París

Hoy 24, hace frío, son las 2 de la tarde y hay un sol hermoso “igual que en París” ironizó Ale.

Estuvimos 5 días en París, con frío, humedad y niebla como nunca hasta ahora vimos en Londres.

A pesar de todo, disfrutamos mucho el viaje y la prueba son las ampollas en mis pies.

Comimos las famosas baguettes que se venden en todos lados con distintos tipos de relleno para sándwich y hacía bastante que no comía comida con gusto a comida. Acá en Londres uno cree que come comida pero cuando probás el jamón crudo, tomates, lechuga, te preguntás qué estuviste comiendo hasta ahora.

También probé el famoso “pain au chocolat” y no podía irme de Francia sin probar los éscargots (alguien sabe qué es?… sí, caracoles)

Viajamos por el Eurostar, el tren que en dos horas y media conecta Londres con París. Como lo tomamos muy temprano dormimos todo el viaje, total no se veía nada. Y ni bien llegamos tomamos el subte, el métro, hasta el hotel donde nos hospedamos. Dejamos los bolsos y nos fuimos a recorrer la ciudad.

Fuimos al Arco de Triunfo, a Champs Elysées, vimos edificios increíblemente hermosos, negocios increíblemente caros y sacamos muchas fotos. Al otro día seguimos recorriendo bastante y terminamos tipo 6 en el Louvre, la mejor hora para ir tranquilos. Ese día cerraba a las 10 de la noche así que allí fuimos, solamente al sector donde está la Mona Lisa y la Venus de Milo (entre otros) porque no íbamos a tener tiempo de ver más. Vimos en esa sección muchas otras cosas, la parte de Egipto está muy buena pero a mí me gustaron más las estatuas romanas, son mis preferidas, tan blancas y tan expresivas. Y también vimos muchas pinturas, la más impresionante para mí fue una enorme en la que Napoleón está coronando a Josefina como emperatriz. También teníamos que estar atentos a que cada sección tenía un techo adornado o pintado.

Al salir Ale se sacó una foto con la famosa pirámide invertida que quienes hayan leído El Código da Vinci sabrán de qué hablo (no me cuenten, no lo leí; después de haber leído Angeles y Demonios no estoy para más novelas delirantes- con perdón de quien haya leído las novelas de Dan Brown y les gusten)

Y también visitamos la torre Eiffel, y sus tres secciones en ascensor. Y al otro día fuimos al museo de Versailles, muy interesante y muy bien mantenido. Y el último día vimos el Moulin Rouge y luego fuimos al Cementerio Père-Lachaise donde sabíamos que habían muchas tumbas de famosos (Chopin, Rossini, un montón) pero fui un poco coherente con mis intereses y gustos y en vez de ver trescientas mil tumbas, me reduje a ver la de Jim Morrison, la de Edith Piaf y la de Oscar Wilde, llena de besitos de lápiz de labio, un homenaje por cierto un poco raro de parte de sus admiradores.

Y algunas perlitas:

Los franceses son muy simpáticos y corteses, muy muy amables y educados y entre ellos también lo son, no es porque somos turistas ellos cambian. Que te digan “Madame” o a Ale “Monsieur” te hace sentir re-importante! No sé, lo pronuncian con tanta dulzura y tanta cortesía que yo me sentía María Antonieta (en su época de esplendor, claro está)

Por suerte pude practicar mi francés estudiado por 4 años. Me defendí bastante aunque a veces me perdía un poco en lo que hablaban, sobre todo cuando daban indicaciones, pero estuvo bien. Ale se animó un poquito también, más guíado por la intuición, pero en la mayoría de las veces me mandaba al frente a mí!

Los métro…Quien hable bien del sistema métro de París nunca estuvo en Londres! Disculpen que derribe un mito pero el métro habrá conocido mejores épocas pero la presente no lo es! Las estaciones son sucias, muchas con olor a pis, las paredes llenas de humedad, los carteles poco claros y el mapa de las líneas (que son 14) una confusión total! La única estación como la gente es la del Louvre, las demás dejan mucho que desear.

