London Bondis


Podría decir que el servicio de colectivos (bondis, ómnibus, bus, guagua, etc.) en general es bueno. Me gusta que sean amplios y que los conductores sean eficientes. Para ser conductor hay que pasar un entrenamiento intensivo y cada tanto uno se puede cruzar con colectivos que tienen carteles que avisan que están siendo usados para entrenamiento.

Los colectiveros manejan adentro de una pequeña cabina donde todo es computarizado. Tienen hasta pantallas que les indican a cuántos minutos de distancia está cada colectivo de su línea. Y tienen micrófono para comunicarse a través de parlante con los pasajeros. Y de alguna manera están protegidos.

Tienen mucha autoridad: Si alguien entra y busca problemas o se pone a discutir por algo con el conductor, simplemente éste apaga el motor y espera. Total sabe que todos los pasajeros mirarán furiosos al que esté ahí parado. Casi ninguno arranca hasta que el último pasajero que haya entrado haya pagado su boleto. Ahí sí, cierra la puerta y vamos!

(Bueno, pagar el boleto es un decir. El tema de cómo pagar es para otro post!)

A veces molesta el hecho de que los colectivos sean un poco impredecibles: uno puede llegar a esperarlos por más de 30 minutos (cuando es fin de semana o cuando hay algún problema en las calles y uno no se entera) y después aparecen dos o tres juntos. Sí, como pasa en Argentina. O en otros lugares, no?

Al mediodía o después de las 6 de la tarde, la gente tiene costumbre de comer mientras viaja. Y cuando digo comer, no me refiero a una golosina: entran con su cajita de comida rápida y se sientan a inundar el lugar con olor, sobre todo con el de papas fritas con vinagre (sí, le ponen vinagre y mucha sal) y pollo o pescado frito. Qué spuzza! Puaj!

Algo bueno es que tienen calefacción y para nosotros los friolentos, éso es bárbaro. Pero en verano te mueres: por prevención, las ventanas grandes no se abren. Sobre ellas hay unas muy pequeñas y son las que se pueden abrir. No es suficiente ventilación y te la regalo viajar en colectivo con el calor que puede llegar a hacer. Bueh, en realidad hace dos años que no tenemos un verano-verano, así con muuuucho sol y muuuucho calor todos los días.


Los colectivos de dos pisos (double-decker buses) son mis preferidos, por supuesto. Eso sí, recomiendan no subirte al piso de arriba (upper deck) después de las 3 de la tarde cuando salen los adolescentes del colegio. No salís ileso, ahí se dan batallas cuasi-campales, se tiran cosas, griiiiitan, cantan, se ríen… como en todos lados.

El upper deck.

La escalera es angosta y hay que agarrarse fuerte aunque los conductores no son de hacer maniobras bruscas y también ayuda el hecho de que las calles son lisitas.

La escalera vista desde arriba.

Hay timbres en cada barra donde uno se agarra para no caerse. Cuando estás llegando a tu parada tocás timbre y podés quedarte sentada hasta que el colectivo para donde debe hacerlo. Y espera a que te levantes y te bajes.

El lower deck o piso de abajo. Los botoncitos rojos son los timbres. Están distribuidos por todos lados para que todos tengan acceso a ellos.

Es muy común despedirse del colectivero con un “Thank you” a lo cual te responde “Cheers!”, “OK!” “Bye!” y cosas así. A mí me gustaba que cuando venía de noche del trabajo casi siempre era la misma conductora (hay muchas mujeres) y cuando yo le decía “gracias” ella me contestaba “Good night!”. Me ponía de buen humor.

También hay colectivos de un piso (single-decker bus) y son bastante amplios.

Colectivo de un piso llegando a la parada.

Así es por dentro. Noten el matafuegos, el cartel que va indicando por dónde se está yendo y no sé si alcanzan a apreciar la “cabina” donde está el conductor.

Después están los bendies

y los routemasters.


Éstos últimos están desapareciendo, es muy difícil encontrar alguno, podés tener la suerte de ver los poquitos que quedan en el centro de Londres. Me acuerdo que hace un par de años muchos desde Argentina me decían medio en pánico “Ay, leí en el diario/vi en la tele que van a sacar los colectivos de dos pisos en Londres!” En realidad, se referían a los routemasters. Además de viejos son un poco peligrosos. Uno subía o bajaba por la parte de atrás y donde el colectivo frenara. Adentro había un guarda que te vendía el boleto o chequeaba que el que tuvieras fuera el correcto.

