Carajo!

Chiquita Legrand hay una sola!




Eso de andar imitándome por el mundo, llevando valijas, bolsitos y mochilas (que por otra parte, no son Louis Vuitton!) está de más.

Así, no! Una viaja por Europa con 20 valijas porque está acostumbrada y además lleva un séquito de sirvientes (bueno, en realidad son dos, pero no importa!).

Si vos, mi querida, querés imitarme, empezá por engancharte un francés.

El charme, el glamour y el apellido están asegurados.

Fijate qué lejos llegó Rosita Martínez Suárez cuando se casó con un franchute!

Mis sobrinos

Hoy no es el día de la tía, (es en setiembre) ni creo que exista el día del sobrino pero no me importa, hoy tengo ganas de escribir sobre mis divinos sobrinos, a quienes adoro.

Cuando se enteran que tengo 6 sobrinos, muchos se sorprenden y me preguntan cómo son y yo digo siempre lo mismo: “Son unos seres extraordinarios, altos, hermosos, buenas personas, solidarios, creativos, desinteresados, y le caen bien a todo el mundo!”. No exagero!

Agradezco enormemente a mi hermana que tuvo la valentía de parir 6 hijos y criarlos con todo el amor que ella sabe dar y tiene la recompensa de unos hijos que la quieren y veneran de igual forma. Cada uno a su manera, pero intensamente.

Fernando es el mayor, es tan sensible y despistado como mi hermana y tampoco como ella, sabe decir que no. Te da lo que no tiene, te ayuda aunque esté muerto de cansancio. Odia los despertadores, igual que su madre y tiene un hijo precioso, mi sobrino nieto Gabriel. Tiene un sentido del humor socarrón, de ese que te hace reír pero taparte parcialmente la cara. Es un caricaturista genial, una pena que no hay seguido la carrera de dibujo.

Martita, alguna vez apodada “la morena” por los españoles que trabajaban en Telefónica cuando ella trabajaba allí, es digna hija de su padre, el carácter fuerte y la rapidez mental y verbal para contestarte lo que te tenga que contestar si se la trata mal o se la cargosea. Es muy limpia, muy trabajadora, a todo le pone garra. Ha pintado unos cuadros maravillosos, ella también tendría que haber seguido con sus estudios de Bellas Artes.

Cristian siempre fue y es metódico, disciplinado, estudioso, siempre tuvo objetivos y siempre los alcanzó, luchó mucho por la carrera que ahora está disfrutando. También dibuja como los dioses, es serio pero a la vez es alguien que donde pone el ojo pone un apodo que define a la persona tal cual es. Es muy bueno y se merece todo lo bueno que le sucede en su vida.

Mariano pasó su infancia y adolescencia devorando libros y enciclopedias, siempre tuvo una constante sed de saber todo, todo. Desde muy pequeño él también tuvo muy en claro lo que quería en la vida y estudió para eso y se esforzó mucho. Emprendedor, con una fuerza para salir adelante siempre. Tiene una hija, Camila, simpática como la madre y tranquila como él. Es el más alto de los seis. Él también dibuja muy bien.

Leandro, mi ahijado, un chico con un sentido del humor extraordinario. Siempre fue muy gracioso, desde muy chico supo serlo. Es cariñoso, abierto, siempre está contento, le gusta todo, te acepta tanto un plato agridulce como un guiso, cualquier cosa, todo lo disfruta. Una vez fui a comprarle un pantalón y me preguntaron cómo era: “Ay, hermoso, es como un modelo”. “Bueno,” me contestaron “te preguntaba por el talle.” “Ah, bueno, eh… no sé, dame un pantalón como para un modelo.” Y me lo dieron! Y le fue tal cual! Igual que Fernando, un caricaturista de aquellos.

A Laurita Ricky Sarkany le tiene que hacer un monumento, gracias a ella el tipo habrá podido expandir su patrimonio! Fuera de broma, Laurita es amable, suavecita, es como un gatito, muy discreta y callada pero ha sabido demostrarnos que tiene su carácter y valentía al decidir irse a vivir a México. Allí está ahora, añorando su familia que tanto quiere pero a la vez, permitiéndose crecer y madurar. Es una hermosa, la más chiquita de la familia, siempre lo será no importa la edad que tenga.

Lloret y Tossa de Mar

Lloret de Mar

Al otro día, Ale roncaba con mucho placer y ya era el mediodía. Sentí muchísimo despertarlo (había llegado tipo 5 de la mañana) pero no podíamos perdernos el último día. Mucho, igual, no prometía porque estaba medio nublado, pero igual lo hice.

El día fue muy tranquilo y estábamos solos porque Sergio se había ido a trabajar y Horacio estaba en su negocio.