La última noche que estuvimos en París fuimos a cenar a un restaurant llamado Chartier que tiene una onda Café Tortoni: la decoración muy parecida y los mozos, las mismas ganas de vivir y la misma cara de felicidad que tienen los mozos del Tortoni. Pedí los caracoles como entrada y te los sirven en una bandejita que tiene huequitos donde se ubica cada caracol. Se toma cada uno con una pinza especial que te dan y con un escarbadientes sacás el éscargot y lo comés y con la pincita se sostiene el caracol que te lo llevás a la boca y te tomás la salsa. No pude hacerlo! Lo intentaré la próxima vez!

Esperando Navidad

Me imagino que más de uno estará con que es fin de año, las fiestas, el balance y todo eso y la verdad, yo aquí en este país y con este frío, no siento que se termine nada.

Lo que sucede es que junto con el fin de año en Argentina vienen las vacaciones, el ritmo decrece pero aquí sigue todo igual. Sólo hay un receso de quince días y después seguimos trabajando (por suerte!)

Aquí también se hacen fiestas de fin de año con los compañeros de trabajo, y lo digo como si yo siempre hubiese ido a una! Esta vez me tocó por primera vez y estuvo re-linda. Salimos todos desde la oficina en una combi hasta un hotel que está ahí nomás, al ladito del Puente de la Torre. Cenamos y después hubo baile.

Había mucha gente festejando. Comimos una entrada y el plato principal era tenedor libre de carne, verduras, lo común que se come acá. Y había tenedor libre de postres también. Ahí fui dos veces.

Sobre la mesa (como habrá en toda mesa navideña inglesa que se precie) había Christmas Crackers. Tienen la apariencia de ser un cilindro de papel higiénico envuelto con papel de colores cuyos extremos se retuercen como se retuercen los extremos de un caramelo. Se venden en todos lados, en cajas de a docenas.

Yo estaba intrigada al principio, de tanto verlos en todos los negocios. Pensaba que eran galletitas de agua (crakers) envueltas pero después leía que tenía sorpresas, entonces no entendía nada.

Al ver un Christmas Cracker sobre mi plato, entonces aproveché y les pregunté a las chicas qué era. Y lo que se hace es cada persona tira de un extremo, el cracke hace un ruido de “chasquibum” y se abre y adentro tiene algún juguetito de cotillón, un sombrerito de papel (generalmente en forma de corona) y un chiste.

Ahora sé lo que es un Christmas Cracker.

A la vuelta, la misma combi nos dejó una por una en su casa.

Otra cosa que veía en todos lados y me intrigaba también porque decía que eran para las tarjetas, eran una especie de cordón dorado o plateado con un montón de brochecitos, bien chiquitos.

Me dí cuenta que esos cordoncitos se cuelgan de la pared y con los brochecitos se abrochan las tarjetas que uno recibe. Y yo este año recibí como nunca en mi vida, por todas las que yo alguna vez mandé, más o menos. Las chicas de la oficina, todas me dieron una y yo por suerte antes había preparado para ellas también.

Y hoy la coordinadora me regaló una cartera negra hermosa, pero acá si te dan un regalo para Navidad, es casi una ofensa que lo abras antes del 25 de diciembre. Se tiene que esperar. Entonces yo dije que iba a esperar, pero en el colectivo no aguanté y lo abrí!

El 24 a la noche, después de la medianoche los medios de transporte son gratis para que la gente no maneje estando borracha. El mensaje es “tomá lo que quieras, subí que te llevo!”. En vez de decir “no, no tomes”. En fin. Acá me miran rarísimo cuando digo que no tomo alcohol; ahora sé lo que debe sentir Ale con las caras que le ponen todos cuando se enteran que no toma ni mate ni té ni café ni alcohol!

Algo que se come después de la cena de Navidad es unas tortitas que se llaman “mince pies”. Son unas especies de tartas chiquitas con tapas, rellenas con 13 ingredientes, entre ellos pasas de uva (aj! Cuando vi una, lo dejé) y se come caliente.

Las casas, muchas, suelen decorarse con luces, muchas luces y con muchas figuras hechas con luces que parecen moverse.

Vamos a ver cómo festejamos nosotros. Porque el 24 llegamos de París y el 25 no pasa nada ni nadie por la calle y está todo cerrado. Así que supongo que entre mañana y el domingo compraré algo para meter en el freezer.

