Goodbye, Marian

Se dice que uno se da cuenta del valor de algo o alguien cuando lo pierde. En este caso, yo siempre valoré y disfruté de su compañía, me encantaba que tomáramos el té y habláramos de miles de cosas a la vez y siempre aprendía millones más con ella. Era una mujer muy sabia y muy culta. Daba gusto oírla hablar.

Y sin embargo, siento que pude haberla visitado más, pude haberle escrito más mails, pude haberle demostrado más cariño… No sé, me da tristeza saber que ya no está y que no volveré a verla.

De todo eso me dí cuenta ayer, cuando fui a su casa y no estaba ella. Estaban los parientes más cercanos esperando los autos que nos llevarían al crematorio. Me hice la fuerte pero realmente me dio mucha impresión ver que llegaba el auto con el cajón adentro y otro más atrás que llevaría a Jonathan, a sus hermanos y a su tía.

Marian falleció el 20 de enero y su funeral fue ayer. No se hizo velorio, Jonathan se encargó de hacer los trámites con la funeraria que se ocupó de ir a buscar el cuerpo al hospital, acondicionarlo y organizar lugar y hora del servicio religioso previo a la cremación.

Cuando llegamos a la capilla tuve que dejar que entraran todos y yo me fui a un costado a abanicarme un poco y a juntar coraje. Cuando pude, entré y el servicio recién había empezado.

El padre (son anglicanos y usan esa palabra en español) dijo unas palabras, leyó un versículo o algo así y luego se cantó un himno que estaba en el libro de himnos que siempre encontrás en cada asiento en cualquier capilla. Son salmos que se cantan desde añares.

Luego Jonathan leyó algo que había escrito sobre la vida de su mamá, quien era una niña cuando se declaró la Segunda Guerra Mundial y fue una de los tantos evacuees, aquellos niños que fueron separados de sus padres y fueron llevados al campo para ser protegidos de los peligros de la guerra y de los bombardeos.

Fue un discurso lleno de cariño y por momentos nos hizo sonreír al recordar el carácter de su mamá, siempre tan ingeniosa y rápida para decir o contestar algo inteligente.

Luego cantamos otro himno, el padre y los demás congregados rezaron el padrenuestro y cuando el servicio terminó, se escuchó una canción que seguramente había elegido Marian. Se corrió un cortinado sobre el altar y escuchamos otra canción cantada por Nat King Cole, Smile, tan sencilla y a la vez tan profunda.

Al salir de la capilla, saludamos al padre y todos volvimos a la casa y allí pasamos una tarde agradable: se comió, se tomó ( y todos parados, obviamente) y se hizo sociales.

Claro que a la vuelta, cada uno habrá hecho el duelo a su manera. A mí me sirvió volver sola en tren: Esa media hora fue sólo para mí, para darme cuenta de lo mucho que voy a extrañar a mi querida Marian a quien, de momento, no puedo dejar de recordar sin que se me llenen los ojos de lágrimas.

Smile though your heart is aching – Sonríe aunque te duela el corazón
Smile even though it’s breaking – Sonríe aunque esté destrozado
When there are clouds in the sky, you’ll get by – Cuando haya nubes en el cielo, te las arreglarás
If you smile through your fear and sorrow – Si sonríes cuando tienes miedo o pena
Smile and maybe tomorrow – Sonríe y tal vez mañana
You’ll see the sun come shining through for you – verás el sol brillar para vos

Light up your face with gladness – Ilumina tu cara con alegría
Hide every trace of sadness – Esconde cada rastro de tristeza
Although a tear may be ever so near – Aunque una lágrima pueda estar cerca
That’s the time you must keep on trying – Ese es el momento de intentar
Smile, what’s the use of crying? – Sonreír, de qué sirve llorar?
You’ll find that life is still worthwhile – Encontrarás que la vida todavía vale la pena
If you just smile – si sólo sonríes.