Todos los colectivos tienen lugar para que entren dos sillas de ruedas o cuatro cochecitos de bebés. Suben cuando un escalón (ya sea adelante o atrás) se baja hasta el cordón de la vereda. Noté que la gente que sube con su silla de ruedas ha tenido un entrenamiento porque todos hacen la misma maniobra, saben cómo sortear una barra de sostén que está casi en el medio y tienen que apoyar la silla contra un respaldo y aplicar los frenos. Los carritos de bebés también tienen que aplicarlos.

También hay espacio para dejar valijas o bolsos o las bolsas del supermercado; eso sí, un cartel aclara que es “a tu riesgo” o sea, tu responsabilidad. Pero nunca he visto a nadie robarse nada, ni cuando el colectivo está muy lleno o muy vacío.

Obviamente no se puede fumar ni tampoco tomar alcohol.

Todos están equipados con cámaras y algunos hasta tienen pantallas LCD donde pasan publicidades o son usados como monitor de lo que va filmando las cámaras.

No, amigos, yo no he sucumbido a la tentación de saludar mientras me veía en el monitor, pero debo confesar que mi marido, sí!

Volver

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno…
(Volver – Carlos Gardel)

Generalmente nunca comento cuándo voy o vengo de Argentina (tengo mis razones) pero esta vez lo haré.

Pasé unos días de calor, de frío tal que tuve que taparme con frazada y cubrecama, y de mucha familia, de mucho cariño, abracitos y besos con mamá y papá. Mi gata está cada vez más loca e indiferente, aunque esta vez parece que empezó a comer recién a los dos días de irme. Será que me extrañaba? Viniendo de ese felino lo más probable es que haya estado empachada!

Mummy and Daddy’s girl: Mi mamá, tentada de la risa, y mi padre, el último comunista, como lo llamo yo. Cuándo vas a dejar de usar esas camisas!

Algo lindo que pasó fue encontrarme con algunas de mis compañeras del colegio, nos vimos después de tanto tiempo, en dos oportunidades. La primera, en la casa de Silvana, donde conocí los hijos de algunas y la segunda, en un restaurant de Quilmes, para cenar.

Valeria, Mónica, Silvana, Gabriela, Patricia, Claudia y Fernanda.

Se imaginarán lo muuuucho que hablamos! Llevé un álbum de fotos viejas, fotos que había sacado en el cole y en Bariloche y nos divertimos recordando aventuras.

Y me encontré con Araceli y Gabe.

Tratando de hacer foco adentro del auto.

También fui al teatro, fuimos a ver Hairspray, mamá, papá y yo. Pobre mi papá! Se la bancó como un duque! A mí, como ustedes saben, la película y la banda de sonido me enloquecen pero la versión argentina… Está más para destacar el talento de todos que el ritmo de la obra. Por momentos había como baches, andá a saber si fue porque era la segunda función del sábado que fuimos a ver y estaban cansados…

Mi mamá salió bárbara!

Pinti, genial como siempre, la gordita protagonista muy talentosa, en realidad, todos todos tienen muy buena voz. La Pata Etchegoyen hace lo que puede, derrapó más de una vez, afina pero no es cantante. El chico, el protagonista, es divino, Laura Oliva es una genia pero con los personajes que le daban, parecía una caricatura. Salo Pasik es un viejito piola y cuando canta con Pinti “You’re timeless to me” se viene el teatro abajo.

Fui a la casa de Betelgeuse; creo que junto con Silvia Laura, las tres rompimos el récord de charla! No parábamos! Mientras tanto, Pablo, un santo, nos cebaba mates.

Qué linda familia!

Y conocimos a Sofía, la primera sobrina que tiene Ale.

Ale, Sofita y yo.

Ví a muchos tíos y primos queridos, tomé incontables mates y comí todo todo lo que pensaba comer:

– Sandwiches de miga.

– Masas finas.

– Asadooooooooooooooooo.

– Todas las achuras posibles.

– Facturas.

– Fideos tirabuzón.

– Berenjenas al escabeche como sólo las hace mi padre.

– Estofado de pollo como sólo lo hace mi madre.

Solamente me quedó comer un choripán en la Costanera, pero ya lo haré cuando vuelva.

Y me corté el pelo. Y me operé con láser los ojos. Veo todo y de todo! No lo puedo creer!

En fin, estoy contenta de haber estado con todos, de haber visto algunos de mis sobrinos y a mi hermana y de venir contenta.

Y ahora, que ya estoy acá, también estoy contenta.

Life is good.