Estoy trabajando!!!

Por fin! Estoy trabajando!!! Empecé el viernes pasado y fue bastante curioso como se dio todo.

Fui a una entrevista de trabajo el martes pasado, a una entrevista para el puesto de profesora de inglés; llegué puntual como siempre y cuando entro a la oficina, me dicen que la que me tiene que entrevistar no estaba. La llamaron por teléfono y resulta que esta mujer estaba en el medio de un embotellamiento y que si podía esperar media hora. Yo dije que sí y me quedé sentada cerca de donde estaban las dos secretarias.

Pasó 1 HORA y June, la mujer que me tenía que entrevistar, llamó y por medio de las secretarias, me decía que no iba a llegar y que si podía ir al día siguiente a la mañana. Yo, la verdad, estaba enojada pero no dije nada y dije que si.

Cuando llegué a casa me estaba por hacer la linda y no iba a ir, pensaba “qué desorganizadas, mañana la voy a hacer esperar yo”. Menos mal que se me esfumaron enseguida esos humos y fui.

Llegué puntual otra vez y ya estaba June y me hizo unas preguntas de rigor y luego me dijo que el puesto era para empezar en enero. Y me preguntó qué me gustaba hacer además de enseñar. Le dije que me gustaba planificar clases. Y ahí parece que di en la tecla porque enseguida me mostró unas planificaciones y me preguntó si me animaba a desarrollar unas clases en base a esos objetivos.

Yo le dije que si y me dijo que empezaba el viernes, que iba a hacer nada más que eso por el momento y que en enero empezaba a dar clases.

Fui el viernes y escribí y escribí como dije en el email anterior. Se ve que les gustó bastante porque el lunes ya me dejaron usar la compu. Y el martes June me dijo que le gustaba cómo trabajaba y que era excelente (ay, me da vergüencita…pero lo dijo, no miento!) y que le iba a decir a no se quién que coordina ahí que me contratara para una semana más.

La verdad, laburo como una bestia, no me despego de la compu y no paro de consultar carpetas, pero lo disfruto muchísimo y trabajo con muchas ganas.

Las secretarias se sorprenden porque trabajo rápido, pero es que yo ya estoy acostumbrada a hacer esto y además debe ser que yo planifico conociendo cómo es ser estudiante de inglés (porque yo lo fui).

Bueno, les quería contar que estoy contenta con mi trabajo a pesar de que sea por unas dos semanas, pero me sirve bastante y me dijeron que si surge alguna suplencia en diciembre, me van a llamar.

Y por suerte queda cerca porque camino hasta la estación de subte (podría tomar un colectivo que pasa por la puerta de casa, pero para quitarme el frío prefiero no tomarlo). Tomo el subte por unas estaciones y hago combinación con otra línea y estoy en quince minutos de subte.

Hablando del frío, ya están organizándose en la oficina cómo van a hacer para cuando haga frío y/ o caiga nieve. Yo me sorprendí que estuvieran planeando eso y pregunté por qué. Me dijeron que cuando hace mucho, mucho frío, muchos trenes y subtes no andan. Y todo es un caos porque no se consiguen colectivos y mucho menos taxis.

Ahora me despido mandándoles un beso a todos con mucho frío.

Halloween

Hola cómo están todos?

Contentos porque por fin tenemos teléfono; estamos en el primer mundo pero se toman su tiempo para instalarte una línea telefónica!

Por mi parte estoy contenta también porque vino mi primo Sergio de España y se queda un tiempo con nosotros así que charlamos, buscamos trabajo juntos, y comemos!

Obviamente llegó el otoño y con él el cambio de horario, ahora hay 3 horas de diferencia y a las 4 y media de la tarde ya es de noche, ya hace frío, ya llueve, ya hay viento… Falta la nieve. Dicen que este invierno va a ser el más crudo en años, se esperan temperaturas muy bajas, cuando lo normal aquí son quince grados bajo cero en invierno, para enero y/o febrero.

Ale está bien, trabaja todo el tiempo y supongo que está contento, mucho no cuenta pero si no protesta, quiere decir que está bien.

