Finitud


Ésta debe ser la famosa crisis de los cuarenta, aunque tenga 39.

Todos los planteos, todos los recuerdos de mi vida hasta ahora vivida, todo combinado en mi cabeza me hacen ver la realidad que me toca, que nos toca a todos, que le toca a cualquiera y que nunca pensé que me ocurriría a mí: ver que la vida tiene un límite.

Es verdad cuando dicen que cuando uno es joven (o más joven) uno cree que es eterno, que por siempre será joven y por siempre se sentirá de esa manera. Pero cuando te acercás a los 40 te das cuenta de que no sólo creciste vos sino los de alrededor: y esos bebés que alguna vez tuviste en brazos (cuando ya eras grande) ahora son monstruos de dos metros de alto, tienen novia, van a la facultad, algunos hasta tienen hijos… Y vos seguís recordando como si fuese ayer el día que los conociste en el sanatorio cuando tenían horas de vida!

Claro que te horririzás! Y el paso del tiempo ya no te hace crecer, ahora te hace envejecer. Y también envejecen los demás y temés por su salud al igual que por tu salud, más cuando la comida no te cae como antes: ya no podés deglutir esas cantidades de animal sin que sufras las consecuencias y el botiquín está lleno de digestivos y andá a saber qué otros químicos.

Comprendés que tus mayores (tus padres, tus tíos, tus vecinos) tuvieron una vida antes de que vos nacieras, que no fueron adultos siempre y esas fotos amarillentas y antiguas que ellos te mostraban y de las cuales te reías ahora no son tan ajenas, ya que vos también contás con fotos similares y de las cuales se ríen esos chicos que vos conocés desde que nacieron.

Y entendés que tu vida no es la vida, que nada gira a tu alrededor y que sólo sos un engranaje en este ciclo, un anónimo engranaje que contribuye a que este proceso se recicle cada año con alguien que nace, con alguien que se va.

Es el momento en que te dan ganas de decir esa famosa frase “paren al mundo que me quiero bajar”. Y no podés. El mundo ha estado en movimiento desde mucho antes de que vos, lleno de energía, ambiciones y delirios de grandeza, hayas nacido.