Navidad en Londres

You better watch out, you better not cry
Better not pout, I’m telling you why:
Santa Claus is coming to town.
(Santa Claus Is Coming To Town – Frank Sinatra)

El otro día de compras, imposible no tentarse con estos muñecos que después no sabés dónde guardar!

Desde que vivo aquí, yo siento que la navidad es navidad. Será que crecimos con esa influencia europea de Papá Noel re abrigado, todo blanco de nieve que, a pesar de que en Argentina solíamos pasar las fiestas en familia, contentos y muertos de calor, acá, solos los dos y muertos de frío… también la pasamos bien!

Las fiestas nunca me pusieron nostálgica, sólo hubo un año que estuve triste de verdad y sin ganas de reunirme porque fue el año que falleció mi hermana, pero ésa fue la única vez. Siempre me dejé influir por el espíritu navideño (sea éso lo que sea).

Entonces acá en Londres a partir del 1 de diciembre escucho por las tardes nada más que villancicos (muchos cds vienen de regalo con revistas o diarios y son todos tradicionales) y veo películas navideñas, voy al super y empiezo a pensar qué cocino y qué me conviene comprar pre hecho para el 25 y el 26 (feriados) y me entretengo con eso.

El día en sí comemos a la noche, miramos películas o el ranking de canciones navideñas que pasan todos los años por la tele y llamo a Argentina para saludar cuando son las 12 acá.

Recomiendo a todos ver, cualquier día después del 20 de diciembre, Love Actually. Considero que es LA película, ideal para Navidad. Cómo uno ansía esa época noventosa pre locura 2001… (Vos, que estás tan enamorado de Colin Firth, con esta película vas a babearte como nunca!)


Aquí se acostumbra a ver las siguientes propuestas para regalo: Mientras en Argentina los negocios de lencería están llenos de bombachas rosas y bikinis, acá se ve muchísima pero muchísima lingerie erótica o con mucho leopardo y puntillas. Bueno, no sólo en los negocios de lencería, en cualquiera que venda ropa.

A propósito, se venden muchos vestidos de fiesta y smokings, maquillaje y accesorios.

También se ven muchas canastitas con diferentes productos para darse baños de inmersión: sales, geles, aceites, almohadita y antifaz, todo monono haciendo juego.


Lo mejor es que los grandes descuentos comienzan a partir de la primera semana de diciembre! Es increíble pero se pueden conseguir cosas a mitad de precio!

También se venden muchas películas y juegos de familia, mucha bebida alcohólica (por supuesto!), muchos chocolates y muchas galletitas de manteca.

De cena, lo tradicional es el pavo o ganso (suena más fino decirlo en inglés: goose) y las mesas se decoran, según el gusto y preferencia de la familia, con velas y confetti que dice Merry Christmas y lo que nunca falta en ninguna mesa es el Christmas cracker y los mince pies, como expliqué acá.

Confetti. Es la palabra que se usa para nuestro papel picado y esto que ven aquí son frasecitas que dicen Merry Christmas y son muy muy chiquitas y se desparraman sobre la mesa de Navidad.

Mince pies. El relleno suele ser de 13 frutas secas hechas puré y mezcladas con alcohol.

Un cracker.

Las oficinas de correo anuncian cuál es la fecha límite para mandar encomiendas y postales a diferentes partes del mundo para asegurar que lleguen a destino antes de Navidad.

Es todo un tema acá las postales. Todo el mundo intercambia postales, en el trabajo, por ahí un vecino con el que tenés confianza, entre la familia, etc.

Entonces es muy común que se compren hilos con pequeños broches para colgarlas a medida que van llegando o displays de cartón.

Las tarjetas colgadas y sujetadas con brochecitos.

Un display de cartón.

Hay algo que se llama Advent Calendar y eso es algo que reciben la mayoría de los niños a partir del 1 de diciembre: cada día comen una golosina hasta el día de Navidad. Las golosinas las encuentran abriendo unas ventanitas. Algunos de éstos son de cartón con personajes del momento y llegan a veces hasta el 31 de diciembre. La mayoría terminan el 24 de diciembre.

Un Advent Calendar de cartón con algunas ventanitas abiertas.

Algunos otros son de tela con bolsillitos donde se colocan las golosinas.

Un Advent Calendar de tela con los bolsillitos.

Pero a mí lo que más me gusta son las medias! Son todas hermosas!

Estas botas están en el Primark. Fíjense que hay botas para ponerle al perro y al gato de la casa. Otra costumbre de aquí: regalos hasta para la mascota.