Esta semana hice un postre con un vegetal que hay acá que se llama rhubarb y es riquísimo! Yo lo había probado hace años en lo de Jonathan una vez que lo hizo su mamá. En realidad el rhubarb es un vegetal y son unos tallos largos y rosas, tallos fibrosos y muy parecidos al apio pero un poco más gruesos y de color rosa.

Se corta en rodajas, se deja macerar toda una noche con azúcar y al otro día se lo pone al fuego que se cocine en su propio jugo y el resultado es una especie de mermelada que se deja enfriar y se mezcla luego con un postre tipo royal y crema; la verdad, mi postre favorito hasta ahora.

El 31 de octubre fue Halloween y yo estaba como loca. Ya había comprado en el super un balde con forma de calabaza y unos cuantos caramelos y unos chocolatines. Y al anochecer escuché a unos niños y puse la calabaza mirando por la ventana y al rato escucho que tocan la puerta al grito de “trick or treat!” que significa algo así “chasco o dulces” o sea, que si no querés un chasco, que les des unos caramelos.

Yo salí y les dí un chocolate a cada uno y les dije que agarraran caramelos del balde. Eran cuatro niños, dos nenes y dos nenas disfrazados y yo pensé que iban a meter la mano y se iban a llevar todo. Sin embargo, con sus deditos sacaban uno cada uno. Yo les decía que sacaran más y les daba vergüenza! Insistí y sacaron un poquito más. Después le pedí a una de las mamás que los acompañaba si me podía sacar una foto con ellos y ahora tengo un lindo recuerdo de Halloween en Inglaterra!

Los chicos se fueron y me decía “gracias por los caramelos!” y yo estaba como un chico más, aunque después de ellos, no vino nadie más. Tengo todavía el balde con forma de calabaza lleno de golosinas!

Ayer fue 5 de noviembre, Guy Fawkes Night; se celebra- es una manera de decir- un plan que no salió bien hace muchos años, por el 1600, cuando un hombre, el susodicho Guy Fawkes quiso volar con pólvora el parlamento inglés. Lo agarraron a tiempo y la explosión no pudo ser y el hombre terminó colgado de algún poste.

De todas formas, ahora se compran y se tiran infinidad de fuegos de artificio y la verdad, como nosotros tenemos unas ventanas enormes, se pueden ver este lindo espectáculo lo más bien.

Supe que se tiran más fuego de artificio en esta fecha que en Año Nuevo.

Y llegamos al 6 de noviembre, ya noche cerrada a las seis y media de la tarde, Sergio y yo en piyamas y Ale en shortcitos con su computadora del trabajo, yo con la compu de Ale y Sergio hojeando unas revistas.

Estamos tranquilos y rechonchitos.

Mándennos un poquito de calor!!!!!!

Elvis

Todo este mes, que ya mañana se cumple, estuve pensando para qué escribir, qué les puedo contar de Londres que ya no les haya contado, pero bueno, siempre ocurre algo lindo. Sobre todo cuando es una sorpresa preparada por Ale.

El lunes me dijo que el miércoles nos teníamos que encontrar en la estación del barrio donde él trabaja que íbamos a cenar a algún lado y que me convenía llevar la cámara de fotos.

Yo, la verdad, estaba muy intrigada, pero para no desesperarme con el misterio no le pregunté nada más.

Y ayer nos encontramos a las 7 y media de la tarde (porque acá se cena muy temprano, algunos cenan a las 6!!!) y caminamos un cachito y fuimos a un restaurant indio.

Cuando entré me llamó la atención que en el bar había un hombre con jopo y patillas (no, no era Menem con peluquín) y se me ocurrió decir “Ay, mirá, un imitador de Elvis”.

Y sí, era nomás, porque al rato desapareció, empezó una música de presentación y apareció vestido como “Elvis en las Vegas” (o sea, con su famoso traje blanco) y empezó una seguidilla de grandes éxitos de Elvis.

Ay, yo estaba re-contenta porque me encanta Elvis y también por la sorpresa! No dejé de agradecerle a Ale a cada rato, pobre, ya lo tenía podrido con los “Gracias, mi amor, qué linda sorpresa!”

