Memoria

Hay cosas que cuando te pasan, por alguna razón, no te las olvidás más.

Si esto que cuento, me pasó al año y medio de vida, me pregunto cómo puede ser que lo recuerde tan vívidamente.

Siendo tan chiquita, no?

Me acuerdo perfectamente y por años lo llevé en mi memoria hasta que un día encontré unas fotos que fueron una revelación: Eran cuatro fotos de aquél día, donde se me ve, en dos, con los ojos vidriosos y en las siguientes con los hechos que te paso a contar:

Recuerdo estar en la casa de mis primos Pablo y Gustavo. Pablo es un año mayor que yo y Gustavo unos meses menor. Mi hermana más chica tenía unos meses y no caminaba, en una de las fotos se la ve aúpa de mamá.

Recuerdo que estaba con mis primos y mi primo Gustavo, que no hablaba, me empujaba con su mano, me sacaba a un lado. Yo quería acercarme a algo y él seguía haciéndome a un lado (no de malo sino que yo era una nena o una extraña).

Nos sacaron una foto a todos los primitos juntos y yo recuerdo no querer estar al lado de Gustavo. Y seguía compungida.

Enseguida me fui con mi papá. Me quedé ahí hasta que, no sé, aquí ya no recuerdo tanto, papá me habrá hablado, me habrá dado un poco de confianza y mi prima Noemí me llamó y me hizo seguir jugando con mis primos.

La controversia? Había tres latas con las que los chicos estaban jugando en su casa. En una se había sentado mi primo Pablo, en otra Gustavo y había otra donde yo me quería sentar pero Gustavo no me dejaba.

Recorté tres de las cuatro fotos:


Y me quedé mirando este collage que me hizo llorar de a ratos todo el día. Porque esa secuencia muestra perfectamente la relación que yo tuve siempre con mi viejo: Si tenía una duda, una tristeza, algo lindo para contar, él era el primero en saberlo. Porque sabía que sus palabras (aunque a veces fueran crudas) me ayudaban a hacer mi camino.

Fijate cómo mi papá me consuela, yo le tomo la mano y despacio me voy sintiendo mejor, me voy soltando la mano de a poco y, ya contenta, me siento sobre la lata.

Sin querer, tengo una especie de representación de lo que fue mi vida: Nena de papá, me fue largando de a poquito y ya totalmente independiente (a pesar de estas lágrimas) me siento bien.