Y también se acostumbra a comprar bolsas de agua de goma (sí, como usan los viejos en las películas!) pero muy mononamente escondidas…

The O2


El Millennium Dome fue inaugurado el 1 de enero de 2000. No sé si se acuerdan cuando ese día mostraban cómo el mundo entero festejaba el comienzo del nuevo milenio. Me acuerdo que fue la reina y hubo espectáculos y qué se yo. Bueno, era acá.

Ahora se llama The O2 porque esta empresa compró la licencia de explotarlo de alguna manera. Además de un estadio enooooooorme, hay restaurants, cines, exhibiciones y se está preparando una pista de nieve artificial.

Esta obra gigantesca queda en Greenwich, cerca de casa. Ya habíamos ido para el recital de Prince y aquí es donde también cantó Madonna y quien te imagines que quiera dar un recital masivo.

Más info acá.

El lobby y atrás las puertas de acceso al estadio mismo.

Paseando por adentro. Noten que el domo es una carpa.

Escaleras al cine.

Preparando la pista de nieve artificial.

Zona chill out. Había un sofá gigante y te sentabas o acostabas, pero había que sacarse los zapatos. Y no, no. Hacía frío. Así que me senté en el piso.

Unos puffs tirados por ahí.

Esta soy yo

Hace un tiempo (ya ni me acuerdo cuánto) que encontré este meme en un blog y me lo copié! Me encantó. Invito a quien quiera prenderse. (Perdón pero no me acuerdo de dónde lo saqué!!!)

Yo soy hincha pelotas y por demás ansiosa.

Yo leo
de todo menos ciencia ficción
.

Yo llevo puestos
muchos recuerdos en mi cabecita.


Yo tengo
unos viejos que adoro.

Yo vivo
en la ciudad donde todo ocurre, donde nacen las nuevas tendencias ya sea en moda, decoración, música o en lo que se te ocurra.


Yo escucho
al Ari Paluch y al Pepe Eliaschev
.

Yo huelo a
un perfume que compré en el free shop
.

Yo bebo
mate cocido a la mañana, té o café a la tarde y agua todo el día.


Yo creo en
mí. Aprendí con los años.


Yo como
muy sano, debo confesarlo. Y nada después de las 8 de la noche. Hagan la prueba: “After eight you put on weight”.

Yo me acuesto después de escribir mi diario.

Yo me río mucho
con Friends, con Little Britain y con Ale.


Yo no entiendo
cómo hay minas huecas que se quejan de que las tratan de estúpidas! Leé un libro, cultivate, hacete valer, carajo!


Yo miro
poca tele y algunas películas.


Me gusta
leer, escribir y viajar. Y cocinar. Y comer. Y hablaaaaaaaaarrrrrrrrrr.


Me gustaría
tener cuatro hijos pero como viene la cosa… mejor tendría que pensar en algo distinto!!!

Yo escribo
todos los días, no lo puedo evitar.


Yo espero algún día
decorar la cocina y los baños de la casa que pensamos tener.


Yo sé
que puedo contar conmigo.

Instituto La Providencia

Sometimes I get the feelin’
I was back in the old days – long ago.
When we were kids, when we were young
Things seemed so perfect – you know.
The days were endless, we were crazy, we were young.
The sun was always shinin’ – we just lived for fun.
(These Are The Days Of Our Lives – Queen)

Era cantado. Ibas y te sacaban a bailar, te preguntaban el nombre e inmediatamente: “A qué colegio vas?” y vos decías “A La Providencia” y te preguntaban “Dónde!?!?”.

Quién conocía ese colegio!?! Pues nosotras y nuestras familias aparentemente!

Comencé el secundario en 1983 y cuando estaba en séptimo grado y hubo que elegir colegio, yo quise ir al mismo que había ido mi hermana mayor. No sé, me despertaba curiosidad el hecho de ser un colegio de chicas solamente. Que sea de monjas me tenía sin cuidado.

Tuve que hacer el examen de ingreso, como se estilaba en esa época. Y en marzo de 1983, empecé.

Me acuerdo que formábamos en el patio, una fila para cada año, o sea, cinco. Y como máximo eran como 35 por curso, el más populoso primer año por supuesto.

El primer día, cuando se cantó el himno, casi me desmayo de la risa contenida al escuchar las vocecitas, casi angelicales, de todas nosotras, las chicas, cantando al unísono. La hermana rectora era la Hermana Ceferina, chiquita, algo calentona, quien se subía al escenario todas las mañanas, ponía un cassette de La Aurora tocada al piano, para escuchar mientras se izaba la bandera. No la cantábamos y ella pulsaba STOP cuando la bandera llegaba hasta arriba; no importaba en qué parte estaba la canción, la cortaba abruptamente.

