Un Susto En Madrid

Ayer llegué a Madrid. Tota anda nostalgiosa y mimosa y como su medio pomelo anda por ahí, me invitó unos días para vernos. Así que Porota cumple y para aquí vine.

Cuando ayer llegué a Barajas, el aeropuerto, noté que no había arribado a la terminal donde había llegado la otra vez, re moderna, blanca y gigante. Esta terminal era un poco más pequeña, parecía Aeroparque.

Y andaba con 10 euros en la cartera, así que sabía que tenía que pasar por algún cajero para sacar algo y ver los cajeros tan “a la calle”, bah, no sé, había tanta gente, bueh, nada anormal, pero quién sabe por qué, me despertó desconfianza.

Decidí buscar el camino hacia la estación de metro y mientras seguía los carteles dentro del mismo aeropuerto, encontré otro cajero que me pareció bien ubicado.

Cuando pongo la tarjeta y tecleo la clave, ocultando este proceso con una mano, un pibe de unos doce años me pone un papel sobre la pantalla y empieza a decirme “por favor” y no sé qué más porque tenía acento extranjero.

Ahí casi le doy un manotazo sin irme del cajero porque sabía de este truco que era muy conocido en Londres y lo había leído en el diario:

Una vez que vos tecleaste tu clave alguien se acerca a hablarte y te pone papeles delante de la pantalla. En cuanto te das vuelta o te distraés, te sacan el dinero o la tarjeta.

Por suerte yo todavía no había tecleado la cantidad de dinero a sacar y el pibe, como yo lo empecé a espantar, empezó a gritar “es mía la tarjeta, es mía la tarjeta!” y yo empecé a los gritos también (mientras que temblaba) “SEGURIDAD! SEGURIDAD!”. La gente pasaba y me miraba; yo estaba a los gritos diciendo esa palabra con un chico que podría ser mi hijo revoloteándome alrededor, no estaba mal vestido y no sabrían qué pensar.

Se acercaron dos hombres y mientras me preguntaban qué pasaba, el pibe estaba gritando más y dando vueltas poniendo la mano en el cajero para cuando salga la tarjeta y yo que lo espantaba. Uno de los hombres le preguntó al chico qué pasaba y éste estaba dele con que “la tarjeta es mía!”

Cuando le escuchó el acento extranjero, sospechó y estos dos hombres me dijeron que me quedara tranquila y en ese segundo el chico desapareció: Había visto a lo lejos dos policías.

Pero los policías siguieron de largo, o sea, no vieron nada, estaban a mucha distancia y como este pibe se fue, yo pude luego sacar la tarjeta.

A esta altura ya casi me largaba a llorar del susto, desesperación y temblaba como una hoja y muy amablemente estos señores me dijeron que ellos también se dirigían para la estación de metro así que caminé con ellos.

Cuando llegué a la estación, les agradecí y llamé a Ale para contarle lo que me había sucedido. Y luego a Gerar.

Por suerte ese fue el único sobresalto, primera vez que me pasa esto y debo agradecer que este chico estaba solo porque si actuaba con otro, me hubieran robado la cartera que estaba apoyada sobre la valija, hubiera sido terrible!

No sé si sabían de esta táctica así que realmente, hay que tener mucho cuidado cuando se va al cajero en lugares tan públicos.

Tendría que haber confiado en mi primer impulso, la desconfianza que se me despertó no bien llegué a la terminal…

Aparte, en estos lares, qué significa gritar “SEGURIDAD”? Tendría que haber vociferado “POLICIAAAAAAAAAAAAAAAAAA”