Veladas Inglesas

A gentleman will walk but never run.
(Englishman in New York – Sting)

Ale, Zed, John & Jonathan en un pub.

Tenemos alguno que otro amigo inglés por aquí pero son contados con los dedos de las manos. Está mi amigo Jonathan y una pareja amiga que conocimos a través de J, que se llaman John y Zed y tienen dos niños que son dos sueños.

Capaz que a Ale lo invitan al pub y él va; siempre intenta tomar cerveza y desiste después de darle dos sorbos. O a lo mejor tiene una cena de fin de año.

Pero hemos ido a algunas reuniones en todos estos años (En “TODOS ESTOS AÑOS”… Somos unos losers, no salimos NUNCAAAAAAAAAAAAAAAA) y más o menos te puedo describir cómo son las reuniones inglesas.

Primero, tiene que haber alcohol. Mucho. Y comida. Generalmente más bebida que comida. Bueh, si no hay comida, qué importa! Las bebidas en una mesa, todas las botellas, los vasos, por ahí un jugo, por ahí un agua, pero hay de todo, más vino que cerveza cuando se quieren hacer los finos. (OK, tal vez haya otro tipo de bebidas pero como yo no tomo, para mí las botellas -como los autos- son todas iguales.)

Nunca en sus puting vidas va a haber sillas. Si estás con tacos, pues te jodes. En las fiestas somos todos flamencos: parados sobre las dos piernas y cada tanto subiendo una u otra, para descansarlas. En la última reunión que fui me robé al bebé de la anfitriona para sentarme (con él aúpa) en la única silla que había al lado de la mesa con la comida. Y me alimenté, cómoda y tranquila.

Es que una, como argentina, a qué está acostumbrada? A llegar, sentarte, comer, hablar a los gritos… Bueno, acá yo disfrutaría mucho más de las charlas si no estuviera toooodoooo el tiempo parada!

Lo que noté es que aquí tienen la cultura de la charla, te charlan y hablan por los codos, y te sacan temas y temas, con tal de que no haya “baches” en las conversaciones. No te hacen preguntas personales ni que los mates al menos que les dejes picando algo que dé para que se animen a preguntarte algo. Pero nada de, así de una, preguntarte si sos soltera, qué edad tenés, u otras cosas que ahora ya me olvidé que te pueden preguntar… porque aquí no te las preguntan!

Yo creo que se le da mucha importancia a la charla y a la comida se la mira de costado porque está tácitamente asumido que lo importante en una reunión es la gente con la que interactuás más que lo que comés – aunque… si hay que evaluar qué es más importante, si socializar o beber… ah…

Otra cosa buena es que si te presentan a alguien (generalmente es la anfitriona o anfitrión que te acerca a alguno/s) te hacen una breve introducción de quién es esa persona y quién sos vos y cómo nos saludemos depende de la mujer. Entonces si yo quiero conservar cierta distancia o no tengo ganas de andar saludando mucho, directamente ni levanto la mano. Sonrío, digo “hi!” y ya. Y no se toma mal, te lo respetan. Se considera como muy confianzudo que un hombre a quien te acaban de presentar se te acerque como para darte un beso. A mí eso me molestaría.

(Y cuando voy a Argentina a veces me olvido y no pongo la cara para dar un beso para saludar y, cuando me doy cuenta, me da vergüenza haberme inglesado en ese sentido. Pero bueno, son costumbres que una incorpora acá.)

Conforme pasa el tiempo, el murmullo y charla amena dan paso a carcajadas, a caras y narices coloradas y si seguís ahí y todos siguen en confianza, todo puede derivar en cantos alegres gracias al alcohol consumido que ellos necesitan para aflojarse y sentirse cómodos y seguros al momento de socializar.

Y te puedo asegurar que aquellos que toman, luego no conducen. Y el que vino en auto, no toma. Eso lo tienen bien claro.