Sarah La Honesta

No sé si la recuerdan, Sarah Palin fue candidata a vicepresidente junto a John Mc Cain por el partido Republicano en Estados Unidos en las últimas elecciones.

Es la gobernadora de Alaska y desde que fue ungida como candidata no pararon de criticarla por las pavadas que decía, por su pasado como Miss Simpatía, por cazar animales, por cualquier cosa. Pero la verdad es que esta mujer era medio brutita cuando hacía declaraciones.

Peor fue cuando en medio de la campaña electoral se anunció que su hija de 17 años, soltera, recién salida del colegio, estaba embarazada. Horror! Trataron de desviar algo tan negativo en positivo cuando John Mc Cain le dio su bendición al novio de la chica, al abrazarlo en público y blah blah blah.

En los debates no levantó mucho vuelo y fue más una figura mediática y al contrario de lo que le pasó a De Narváez con su imitador en el programa de Tinelli (que lo hizo más afable) la actriz que la imitaba (Tina Fey en Saturday Night Live) dejaba, con humor, entrever sus fallas.

Todos sabemos que los republicanos finalmente perdieron las elecciones y parecía que Sarah iba a seguir con su mandato. Pero hace unos días anunció que renunciará a la gobernación de Alaska. No dio sus razones y todos intuyeron que era para prepararse mejor para una futura contienda electoral.

Pero como las cosas con el padre de su nieto no quedaron nada bien, el pibe ahora prendió el ventilador: dijo que la razón por la que renunciaba Sarah era porque se dió cuenta de que podía ganar millones con publicar un libro y/ o dando conferencias por ahí, como la escuchó decir en más de una oportunidad.

“Ay, pero mirá vos!,” me indigné. “Esta tipa renuncia para hacer guita!”

“Bueno,” contestó Ale, “por lo menos es honesta. Fijate que su idea de hacer dinero es escribiendo un libro en vez de pensar en hacerse millonaria robando dinero del Estado”.

Y la verdad, tiene razón. Su decisión da qué pensar…

Bien, Sarah. Así se hace.