Querida María

Alguien la quiso alguna vez?

Con todo lo que saltó a la vista durante la exposición mediática de este caso, lo que quedó en evidencia es que a María Marta García Belsunce sus más cercanos no la querían.

Ni el marido, ni los hermanos, hermanastros, ni siquiera los padres. Lo único que les importaba, aparentemente, era salir en la tele defendiéndose unos a otros, importando poco si se contradecían.

No se escatimó en gastos pero no para tratar de esclarecer el crimen, sino para pagar abogados que defendieran lo indefendible.

Trato de imaginar cómo habrán sido sus últimos minutos, el horror y el miedo que habrá sentido, la impotencia de no poder defenderse y sentirse acorralada.

Según se desprende de las crónicas de los diarios, se hizo todo lo posible para que parezca un accidente. Yo pensé que la etapa de cubrir escándalos para que no se hable de una persona como uno ya estaba superada. Que pertenecía a los años ’50 o a las novelas de la tarde. Pero se ve que no.

Es más importante limpiar restos de sangre y tapar el sol con las manos con tal de simular que todo está bien y que nos mantenemos unidos como regios que somos (por el espanto, pero unidos al fin). Y de la muerta olvídense, bien muerta está.

Que (alguna vez) descanse en paz.

Cronología del caso Belsunce

Las dos muertes de María Marta

Los caminos del absurdo