El imitador era re-gracioso, hacía chistes, hacía levantar a las personas y las hacía bailar. Por ejemplo, invitó a una chica y a varios hombres (entre ellos, Ale) y mientras él le cantaba una canción de amor a la chica, los hombres tenían que bailar y hacer el coro!

Después llamó a varias chicas, yo incluída, y también, él cantaba y nosotras teníamos que hacer el coro.

La pasamos muy bien, saludó se fue, y al rato apareció vestido e imitando a Tom Jones!!! Fue un delirio y muy divertido también, a cada rato decía “No estoy mal para los 58 años que tengo!”

Pasando a nuestra casa, les cuento que el barrio de Londres donde vivimos se llama Rotherhithe (se pronuncia “roderjaid”) y Ale dice ”Roterite”. La casa es hermosa, con muchos ventanales que dan luz todo el día y desde donde se puede ver el río, que está acá nomás. Todo es muy limpio, pasa un colectivo por la puerta, otro pasa dos cuadras más adelante, estamos comunicados.

Todo bien

Ah!

Ahora sí! Esta segunda vuelta ya estamos más tranquilos. Ale ya vino con contrato firmado y alquilamos una casa. Vivimos en un barrio precioso, la casa está buenísima, blanca, con unos ventanales hermosos que dan al Thames.

Johnny Depp


Ni se imaginan!

El viernes pasado fuimos a las 12 de la noche a una librería a comprar el nuevo Harry Potter. Creo que fuimos más para chusmear cómo es un acontecimiento de esa naturaleza. Había bastante gente haciendo cola, luego cuando se hacía la hora empezaban a corear “Harry! Harry!” y a las 12.01 abrieron las puertas y dejaban pasar de a pocos.

PERO…

El sábado fuimos a pasear y paramos un ratito en Leicester Square a tomar un helado y noto que la placita que está en el medio estaba siendo decorada con golosinas gigantes (de plástico, obvio) y estaban poniendo un escenario…y se me prendió la lamparita: “Claro! se está por estrenar Charlie and the Chocolate Factory! Con Johnny Depp!”, Ah, me dije, ésta vez no me lo pierdo.

Me perdí a Tom Cruise en la premiere ahora para el Johnny vengo como sea!

Les pregunté a los de seguridad y me dijeron que la premiere era el domingo, o sea, al otro día a las 4 y media de la tarde.

Por supuesto que fui, me fui metiendo de a poquito entre toda la gente y chicas que estaban ansiosas, gritaban algo, pedían por favor a los actores que les firmaran…hasta que apareció EL y fue un revuelo bárbaro. Gritaban como locas pero cuando él comenzó a firmar autógrafos se calmaron un poco. Y así se fue acercando hasta donde estaba yo, sin lapicera ni papel pero con mi cámara y con el zoom a tope. Estaba bien ubicada, solamente había dos chicas adelante mío y ahí se acercó… flaquito, no tan alto, recontra bronceado con un traje celeste y una boina y anteojos oscuros. Simpático y tranquilo, mientras les firmaba a las chicas de adelante yo lo ametrallaba con mi cámara.

La verdad, en persona no es tan guau pero es Johnny Depp y tendría que tener una conversación con él como para que se me borre esa imagen que tengo de cuando sonrió y mostró como cuatro dientes cubiertos de oro… Qué desilusioncita…

Atentado

Les cuento que hasta ayer yo estaba como sedada pero, no sé, pareciera que ahora me estoy dando cuenta de lo que sucedió. De todas formas e increíblemente, no tengo miedo y sigo viajando a trabajar como siempre.

Ayer en la escuela ni se mencionó lo que sucedió. Quién sabe si está bien, pero les digo la verdad, sirve. Una cosa es estar lejos viendo el horror y otra es tener que estar acá y seguir viviendo.

Así que mi manera de enfrentar esta tragedia es muy inglesa: seguir adelante, seguir trabajando, seguir viviendo.

En las calles sigue todo normal. Está como implícito que si uno se queda en su casa, tiene miedo y no sale es de alguna manera una falta de respeto para quien haya sido víctima del atentado.

