Royal Alice

Qué se sentirá ser la reina de Inglaterra? O un “royal”? Ah, hace pocos días tuve la suerte de experimentarlo.

Mi amigo Jonathan me invitó a un evento que se hacía en la Torre de Londres. Como él es miembro de la Honourable Artillery Company, me dijo que podía ir como invitada; Ale y mi primo Sergio también pero ninguno de los dos tenía traje como demandaba la ocasión, así que no fueron.

“Perdónenme,” les dije “pero yo esto no me lo pierdo”. Y así fue y fui nomás.

El evento consistía en tirar “cañonazos” (qué se yo cómo se dice en español!) al aire, desde la Torre de Londres hacia el Támesis. Se hace cada tanto y ésta vez era para celebrar el aniversario de la coronación de Elizabeth.

Los invitados teníamos que encontrarnos en el cuartel de la Honourable Artillery Company y esperar a que una combi blanca nos lleve, nos deje y nos pase a buscar.

Los soldados estaban vestidos para la ocasión, con trajes azules y rayas rojas y adornitos dorados por aquí y por allá, con guantes blancos, y demás parafernalia.

Me enteré luego de que ser parte de esta ceremonia es todo un honor y que muchos soldados suelen estar bastante nerviosos.

Antes de partir, se formaron, fueron inspeccionados uno por uno dos veces (muy formalmente fue este trámite y duró un montón!) y luego subieron a cuatro jeeps donde llevaban los cañones y municiones.

Partieron y atrás fuimos nosotros. Yo estaba sentada al lado de una chica que era la novia de otro soldado amigo de Jonathan y justo adelante mío se sentó uno de esos soldados que visten el famoso gorro negro hecho con piel de oso, el típico soldado de todas las postales.

(Obviamente no tenía puesto el sombrero adentro porque si no, no entraba, pero su traje tan rojo era muy vistoso.)

Fue increíble cruzar todo el centro de Londres a cierta velocidad mientras que policías en moto iban cortando el tránsito temporariamente hasta que pasaran los cuatro jeeps y la camioneta blanca.

Para mi asombro, vi que mucha gente me miraba y me preguntaba por qué. Y es que, claro, imaginate estar en la calle y que de repente se corta el tránsito, no podés cruzar, pasan policías, cuatro jeeps y una camioneta blanca con un soldado adentro, qué podés pensar!?!?! Ahí viene un royal! Ay, cuando caí me sentí en las nubes! Pensaba “qué fantástico, qué emoción!!!”. Lamenté que no estuviera mi primo Sergio al lado porque seguro éramos capaces de ponernos un guantecito blanco cada uno y saludar por la ventana!

Cuando llegamos a la torre, fuimos a un sector VIP che, y de ahí presenciamos una linda ceremonia y que por suerte la pudimos disfrutar porque nos habían dado protectores para los oídos.

El acontecimiento duró algo de 30 minutos o 16 cañonazos, yo nunca llevo reloj, pero fue un tiempito. Luego volvimos al cuartel y almorzamos en un hall de película, con pinturas de la reina y otros monarcas recientes todo alrededor.

Les gustó? Cambiando de tema, el verano llegó y no se imaginan el calor que hace! Nos cocinamos, ayer hicieron 31 grados, hay mucho sol y Londres está cada vez más linda.

Pensar que ahora en agosto, otra vez ponerme el tapado, los sweaters, las bufandas… compensamos con calorcito humano?