Let it be

And when the broken-hearted people
Living in the world agree,
There will be an answer,
Let it be.
(Let it be – The Beatles)


Muchas veces las cosas que decimos de los demás y a los demás, reflejan lo que somos nosotros o cómo nos sentimos. Nuestras palabras son un espejo de nuestro interior y cuando te das cuenta de ésto (como me pasó hace mucho) empezás a mirar a todos de otra forma y, casi sin darte cuenta, te volvés más tolerante y lejos de reaccionar ante una agresión, la dejás pasar.

Hace unos años ésto me hubiese sido imposible de digerir y de poner en práctica; sobre todo si la agresión recibida era injusta. Y no es que ahora me vanaglorio de ser perfecta, caritativa y completamente tolerante: tengo mi carácter y a veces la tanada me juega en contra.

Pero con el tiempo te das cuenta de que ante una agresión la mejor respuesta es la indiferencia: De alguna manera neutralizás así la tensión que te pueda provocar, no lo absorbés y todo queda en el recuerdo (“Uh, te acordás aquella vez cuando…”).

Y cuando recordás lo sucedido lejos de experimentar resentimiento o enojo, sentís paz interior y hasta te provoque una sonrisa o (mirá lo que te digo) ternura.