Me enteré del ataque en el primer recreo de la mañana, en la escuela donde trabajo. Fue por mis alumnos (niños italianos de 10 a 11 años), que recibieron mensajes en sus celulares de sus padres en Italia, que supe lo que había sucedido. Qué irónico, pensé, en la primer hora les había pedido que dibujaran las cosas que más les gustaba de Londres, y muchos dibujaron el Big Ben, el Parlamento, y al volver del recreo, decidí que continuaran dibujando ya que se los veía bastante tensos.

Yo pensaba: qué hago, cómo hago, cómo se reacciona en situaciones como ésta. Y tuve la respuesta en la calle. En la calle se ve que la vida sigue y que la peor reacción que uno pueda tener es mostrar miedo y pánico: ahí se ve la vulnerabilidad que tanto se aborrece en esta parte del mundo. La gente en las calles sigue tranquila, civilizada, digna. La procesión seguirá por dentro, pero al miedo no se sucumbe.

Y Ale y yo no pensamos tener miedo. Es más, hablamos de cualquier cosa menos de lo que pasó.

Little Venice


Hola a todos, tanto tiempo,

Aquí seguimos en Londres, disfrutando de TANTO calor, no se imaginan, el sol da con todo, no llueve y se ven muchas caras coloradas y mucho color camarón, también. A pesar de que se sabe que el sol es dañino, no importa, cual porteños, aquí los ingleses también se tiran a tomar sol en cualquier centímetro cuadrado donde no haya sombra. Aunque los efectos no sean los mismos ya que estas sajonas pieles blancas no lograrán jamás ell uniforme bronceado pampeano. Además, Ale y yo huimos del sol y ya me compré un monono sombrero para usar en todo momento.

El sábado pasado, a las 2 de la tarde y con más de 30 grados se nos ocurrió hacer un tour a pie por Little Venice (Pequeña Venecia), un barrio muy posh (concheto) que hay por acá. Esta clases de tour no se reservan, uno averigua a la salida de qué estación de subte está el guía y ahí se empieza a juntar gente.

El guía muy simpático y divertido, era un ex barítono que cada tanto recitaba algún poema o cantaba una canción, según lo que estuviera describiendo.

El lugar se llama Little Venice porque a principios del siglo 20 se construyó un canal y cuando lo visitamos, nos dimos cuenta de que hay un montón de barcos anclados, barcos parecidos a esos largos que hay en el Tigre y que se usan como vivienda. Hay mucha gente viviendo allí pero el más simpático resultó uno que se autoproclama King (Rey) of Little Venice, que vive en un barco que se distingue por tener en el techo una pequeña góndoloa como las que hay en Venecia. (En realidad el guía nos contó que es un pequeño kayak convertido en góndola para decoración). Y en eso el guía gritó : “Hey, Dennis!” y por la ventana apareció Dennis, un viejito de pelo blanco y en camiseta, levantando su mano y saludando en el estilo que lo hacen los reyes, una y otra vez.

Generalmente los domingos vamos a algún pub a comer el tradicional “Sunday Roast” (una especie de asado) pero, en realidad, dentro de lo que se denomina así se incluyen distintos tipos de comidas. Cada fin de semana me convenzo más de que el mejor lugar donde comer barato, bueno y bien y mucho es en los pubs, donde la comida es casera y deliciosa, bien presentada y al precio de “comen dos y paga uno”.

Y el lunes invitamos a mi amigo Jonathan a ver una película argentina que se está dando acá y de la que hay posters en todas las estaciones de subtes. Se llama “Bombón, el perro”, de Carlos Sorín. A mí me pareció un poco lenta, a Jonathan también pero a Ale le encantó. La gente se reía bastante, pero creo haber escuchado alguna que otra acotación en argentino proveniente del público.

No tengo idea de qué haremos el fin de semana entrante, pero parece que esta racha de buen tiempo se terminará el viernes. Aunque supongo que lloverá un poquito y luego volverá el calor, ya que como diría Crónica TV “ESTALLO EL VERANO!”

Guerra de las Galaxias

Cómo va todo?

