New York Día 1

In New York you can forget
Forget how to sit still.
(New York – U2)


Luego de un viaje Londres- New York de 7 horas, habiendo partido a las 10.30 de la mañana, llegamos a NYC a las 12.30 del mediodía así que tuvimos la diferencia horaria a nuestro favor.

Llegamos al aeropuerto, tomamos el subte y nos bajamos en Manhattan y caminamos unas cuadras (cuadras! aquí hay cuadras) hasta llegar al hotel.

En el subte.

Ale y yo ya habíamos estado en esta ciudad pero nunca juntos. En aquélla oportunidad hice todo lo que hay que hacer: Subirme al Empire State Building, subirme a la Estatua de la Libertad, subirme a las torres gemelas, pasear por Greenwich Village, los museos, blah blah blah.

Esta vez vamos a hacer un poco de eso y otro poco de otras cosas. (Ok, vamos sobre la marcha, sí, queremos ir relajados)

Por lo menos, el primer día aquí muy relajada no andaba. En el momento mismo en que el avión tocó tierra comencé a estornudar sin parar y durante el día derivó en una congestión aguda y aguada, me lloraban los ojos y la nariz constantemente.

Le puse el pecho a las circunstancias y me la banqué lo mismo.

Después de instalarnos en el hotel, salimos y caminamos por Broadway hasta llegar a Times Square y nos llamó la atención algo que no había en NYC la última vez que vinimos (hace 14 años, por favooooorrrr!!!!) y fueron unas secciones peatonales en las calles donde hay mesas y sillas y que no pertenecen a ningún restaurant o café en especial y cualquiera se puede sentar allí.

Frente a Macy’s.

Luego de mirar todo con la boca abierta como si fuera por primera vez (es que hay muchas cosas nuevas) vimos una escalera estilo tribuna en Times Square y desde allí se tiene una muy buena vista de Broadway.

Ese reloj muestra la cuenta regresiva para Lost.

Times Square a lo lejos.

Times Square. Ahí se ve la tribuna.

La vista desde la tribuna.

Otra cosa graciosa es que hay gente pintada o disfrazada como si fueran las famosas estatuas vivientes pero éstas aquí en América, se mueven, no se quedan quietas. En realidad, son personas disfrazadas que se dejan sacar fotos y por supuesto piden propina si te sacás con ellos.

Máicol.

Hay muchos carteles bilingües y a veces la redacción en español se ve muy teñida de las expresiones en inglés…

“Horario retardado”.

Aquí es donde Letterman graba su famoso programa.

Seguimos caminando hasta acercarnos a Central Park. Enfrente de una de las entradas hay una plaza llamada Columbus Circle.

Llegando al Columbus Circus, ese edificio es el Trump Hotel & Tower.

Columbus Circle y el Time Warner Center a la izquierda.

Globo de acero, que pertenece al Trump Tower.

Yo no había tenido oportunidad de caminarlo porque había venido en invierno y se hacía de noche rápido.

Mateos al costado de Central Park.

Cuando caminábamos en dirección a una estatua de San Martín, nos cruzamos con un hombre que vestía una remera con la bandera argentina y tenía el equipo de gimnasia de Argentina.

Yo me sonreí y lo señalé cordialmente, él nos miró, caminó unos pasos y se dio vuelta y nos preguntó, en español, si éramos argentinos. Le respondimos afirmativamente y nos saludó, nos dijo que se llamaba Frank, que hace 20 años que vive en New York y nos contó que al día siguiente iba a haber un acto por el Bicentenario donde está la estatua de San Martín y después habría una misa en una iglesia católica cercana y luego habría una cena informal en el Consulado.

Nos saludamos otra vez, prometiendo ir si podíamos porque estábamos aquí paseando.

Monumento a San Martín, sobre Central Park South.

Monumento a Simón Bolívar, en la vereda de enfrente, sobre Central Park South.

Siguiento por Central Park South con dirección a 5th Avenue se pueden ver edificios impresionantes, típicos neoyorkinos, no?

Grand Army Plaza y la Pulitzer Fountain.

The Plaza a un costado.

Entramos al Apple Store y chequeamos los mails en los iPads que están ahí en exhibición.

Se entra por allí y se desciende por una escalera o ascensor de vidrio.

Seguimos caminando hasta 5th Avenue ya que decidimos pasear por el Central Park al día siguiente. Para este entonces yo ya estaba con una congestión tal que había gastado 4 paquetes de pañuelos descartables y amenazaba con más. Me lloraban los ojos y me empezó a doler todo. Un remedio que me había comprado antes de empezar la caminata no me había hecho nada.

Así que decidimos comer algo porque yo estaba enferma pero también tenia hambre. No sabíamos si comer hamburguesas o comer algo un poco más “decente”.

En esta ciudad los McDonalds, los Burger Kings o Wendys son un tanto sucios así que vimos una especie de restaurant mezcla pub y allí pedimos hamburguesas. Yo, de pavo y Ale de carne de vaca.

Cuando nos trajeron los platos se los devolvimos enseguida porque la comida estaba fría. Se disculparon, los volvieron a traer y mi hamburguesa parecía hecha de paté más que carne de pavo y la de Ale no sabía muy bien tampoco. Fue por eso que comentó “Me había olvidado de lo mal que se puede comer en New York!”

Perlitas fotográficas:

De esta clase de chiringuitos hay por todos lados! Los pretzels, infaltables!

Cómo serán?!?