4 Días En Mallorca


– Bueno, te aclaro una cosa: Yo, estos días, pienso descansar panza arriba...
– Pero…
– …Nada de levantarse a las 8 de la mañana, que “quiero ir hacer una excursión”, que “quiero explorar”, que “quiero caminar”, que “quiero conocer la ciudad”…
– Pero…

– Nada! Vamos a ir a la playa, algún día nos quedaremos en la pileta del hotel, a lo mejor vamos a dar una vuelta por ahí…

– Pero… Ufa! Ok…

Igual no cumplimos nada de éso!

Nos fuimos unos días a Mallorca y todo ese sueño que Ale tenía de no hacer nada, no lo cumplimos. Bah, sí que descansamos pero no panza arriba!

Palma

Visitamos Palma el primer día. Estaba nublado, caminamos, recorrimos las calles, me pareció tranquilo y eso que era lunes.

Plaza de Las Tortugas

Plaza Mayor

Calle de San Miguel.

Caminando encontramos negocios bien provistos, por cierto.

Vendían sobresada, en apariencia un salame pero es en realidad un paté de cerdo negro, muy rico y por supuesto compramos!

Me llevaría todo!

Acá compramos la sobrasada y una sal gruesa marina con sabor Merlot y otra con especias.

Se encuentran muy lindos edifcios por las callecitas, como este:


Y también hermosos balcones.


Cuando nos encaminamos hacia la catedral de Palma que se ubica muy alto, descubrimos unos hermosos jardines…


… y unos portones antiguos…


…una especie de lago artificial con un par de cisnes y su casita…


Y también se ve allí en lo alto el Palacio de la Almudaina.


La catedral se encuentra muy alto también y da a un lago artificial y desde las paredes y escaleras se puede ver el mar.

La catedral es gigante!

Vista desde lejos.

Ahí se ve parte del lago artificial.

Iluminada a la noche.

Este es un lindo boulevard o, como se llama allí, paseo.

Paseo de Born.

Bicho de mar

No lo soy. Lo siento, el mar me altera, me pone nerviosa, me da frío; escucho el mar y quiero irme. Mirá que le pongo onda, ganas… pero no hay caso. Prefiero las montañas y los pueblos o ciudades.

De todas formas fuimos a algunas playas y justo cuando visitamos la que se podría considerar más linda, la playa Es Trenc, al llegar me dí cuenta de que me había olvidado la cámara de fotos.

Así que sacamos fotos con el celular y así salieron. Mejor ni las subo.

En esa playa sí me metí al mar porque mi marido me rogó tanto pero tanto que para que no se ponga de rodillas, accedí. Me recontramorí de frío porque había viento pero el agua estaba cálida.

Igual, en cuanto pude, salí corriendo de ahí, me guarecí bajo una especie de palmera, me acosté en la reposera, me tapé con el toallón y me dormí un rato.

Tengo alma de vieja, ya lo sé.

Esta otra playa también era linda. El mar es turquesa en secciones. Y transparente.

Playa de Cañamel.

Las cuevas

Qué flash las cuevas! Fue lo que más me gustó! Me sentí Tom Sawyer y les juro era como estar en otro planeta, no sé cómo describir lo que sentí, disfruté de cada centímetro cuadrado de estalactitas (las que crecen del techo) y estalagmitas (las que crecen de abajo).

La primera que visitamos fue la Cueva de Artá. Miren las fotos, si les gustan las fotos, no se imaginan lo que es estar ahí adentro viendo todo eso. Hubiera estado horas pero había que seguir a la guía. Y sacar fotos, claro.


Para que tengan una idea de esta maravilla, la guía nos contó que tanto las estalactitas como estalagmitas crecen 1 cm cada 100 años!

Hagan cálculos!

Cualquier rincón era bello!

A la salida de la cueva con el mar al fondo.

La otra cueva que visitamos es la de la foto de abajo; Drach significa dragón.




El castillo

Visitamos el Castell de Capdepera. Data desde el siglo X y es muy fácil de recorrer, te dan un intinerario y lo hacés vos solo. Está ubicado en un punto estratégico desde donde se tiene una vista espectacular del pueblo.


El hotel

Muy lindo, tranquilo y grande. Las dos fotos siguientes corresponden al lobby, muy muy español.


Un patio interior.

Lo máximo que me mentí en la pileta.

El jardín.

El rincón de juegos.

Para terminar

Este viaje me costó describirlo. Me ha quedado un sabor amargo después de tanto ocio: Cuando volvimos, fuimos los únicos desafortunados de no encontrar su valija. La angustia duró tres días. Aquí la tengo junto a mí, toda desparramada e intacta y llena como cuando partimos de Mallorca: no falta nada.

Mallorca es un lindo lugar pero está lleno de alemanes! Es un lugar tranquilo y no tengo autoridad para describir las playas.

Me quedé con ganas de conocer a Florcita que vive en Menorca. Supusimos que como ambas islas están cercanas, iba a ser re fácil cruzarnos un día y conocerla. Pero no contábamos con el precio del ferry (200 euros cada uno) y a pesar de que averiguamos y averiguamos, ésa fue la única tarifa que encontramos.

Así que, Flor, no nos queda otra que programar un viaje a Menorca, no? 😉 Pero será el año que viene, este año la cuota de viajes creo que está más que saldada!

Me despido con unas perlitas:

Restaurant argentino. Lo encontramos al salir de las Cuevas del Drach.

Hermoso restaurant donde cenamos (sí, es de día, pero eso es la cena- el postre, bah), sobre una especie de colina, teníamos una vista preciosa mientras masticábamos.