Ni Chicha Ni Limonada


Yo vivo muy contenta en esta ciudad que para los profesores de inglés como yo, es La Meca.

Disfruto el día a día, me encanta estar con mi marido, viendo tele, surfeando la net, comiendo, paseando, viajando, lo que sea. Por suerte mis viejos supieron aceptar la distancia y tengo la suerte de poder llamarlos por teléfono.

Además de visitar a mi amigo Jon que hace poco fue operado, también, bah, no tanto, veo a algunas chicas argentinas que viven aquí.

El año pasado fue muy fructífero en cuanto amistad porque nos veíamos seguido pero la que no estaba embarazada estaba con pequeñitos que podían dejar con los padres.

Este año los anglo-argentinitos se han multiplicado y ya no nos vemos tanto. Sí vi a Eli y Luz cuando vinieron a casa a tomar el té hace poco y nadie más…

Sucede que las chicas que no tienen hijos son las solteras, quienes, obvio, salen a bailar, al teatro, y las divinas me invitan y yo, por el horario que estuve teniendo en el trabajo, no he podido ir.

Las que tienen hijos no entienden que a mí los chicos no me molestan para nada, pero entiendo si no pueden venir a casa porque ahora se hace de noche enseguida y hace mucho frío. Entiendo también que no me inviten: cuando tenés chicos es obvio que invitás a las que tienen así juegan con los tuyos.

Así que yo soy la del título, la casada sin hijos que no sabe para dónde disparaaaaar!!!

Lo que hago es invitar a casa porque tampoco me puedo invitar a la casa de nadie!

En el trabajo me hice un par de amistades con algunas chicas pero son todas menores que yo (no hay nadie de mi edad, de las que conozco, que no tenga hijos) y, sinceramente, me esfuerzo en tener una amistad productiva aunque la diferencia de edad se nota en los intereses o temas de conversación…

Y bueh.

Catharsis Day. Algún día lo tenía que decir!