Tengo Memoria

I read the news today, oh boy…
(A Day In The Life – The Beatles)

20-9-84. Entrega del informe de la Conadep a Alfonsín (Fuente La Nación)


Es triste cuando se muere un señor entrado en años, que puede ser tu abuelo o tu padre. Un señor que habla lindo, casado con una señora regia, que tiene hijos e hijas y nietos rubios… Es que uno compra el paquete.

Yo tenía 13 años cuando hubo elecciones por primera vez. Y me acuerdo de la gran ventaja que llevaba el justicialismo sobre el radicalismo hasta que Herminio quemó el cajón. Ahí, en esa concentración, cuando todavía se iba gratis y por convicción, mucha gente con dos dedos de frente decidió no votar al Partido Justicialista.

Entonces votó a Alfonsín.

En esa época me acuerdo que en la escuela, para hacernos los cancheros o los chetos, todos vivábamos a Alfonsín. Decir que eras peronista era de groncho. Y muchos callábamos. No es que yo fuera peronista, pero en mi casa y mi familia no se hablaba mal de Perón. Mamá tuvo su primera muñeca gracias a la Fundación Eva Perón y papá, desde su raciocinio y practicidad, me contaba la vida vivida según Perón.

Yo tengo memoria del descontento general en el 85. La gente igual le dio un último apoyo en las elecciones legislativas de ese año. Pero la economía no andaba bien, Sourrouille inventó el Austral, se empezó con el desvarío de trasladar la capital a Viedma y Alfonsín seguía con la importancia de la política y los políticos y no con la importancia de gobernar.

Tras la afronta del carapintada que ahora se dice demócrata, Alfonsín nos hizo gritar de euforia al pronunciar “Felices Pascuas”.

Y toda esa euforia se diluyó con las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Y después lo demás. 1989, la hiperinflación y la llegada de un nuevo presidente 6 meses antes.

Recuerdo, también, los grandilocuentes discursos: la palabra democracia ocupaba un lugar de privilegio. Y en los finales, se recitaba el Preámbulo al unísono.

Bueno, claro, lo que pasa es que con lo que vino después de su gobierno, por descarte o comparación, Alfonsín fue lo más cercano que tuvimos a ese presidente con el que muchos soñamos tener: tan frugal en su apariencia, tan elocuente en su discurso, tan inmaculado en su vocabulario.

No hay rencores. Sólo memoria.

Que en paz descanse.