Momento Melanie Griffith

Ya alguna otra vez había escrito sobre la inspiradora película Working Girl (Secretaria Ejecutiva).

Hoy fue un día de secretaria ejecutiva o chica recursos humanos o qué se yo.

Estaba un poco incómoda desde anoche, dormí poco y llegué recontra puntual al lobby de un edificio altísimo que está en el nuevo distrito financiero, Canary Wharf.

Hace un mes que trabajo para una empresa chica haciendo desde trabajo administrativo hasta ser aquella que interconecta a los dueños con los clientes.

Tengo dos jefes, y no pueden ser más distintos: Con uno trabajo bárbara, relajada, de buen humor. Con otro es todo tensión, cara de pocos amigos, seriedad absoluta; donde uno dice “Me podés hacer todas las preguntas que quieras” el otro gruñe (con una sonrisa!) “Alicia, un problema que se comparte es doble problema”.

Así que cuando hace un chiste o acota algo que él cree gracioso, no me río como castigo porque todo el tiempo se comporta de tal forma que me hace sentir que nada me sale bien y así se eleva él demostrándome que manda más. Lo cual es ridículo, es un jefe, yo no cuestiono su autoridad. Y me mato haciendo las cosas para que salgan bien.

Hasta ahora voy llevándolo. Después del primer encontronazo pensé que me iba a echar, pero a pesar de su mala onda, veo que no lo hace. Y cada vez voy teniendo más responsabilidades. Será cuestión de tener(le) paciencia…

Pero vayamos al momento Melanie Griffith: Teníamos que reunirnos con unos siete potenciales clientes, representantes de sus empresas, las cuales trabajan para el Comité Olímpico. Lo que ofrecía en este día la empresa para la que trabajo es curso de… Diversidad, Inclusión y Respeto.

Así es. Toda empresa, por ley, debe instruir a sus managers y otros en el mismo nivel corporativo sobre el marco legal (hay muchas leyes al respecto) sobre diversidad, igualdad en el trabajo para todos sin importar su condición física, su color de piel, su religión o su condición sexual.

Me encontré con mis jefes en el lobby del edificio y después de tomar ellos el desayuno, enfilamos para la sala de reunión.

Cuando me vieron se pusieron contentos y en su forma inglesa (respetuosa y amable) me hicieron pequeños comentarios como “Oh, qué bien Alicia, te ves bien!” (Ah, qué te pensabas que yo no sé vestirme de secretaria ejecutiva, eh?)

Nos dirigimos al edificio, después de pasar los controles de rigor (tenés que pasar los bolsos por los scanners como los del aeropuerto) subimos al piso 23 y ahí nos encontramos con supongo un RRPP o recursos humanos. Me presentaron, intercambiamos algunos comentarios y una a una iban llegando… todas mujeres! Casualidad!

Antes de comenzar la reunión, quien nos recibió hizo y dijo lo que todo el mundo tiene obligación de hacer y decir cada vez que te encontrás en un sitio nuevo (incluso cuando comenzás un trabajo): Te indican las salidas de emergencias, te comentan si ese día testean la alarma contra incendios, etc.

Y se fue y comenzó la reunión. Yo tenía que estar ahí sentada mientras uno de mis jefes hacía toda la presentación en una pantalla de 63 pulgadas, estaba fascinado!

Hubo un break de unos 10 minutos donde se podía ir a tomar un café o té con alguna galletita (acá es impensable no ofrecer comida en una reunión de negocios, siempre hay algo para masticar) y luego se siguió hasta el final donde comimos unos variados sandwiches mononos, con jugos, frutas y agua.

El jefe impaciente me hablaba bajito que fuera a hablar con algún grupito y yo obedecí pero había dormido tan mal que me estaba muriendo de sueño y me pasó lo que me pasa cuando tengo sueño y tengo que interactuar en otro idioma: no entiendo nada! O sea, entiendo perfectamente cada palabra que dicen, te las puedo escribir pero no entiendo lo que están diciendo! Así que tuve que concentrarme el doble para tener una conversación coherente con un par de chicas y así se terminó la tarde.

Volvimos a la oficina a hacer una especie de reporte sobre el día más contactos, etc., y aquí sigo , en esta oficina, a veces contenta de trabajar sola (la mayoría de los días), a veces de buen humor o a veces seria y tensa dependiendo del jefe que tenga ese día.