Acá estamos bien, yo contentísima con mis dos días de trabajo y ya tengo vacaciones! Lo que sucede es que toda esta semana hay vacaciones en la escuela y retoman la semana siguiente y siguen con los exámenes y ahí retomaría yo como “vigiladora”.

La verdad es que por lo que pude observar, a las chicas (porque fui a un colegio de chicas) las tienen re-cortitas, son re-sargentonas las profesoras y tienen recontraprohibidísimo hablar durante los exámenes; si quieren ir al baño, tienen que ser acompañadas por un “invigilator”, tienen recontra prohibido que les suene el celular. Es más, el celular no puede entrar a la clase. A los exámenes entran con cartuchera transparente y si no, los lápices sueltos.

Una cosa me causó gracia: El viernes estuve yo sola frente a una clase y justo cuando ya estábamos por empezar, entra la secretaria a traer unos papeles y yo les estaba diciendo que tenían una hora y media para hacer el examen. Entonces miré mi reloj y vi que eran más o menos nueve y doce, entonces dije, “bueno, empieza a las 9.15 (como para redondear) y termina…” y las chicas alarmadas me dijeron “no, no, mire el reloj!” Y vi, y eran 9.08. “Ah, bueno” dije” empezamos 9.08 (y mientras escribía en el pizarrón)” y la secretaria me dijo “no, ahora son las 9.09”.

Ufa! Tuve que borrar y ahí se empezó el examen. Y terminé a las 10.39 clavadas!

El jueves, después que terminaron un examen, las chicas tuvieron que ir a un lugar aparte para que no se mezclaran con otras que estaban por dar el mismo examen una hora más tarde y tuvimos que llevarlas (otras invigilators y yo) a otro salón, el de computación, para que sean vigiladas para que no hablaran por teléfono ni salieran a ver a las amigas para contarles cómo era el examen.

Así que las estuvimos vigilando, las chicas mientras tanto miraban cosas en internet, si querían ir al baño o a comprarse algo para comer, íbamos con ellas y las acompañábamos.

Este lunes es feriado nacional, no sé por qué y nosotros iremos a pasear, ayer fuimos a Wimbledon a pasear por la ciudad que es muy linda.

Hoy fuimos a Leicester Square y comimos unos helados y mañana no tenemos ni idea.

Otra cosa divertida que nos pasó fue que el miércoles a Ale la empresa le regaló dos entradas para ir ese mismo día a una función especial en un cine para ver Star Wars. Era una función para clientes y empleados de su empresa.

Muy ceremoniosos, antes de que empezara la película, habló no sé si un jefe y habló de la empresa y qué se yo, y luego, al terminar dijo “y bueno, para agradecerles que hayan venido, vamos a regalar siete sables láser y cinco máscaras de Darth Vader”.

Les cueno que los sables láser andan a pila y tienen luz de verdad y ruido cuando uno los mueve y las máscaras de Darth Vader son de tamaño real y tienen efecto de sonido como por ejemplo, la famosa respiración del malvado Darth. Los sables vienen en varias versiones, para niños y la versión para adultos es igual a los sables de la película. Estos últimos se regalaban.

Y como les iba contando, el jefe dijo, “bueno, fíjense abajo de sus asientos”. Y abajo de los asientos no teníamos nada y veíamos como otros encontraban tarjetas que decían lo que se habían ganado.

Como había algunos asientos vacíos, Ale se fijó debajo de algunos y encontró una tarjeta que decía que se había ganado un sable!

Después empezó la película y yo a los 15 minutos, obviamente ya estaba re-dormida y solamente me desperté 15 minutos antes de que terminara.

Y cuando terminó la peli, bajábamos las escaleras y a mí se me dio por mirar debajo de los asientos de la primera fila y veo una tarjetita…y era para un sable!

O sea que los dos nos volvimos a casa con un sable cada uno, dentro de sendas cajas divinas y la gente en el subte nos recontramiraba y algunos nos decían “qué bueno, yo quisiera uno”.

Otros segúramente pensarían que los compramos de grandotes inmaduros para jugar a la Guerra de las Galaxias en casa. Nada más lejos, aunque cuando llegamos, Ale le puso pilas a uno y la luz que se enciende es rojo fosforscente y hace ruidos como en la película.

Tuvimos suerte, es vedad.