y se hace todos los años en muchas capitales del mundo.

Habrá sido que yo sabía que iba a un evento fashion o que estaba de buen humor, que me parecía que todo el mundo ese día estaba producido!?! Qué lindo fue caminar las calles con la temperatura ideal, no hacía nada de frío!

Todo comenzaba a las 6 de la tarde y en mi trabajo me quedé haciendo tiempo hasta que fue 6.15 y partí para la aventura.

Mientras caminaba cámara en mano, observé que los negocios asociados a este evento tenían en las puertas o bien gente de seguridad (si eran muy upmarket) o chicas con una bandeja y copas de champagne para recibirte.

Como acá.

Adentro se podía comer algo, la gente miraba los nuevos diseños, tal vez se tentaban con algo (todas las tiendas ofrecían alguna promoción o descuento especial) y hacían sociales.

Para quien gusta de la moda es un día para volverse loco y como yo no estoy al tanto de lo fashion pero me gusta socializar, también lo disfruté, aunque iba sola.

Ahí se me puede ver, sacando la foto.

Conforme iba oscureciendo, los negocios fueron poniendo música cada vez más fuerte y adentro de cada local era un cocktail party! Todos hablando (parados, obvio) con un trago en la mano.

En Doce & Gabbana, además de champagne, te daban un conito de papas fritas con el logo de la marca.

Me encantó mirar a todo el mundo. Entonces decidí sacarme el miedo a que pudiera ofender y empecé a preguntar “Can I take a picture of your outfit?” (Puedo sacarle una foto a lo que tenés puesto?) y todos me decían que sí!

Observad:

Foto 1

Foto 2

Foto 3
Foto 4

Yo pensaba que había que tener una invitación y me dí cuenta de que no. Aunque afuera de Burberry y Louis Vuitton y Chanel, por poner ejemplos, había muchos fotógrafos con flashes potentes sacando fotos de lo que sucedía adentro.

Habría algún celebrity?

Ralph Lauren.

En Chanel eran todas chicas!

De cuánto será el descuento que hay taaanta gente!?!

Me entretuve mirando la gente que pasaba, todos tan lookeados, la gran mayoría eran amigos y amigas y vi chicas tan altas y flacas que te dabas cuenta que eran modelos.

No eran maniquíes! Eran modelos!

Acá una modelo simpática, saludando.

Estuve dando vueltas como dos horas y cuando estaba volviendo, decidí a entrar a Moschino. Cuánta gente linda!

En Moschino te daban tés frutales.

Había en las vidrieras unas carterotas donde te podías meter y un fotógrafo profesional te sacaba fotos.

Yo le pedí a una chica que me sacara una.

Las chicas del negocio te daban sombreros, collares, anteojos…

Después el fotógrafo me sacó también y me dio una tarjeta para que me encontrara en el sitio de Moschino.

Y aparece así.

(Como pregunta Gonz) Qué outfit les gustó más?

Alicia En Video

Hace como tres meses, un domingo a la mañana, fuimos Ale y yo de shopping por la tan glamorosa zona de Tottenham Court Road a comprar unos glamorosos tubos de luz para la cocina.

Una vez que los compramos, seguimos caminando por ahí buscando algún lugar donde comer y vimos, en una calle cortada, lo siguiente:

Pensé que se trataba de algún happening (se sigue usando esa palabra?) y les saqué una foto. Cuando me estaba yendo, veo que al lado mío había un chico con una cámara y que estaba filmando y me preguntó: Querés participar en este video?

Ah, estaban filmando! Les pregunté para qué era y me dijeron para un grupo musical.

“Bueno,” dije, no muy segura. Me pidieron que hiciera como que les sacaba fotos y que luego me fuera acercando de a poco y que mirara como extrañada, confundida…

Fue decirme eso nomás para que me pusiera tensa y mientras caminaba pensaba “Cómo se pone cara de confundida!?!?! Cómo se hace?!?!” y al mismo tiempo me daba cuenta, te lo puedo asegurar, que mi cara era de NADA.

Así que yo mientras trataba de sacar la Norma Aleandro QUE NO EXISTE EN MÍ, pensaba “No me van a incluír… no me van a incluír…”

Después de haberme filmado un ratito, me dijeron gracias y les pregunté para qué grupo era.

Me dijeron que se llamaban Union Jackals y que el video saldría en unos meses.

Los busqué en internet, encontré el sitio de ellos y cada tanto los chequeaba, a ver cuándo salía el video.

Pues aquí está! Y aparezco!

El tema se llama “I Am The Sun” (Yo soy el sol) y el sitio web del grupo está aquí.


Union Jackals – I Am The Sun from Union Jackals on Vimeo.

Te gustó mi blog? Podés compartirlo clickeando: