The (Real) Tudors


Una de las cosas que me gustan de Londres es que hay historia donde vayas. Estas fotos son del andén de la línea de subte Bakerloo en la estación Charing Cross. Muestra a los representantes de la dinastía Tudor.

El más conocido es Henry VIII, quien se casó 6 veces y para poder divorciarse de su primera esposa rompió con la iglesia católica y se hizo jefe de su propia iglesia, la iglesia anglicana.


Miss Alice te cuenta que Henry se había enamorado de Ann Boleyn y quiso que el Papa le anulara su matrimonio con Catherine of Aragon (española). Henry sostenía que como Catherine había estado comprometida con su hermano mayor Arthur (quien murió) el matrimonio no era válido. El Papa se negó y, entonces, al romper Henry con la iglesia católica, pudo volver a casarse gracias a su propio dogma. Con Catherine había tenido una hija, Mary.

Con Ann Boleyn tuvo una hija también, Elizabeth y cuando se hartó de Ann, la mandó a decapitar como a muchos otros.

Se casó con Jane Seymour con quien (por fin!) tuvo su hijo varón, Edward. Jane murió en el parto.

Se volvió a casar con Anne of Cleves y de quien se divorció (en realidad le anularon el casamiento por no haber sido consumado. Al pobre Henry le habían mostrado un bello retrato de Anne y cuando la vio en persona por poco se escondió bajo la cama!)

Luego se casó con Kathryn Howard y en menos de dos años la mandó a decapitar.

Y por último se casó con Katherine Parr, quien lo sobrevivió.


Cuando Henry murió, su hijo Edward VI fue brevemente rey pero murió a los 14 años. Él es el príncipe que aparece en la célebre novela Príncipe y Mendigo de Mark Twain.

Lo sucedió Mary (la famosa Bloody Mary) quien restauró brevemente el catolicismo imponiendo un régimen de terror y matanzas.

Fue sucedida por su hermana Elizabeth I, bastarda para muchos, quien fue creadora de un método innovador para engordar las arcas del reino: la piratería. Su blanco eran los barcos españoles cargados de oro y plata que volvían de América.


Cuando Henry era joven sabía tocar muchos instrumentos, escribía poesía, era un bohemio con todas las letras. No poseía gran belleza pero adoraba los deportes.

Lamento decirles que no era para nada como la versión americana.

Jonathan Rhys Meyer, demasiado lindo para ser Tudor.