Así que solitos los dos nos dirigimos a la playa, y buscando donde comer algo y ver qué hacíamos.

Fuimos a un bar sobre la playa y como no estábamos antojados de un almuerzo (todavía), nos decidimos por algo “light”, como por ejemplo, patatas bravas y choricillos.

Se me antojó un simple tecito con leche y a Ale una coca light, por supuesto.

Llamamos al mozo y no bien abrí la boca para pedir, me dijo en inglés que él no hablaba español!!! Ok, pedimos en inglés y cuando se fue empecé a sentir cierta disconformidad y mucha incomodidad.

Tendría que haberme ido! Cómo puede ser que me atienda en inglés alguien que trabaja en España! Y que me exija lo mismo! Es como si yo trabajara de camarera en Londres y le pidiera a los locales “Ah, no, mire, yo soy argentina, me habla en español”. No duro dos minutos!

Más tarde contándoselo a los chicos, me dijeron que sí, da mucha bronca y Horacio es de los que pide (con unos modos muy educados pero muy firmes) que alguien que hable español lo atienda o si no, se va.

Bueno, el caso es que el mozo nos trajo lo que pedimos y tan de arriba no se la iba a llevar, le pedimos que nos saque una foto.

Las patatas bravas estaban como su nombre lo indica, Ale casi se pela la lengua de lo caliente que estaban! Son papas cortadas en cuadraditos, fritas y servidos con una salsa de tomate y tabasco, para nada picantes y los choricillos estaban bien.

Cuando nos fuimos, caminar por la arena fue un suplicio! No es finita, es como si uno pisara confites, pero raspaba!

Habíamos visto que muchas lanchas o ferrys salían de la playa a dar paseos.

Elegimos uno que nos llevaba hasta otra playa y por lo que vimos en la foto, nos gustó el pueblito donde estaba ubicado.

Fue así que llegamos a Tossa de Mar.

Tossa de Mar

El viaje en el barco fue muy bonito por la vista que se tenía de la Costa Brava.

La playa de Tossa es muy familiar, y el pueblo tiene una torre en lo alto, cañones, y las casas y las calles de piedra color piel son preciosas! Me hizo acordar al Cerro de Montevideo en Uruguay pero con la edificación de Colonia.

Ese lugar se llama Muralla de la Villa Vella y data del siglo XIII.

Fue un encanto caminar por allí. No contábamos con mucho tiempo porque habíamos almorzado antes (en un restaurante de argentinos y/ o uruguayos – no lo sabíamos), yo unos calamares a la plancha (riquísimooooooo!) y Ale arroz negro (por la tinta del calamar) con mariscos, una paella, bah.

Al volver, fuimos a ver a Horacio a su negocio y luego nos dirigimos al depto a empacar y luego nos vino a buscar Horacio. Con Sergio nos encontramos camino al aeropuerto y los 4 llegamos hasta allí, nos despedimos y aquí estamos.

Conclusiones

La pasamos muy bien, nos sentimos muy mimados por Sergio y Horacio, nos trataron de maravillas los dos, nos cuidaron, nos hicieron sentir muy cómodos!

Me quedaron muchas ganas de volver, Barcelona me encantó porque me pareció una ciudad muy alegre, muy moderna y muy relajada. La gente se mueve de otra forma, me encantó.
Se ve que extraño cierta “latinidad”!

Todas las fotos aquí.

Barcelona

El viernes pasado fuimos a pasar un fin de semana en Catalunya. No de snobs sino por dos razones: Alejandro se enteró de que su amiga Carina Alfie tocaba en Barcelona y quería ir a verla y yo porque a 90 km, en Lloret de Mar, vive mi primo Sergio que hace mucho que no veo y al cual extraño.

