Viajar En Business Class

Hace rato que tenía este post preparado pero me daba cierto pudor publicarlo. Ale no entendía por qué, ya que “Siempre estás publicando cosas de los viajes!” y lo que me decidió fue que dijo algo cierto “Nosotros no le robamos nada a nadie, trabajamos, no somos políticos que gastan plata de otros ni somos corruptos!” La verdad es que tiene razón!

Sin pudor, pues, aquí va.

Lo que voy a describir es cómo se viaja en Business Class por British Airways, sé que por otras aerolíneas es diferente (aunque mejor es Qantas, en el A380) y es una linda experiencia, uno se siente mimado, escuchado, qué se yo. Yo trato de disfrutarlo lo más que puedo.

Aunque gracias a haber leído el libro de Fernando Peña, Gracias por volar conmigo, sé que el trato que se te da, por más amable que sea, el interés y la predisposición no son, en algunos casos, genuinos, pero por unas horas yo juego a que sí y me lo creo.

Cuando llegás al aeropuerto podés acceder al VIP Lounge y la mayoría de los vuelos de British Airways sale de la Terminal 5. El VIP es un oasis de calma, comida y comodidad y otro día escribiré al respecto.

Pero todo comienza lindo cuando llaman para abordar el avión, primero entran los de First y Business. Ya con eso, sentís que estás en la alfombra roja de los Oscars!

Cuando entrás al avión te saludan y te dicen para qué lado tenés que ir. Los asientos son así:

Ahí me senté yo.

En ese asiento me senté yo y Ale se sentó enfrentado a mí, al lado. Si no quisiéramos vernos las caras, hay una especie de panel que se sube con un botoncito. Ahí se ve que está un poco levantado. Abajo de todo se ve un cajoncito. Eso es para que pongas tus zapatos. Y para el lado donde se sentó Ale, se pueden ver unas puertitas abiertas, son espacio extra que tenés para guardar cosas. También por supuesto, tenés espacio arriba.

No bien te sentás, viene una azafata y te ofrece agua, jugo o champagne y generalmente te llaman por tu nombre, bah, por tu apellido, yo soy Ms Seminara.

Cuando te sentás, notás el gran espacio que hay. El asiento se hace cama completamente y eso que ves adelante, donde están las revistas, se bajan y ahí apoyás las piernas.

Espacio para estirar las piernas!!!

Acá no había bajado el asiento para hacerse cama, todavía.

A la tele la traés para tu lado empujando un poquito una esquina. Eso hace que se “desenganche” y vos puedas moverla con facilidad.

Las pantallas son un poquito más grandes que las de Economy pero en las cuatro clases se ven las mismas películas.


La colcha con la que te tapás es finita pero calentita. Los auriculares son distintos, más grandes, te cubren bien las orejas. Y el amenity kit, o sea, el porta cosméticos que te dan con los productos es una monada.

Y además incluye un voucher para que a la vuelta pases a hacerte un facial y masajes gratuitos en el VIP.

En esta clase es difícil sentir claustrofobia. Hay mucho espacio y el pasillo es ancho.

Espacio sobra. En este vuelo estábamos en el piso de arriba del avión.

Una característica de Business Class es la comida. La comida la sirven en una bandeja con platos de porcelana y cubiertos de metal y no pasan con carritos. El carrito que ves es para las bebidas únicamente.

Y después te alcanzan una panera monona de la cual podés elegir pancitos calentitos. Ah! Pero antes, cuando recién te sentaste, te alcanzan la carta de vinos y el menú, del cual podés elegir la entrada, el plato principal y el postre y demás.

Refrigerio.

La cena.

Desayuno.

Y esta es la carta de los vinos:

Igual no tomamos nada!

Ejemplo de lo que comió Ale.

A cada rato vienen y te preguntan si querés algo más. Y también hay un rinconcito al lado de la cocina donde hay chocolates, frutas, galletitas, jugos, bebidas en general para que vos te sirvas cuando quieras.

El Club Kitchen.

Te puedo garantizar que salís rodando!

Y otro día, si les interesa, cuento cómo es en First Class! Les dejo un adelanto!

Cenando en First Class.