Strawberry Cake Forever

Sí, la torta es así, se hunde.

He vuelto a la cocina! No es que me haya alejado últimamente, cocino todos los días pero me han resurgido esas ganas de estar probando recetas, cambiando ingredientes, contarles los procedimientos…

El destape fue antes de ayer. Invitamos a un matrimonio amigo, argentinos ellos con una bebe, para ver el partido Argentina – Grecia.

En menos de dos horas hice una tarta de broccoli y queso Stilton, una más chica de tomates cherry con queso feta y unas cebollas salteadas en la base, un dip de lo que me sobró (queso feta procesado con un poco de fromage frais que es un queso parecido al yogur natural, ajo y aceite – se me fue la mano con el ajo pero estaba riquísimo!) y unos pinchitos (no como los hacen los vascos) de bolitas de mozzarella con tomate cherry y albahaca y y otros de jamón crudo con bolitas de mozzarella.

No sé cómo hice todo! Una loca desatada, verdaderamente!

También tenía en gateras unos knishes de papa (mi primera vez en hacerlos) pero obviamente, no había tiempo.

Mis primeros knishes! Pero no me salieron tan ricos como los de la Baba Pola.

Los dejé para ayer. Y como la masa lleva dos horas de reposo, en ese tiempo hice el relleno de los knishes y esta torta de frutillas tan pero tan fácil! Y tan rica! Y tan perfumada! Y tan hundida!

La receta original lo prevenía, se hunde en el medio y estaba hecha con frambuesas pero estamos en época de frutillas, así que la adapté un poco.

Les recomiendo hacerla, por supuesto y me cuentan qué onda.


Ingredientes

115g de manteca derretida más extra para pincelar el molde

400g de frutillas

jugo de medio limón (optativo)

225g de azúcar más extra para espolvorear

3 huevos medianos

250g de harina tamizada

2 cucharadas de polvo para hornear

cáscara de un limón


Procedimiento:

– Precalentar el horno a 160 grados.

– Pincelar con manteca derretida un molde de 20 cm de diámetro y muy alto (esto es importante porque la torta levanta mucho).

– Cortar las frutillas por la mitad. Yo las espolvoreé con azúcar porque me parecía que mojarlas con limón les iba a sacar el gusto. Además estas frutillas no eran tan coloradas.

– En un bowl batir los 3 huevos y e ir agregando el azúcar en forma de lluvia hasta que la mezcla sea una crema divina, blanca, espumosa y espesita a la vez.

– Agregar la harina de a poco e ir mezclando con una espátula, tranquilas, disfruten de esa crema que se va espesando. También en este paso le pueden agregar la cáscara rallada del limón.

– Agregar la manteca derretida. Les va a parecer que fue un error, que se apuraron, que les va a salir todo mal pero no, sigan mezclando con confianza que verán cómo se incorpora todo.

– Verter esta mezcla en el molde. Encima agregan las frutillas. Esparcir el azúcar.

– No importa que sean “demasiadas” las frutillas. Pónganlas todas, una encima de otras que durante la cocción la torta irá subiendo y “tragándose” las frutillas.


Como verán, esta torta es súper fácil pero lo poco complicado que tiene es que hay que vigilarla para que no se queme la parte de arriba y quede cruda adentro. Esto se previene mirando cómo va los primeros 15 minutos. Si les parece que se está dorando, la cubren con papel de aluminio.

Yo hice así y la dejé media hora. Me fui a fijar, pintaba bien, estaba divina pero cuando le mentí un palito de brochette estaba re cruda adentro.

La dejé unos 20 minutos sin taparla.

La vi otra vez, estaba mejor, la tapé y la dejé por otros 15 minutos.

Al cabo de ese tiempo, le metí el palito de brochette y salió limpio. Listo!

En total, lleva alrededor de 1 hora y 10′ vigilándola cada 15′. Todo dependiendo del horno, por supuesto.

La torta es una divinidad, rica y crocante y húmeda a la vez, una vez que está fría. No recomiendo cortarla tibia porque se desarma. Pero va en gusto.

Si quieren disimular un poco su irregularidad, en el medio le agregan crema a punto chantilly con unas hermosas frutillas para decorar.

Una porción y gracias! Llena bastante!