Little Venice


Hola a todos, tanto tiempo,

Aquí seguimos en Londres, disfrutando de TANTO calor, no se imaginan, el sol da con todo, no llueve y se ven muchas caras coloradas y mucho color camarón, también. A pesar de que se sabe que el sol es dañino, no importa, cual porteños, aquí los ingleses también se tiran a tomar sol en cualquier centímetro cuadrado donde no haya sombra. Aunque los efectos no sean los mismos ya que estas sajonas pieles blancas no lograrán jamás ell uniforme bronceado pampeano. Además, Ale y yo huimos del sol y ya me compré un monono sombrero para usar en todo momento.

El sábado pasado, a las 2 de la tarde y con más de 30 grados se nos ocurrió hacer un tour a pie por Little Venice (Pequeña Venecia), un barrio muy posh (concheto) que hay por acá. Esta clases de tour no se reservan, uno averigua a la salida de qué estación de subte está el guía y ahí se empieza a juntar gente.

El guía muy simpático y divertido, era un ex barítono que cada tanto recitaba algún poema o cantaba una canción, según lo que estuviera describiendo.

El lugar se llama Little Venice porque a principios del siglo 20 se construyó un canal y cuando lo visitamos, nos dimos cuenta de que hay un montón de barcos anclados, barcos parecidos a esos largos que hay en el Tigre y que se usan como vivienda. Hay mucha gente viviendo allí pero el más simpático resultó uno que se autoproclama King (Rey) of Little Venice, que vive en un barco que se distingue por tener en el techo una pequeña góndoloa como las que hay en Venecia. (En realidad el guía nos contó que es un pequeño kayak convertido en góndola para decoración). Y en eso el guía gritó : “Hey, Dennis!” y por la ventana apareció Dennis, un viejito de pelo blanco y en camiseta, levantando su mano y saludando en el estilo que lo hacen los reyes, una y otra vez.

Generalmente los domingos vamos a algún pub a comer el tradicional “Sunday Roast” (una especie de asado) pero, en realidad, dentro de lo que se denomina así se incluyen distintos tipos de comidas. Cada fin de semana me convenzo más de que el mejor lugar donde comer barato, bueno y bien y mucho es en los pubs, donde la comida es casera y deliciosa, bien presentada y al precio de “comen dos y paga uno”.

Y el lunes invitamos a mi amigo Jonathan a ver una película argentina que se está dando acá y de la que hay posters en todas las estaciones de subtes. Se llama “Bombón, el perro”, de Carlos Sorín. A mí me pareció un poco lenta, a Jonathan también pero a Ale le encantó. La gente se reía bastante, pero creo haber escuchado alguna que otra acotación en argentino proveniente del público.

No tengo idea de qué haremos el fin de semana entrante, pero parece que esta racha de buen tiempo se terminará el viernes. Aunque supongo que lloverá un poquito y luego volverá el calor, ya que como diría Crónica TV “ESTALLO EL VERANO!”