Después rezábamos una oración que entre otras cosas decía “ilumina nuestra inteligencia, dirige nuestra voluntad, a fin de sacar provecho en estas horas de clase”. Luego la monja hablaba por micrófono de esto o aquello, de algún santo, de alguna regla a seguir (“Chicas, no se puede venir a la escuela maquillada.”) y nos despachaba a las aulas.

De allí egresabas con el título Bachiller Mercantil, que en cualquier colegio se cursaba en 6 años. Pues en La Providencia se cursaba en 5. Esto significaba que todos los días teníamos 8va. o 9na. hora. En primer año era 9na. todos los días menos uno que era 8va. En cualquier otro colegio había 6ta. y alguna que otra 7ma.

Teníamos materias que cuando las nombrábamos los que iban a colegios más normales nos miraban raro: Taller de Lengua, donde una monja nos enseñaba a hablar y nos hacía pasar a cada una al frente a hablar de cualquier cosa y luego corregía expresiones, pronunciación, etc.

Los docentes, la verdad, recordándolos a la distancia, no eran tan malos como lo creíamos en ese momento, pero recuerdo a algunos muy excéntricos y, como tengo buena memoria de cosas que hacían o decían, me parece que en muchos casos nos han faltado el respeto. Y mucho. Todo por creerse estrellas o con el poder de jugar con tus sentimientos, sabiendo que con un 1 te podían quebrar.

Con quien yo me divertía más era con la profesora de matemática que tuvimos desde 2do. hasta 5to. Se llamaba María Sara Lata Sánchez y era un show! Era temida pero había días que venía enchufadísima y yo no paraba de reírme al ver las cosas que hacía o cómo hablaba. Era de cambiar mucho el tono de voz, de ser tan gráfica que al explicar que las fracciones equivalentes son infinitas, empezó a escribir una tras otra tras otra hasta pasar del pizarrón a la pared.

La odiamos todo el secundario pero terminamos eligiéndola para que nos entregara los diplomas cuando egresamos.

Araceli, Valeria, Claudia, Ivana, Fabiola y yo. (Año 1986)

En el 86 el colegio festejaba los 50 años, las Bodas de Oro. Se venían preparando desde principio de año, había un acto, un desfile por la calle, vinieron unos policías que hacían piruetas sobre motos, etc. Cuando llegamos al colegio temprano antes de que empezara todo, nos encontramos con un graffiti que una bandita de novios de algunas (que sabíamos quiénes eran) habían escrito con aerosol en la pared del colegio Felices Bolas de Oro.

Nadie del colegio comentó nada, nos habremos reído un poco pero la verdad, che, qué mal tino, qué mala leche, cómo habrán reaccionado las monjas al levantarse temprano y ver semejante cartel!!!

Esto fue un 26 de noviembre, un día como hoy. Seguramente hoy o en algún sábado de éstos se reunirán las ex alumnas como se empezó a hacer desde 1994. Yo fui todos los años hasta que me vine a vivir aquí.

Pero a la distancia, saludo a mi querido colegio que ahora es mixto, debe tener más alumnos pero estoy segura de que todos los egresados de allí llevamos al colegio en un rinconcito de nuestros corazones.

Ara y yo. (Año 1986)

Gracias Ara por las fotos!

Christmas Lights

A beautiful sight
We’re happy tonight
Walking in a winter wonderland.
(Winter Wonderland – Frank Sinatra)


Qué hermosas son las luces de Navidad! Toda la ciudad está lista para recibir a Papá Noel y uno no sabe para dónde mirar!!!!

Regent’s Street.

Calle lateral a Oxford Street.

Muñecos de Nieve gigantes suspendidos sobre Carnaby Street.

Sobre Oxford Street hay prácticamente un shopping por cuadra. Y los decoran así:

Este es el shopping Debenhams.

Este es el shopping House of Fraser.

Las vidrieras de Selfridge & Co., Selfridge’s para todos (el shopping más posh de Oxford Street) siempre son temáticas y siempre están ricamente adornadas. Parece que este año el lema es The More, The Merrier que puede traducirse como “Cuánto más (personas), más divertido”.

Árboles de Navidad a la entrada de Selfridge’s.

Miren todos los Santas que hay! Todos con diferentes profesiones!

Santa Delivery.

Santa Lavandero.

Santa Golosinero.

Santa Peluquero.

Santa Guarda de subte. Las puertas se abrían y cerraban constantemente, era un pedazo de subte de verdad!!!

Santa dándose un baño de inmersión.