Como sólo disponíamos de dos días, no me quise matar paseando ya que la prioridad era pasarla bien y tranquila y que esperemos que en algún otro momento volvamos con más tiempo, para conocer mejor la ciudad.
La llegada
Sergio y Horacio (a quien conocí cuando estuvieron en Londres) nos estaban esperando en el aeropuerto. Después de un largo abrazo con mi primo, me recibió Horacio con otro y con un ramo de flores! Me sentí una celebrity!
Luego nos llevaron en auto hasta Lloret de Mar, a media hora del aeropuerto. Cenamos y fuimos al depto de Sergio mientras que Horacio se fue al suyo.
Sergio vive en SU depto, muy lindo, muy cómodo y lo vi muy contento con su lugar.
Al otro día fuimos a Barcelona.
Barcelona
Nos pasó a buscar Horacio, y por la autopista, llegamos a Barcelona. Yo lo único que tenía en claro que quería ver era algo de Gaudí y que fluya lo demás.
Entonces fuimos a ver la catedral Sagrada Familia, la cual me dio la impresión de que se estuviera derritiendo. Todavía está en construcción, no se terminó y eso que Gaudí la empezó hace… qué se yo cuánto, pero Gaudí hace rato que está muerto!
La Sagrada Familia
Es ENORME, alta, y digamos que no me voló la cabeza pero estuvo bien. No fuimos adentro, había mucha gente por todos lados y queríamos aprovechar que el día estaba lindo y pasear por la ciudad en vez de estar mucho tiempo en una iglesia.
Detalle
Por suerte contábamos con Sergio y Horacio que conocen muy bien la ciudad. Y además, Horacio alguna vez se desempeñó como guía turístico, así que luego de ver la Sagrada Familia, fuimos a pasear por La Rambla. Me la imaginaba como la de Mar del Plata, pero no, en realidad es un boulevard muy bonito y ostenta, creo yo, la “colección” de estatuas vivientes más original!
No se puede creer la creatividad que tienen, casi están una tras de otra y ahora me arrepiento de no haberles sacado más fotos. Hay que agudizar el ingenio con tanta competencia, así que hay muchos que montan como un pequeño espectáculo: había un tacho de basura gigante y si uno ponía una moneda, se abría la puerta y salía una especie de monstruito, todo negro, con harapos, a correr gente.
Cómo puede ser que hayas elegido esa estatua, Ale!
Después visitamos el Mercat, o mercado de abastos y de allí a tapear!

Frutas en el mercat. Miren por favor el tamaño de esos higos!

La comida

Mi blog no es blog si no escribo sobre comida. En un momento Sergio me dijo “Ay, pero la verdad, yo no te conocía así! Estás hablando o pensando en comida a cada rato!!!” “Sergio querido,” le contesté ” yo vivo en Londres, no accedo a esta calidad todo el tiempo!”.
Nunca había comido tapas y Horacio nos llevó a lo que él considera el mejor lugar en Barcelona, porque se come como es típico: Uno se acerca a una barra donde hay muchas tapas sobre platos, te dan uno vacío mientras pedís qué tomás, y luego tú te sirves la tapa que te apetece y dejas los palillos sobre el plato. Luego cuando te marchas, pues el mozo cuenta cuántos palillos has dejao y te cobra ese dinero! Joder, así de simple!

De tapas con Horacio.
Es costumbre que la gente coma un par de tapas al mediodía antes de almorzar (tipo 2 o 3 de la tarde) como para engañar el estómago, pero Ale y yo principalmente, le mentimos muy bien porque probamos un montón. Y todo estaba riquísimo!

De ahí seguimos paseando, fuimos al barrio Gótico, visitamos la plaza donde está el ayuntamiento y la casa de gobierno, luego a la plaza Reial, muy, muy linda por cierto y luego a almorzar!

En el Barrio Gótico con mi querido Sergio.

Bueno, suena como que pasó sólo media hora, pero no, almorzamos cerca de las 4 de la tarde! Fuimos a un monono restaurant y saben qué probé esta vez? Buey! Delicioso! Y de postre un carpaccio de ananá con caramelo y crema que ni les cuento!
Después de almorzar

Horacio fue a comprar algo y Sergio, Ale y yo fuimos al museo del chocolate. Estuvo bueno, muy didáctico y tenía muchas esculturas hechas con chocolate. A mí lo que más me gustó fue ver las máquinas antiguas usadas para el procesamiento del chocolate. Lástima que toda explicación estaba en catalá. Grrrrrrrrrrrrr.

El Arc de Trionf, camino al Museo del Chocolate.

Pluma Gay
Ale se tenía que encontrar con un amigo para ir juntos al recital y al ratito de encontrarlo nos dimos cuenta de que algo estaba sucediendo y vimos qué era: La Marcha del Orgullo Gay!

Así que allí fuimos, había mucha gente, los que desfilaban muy producidos y después de la bandera gay se divisaron banderas de Argentina (mayormente travestis), Brasil, Venezuela, Colombia.

Ale y su amigo y la bandera de Argentina detrás.

Bailaban música disco o murga, la verdad, muy entretenido.
Y para terminar…
Ya el día se había hecho largo. Ale partió con su amigo a buscar a Carina y Sergio, Horacio y yo nos volvimos a Lloret de Mar en tren.

Qué hermoso viaje! Además de venir charlando hasta por los codos con Horacio (Sergio estaba muy cansado, al otro día tenía que trabajar y prefirió sentarse y descansar), la vista que se tenía desde la ventana era preciosa: el tren corre paralelo al mar. En muchas paradas las puertas se abren literalmente al mar, hay una veredita angosta, y luego arena y mar. Fue muy placentero el viaje de vuelta a pesar del cansancio.